La palabra chamán o shaman deriva del vocablo del pueblo Tungus de Siberia y se conoció en Occidente por el antropólogo húngaro Mircea Eliade a través de su libro “El chamanismo y las técnicas arcaicas del éxtasis”, publicado por primera vez en 1951.

La palabra chamán no remite a un género; los chamanes pueden ser mujeres u hombres. El chamán es “uno que ve en la oscuridad”, como lo define Sandra Ingerman en su libro “Recuperación del Alma”. También, algunos diccionarios definen al chamán como “persona sabia” o “aquel que sabe”,pero la definición más exacta sería “aquel que conoce otras realidades”. En lo personal, y muy humildemente, me gusta definirlo como aquel individuo, hombre o mujer, que expande su conciencia y viaja voluntariamente con su alma para conectarse con energías, espíritus y almas más allá de sí mismo. Otra definición de chamán sería “el que camina entre los mundos”. Estos mundos coexisten con el mundo físico, lo impregnan pero no sonperceptibles ni física ni sensorialmente por los sentidos humanos. Para percibirlos hay que entrar en un estado de conciencia acrecentada.

A lo largo de la historia, el chamán ha actuado como sanador y vidente, ha cumplido funciones sacerdotales y pedagógicas, ha sido también guardián de la cosmovisión de un pueblo. En la actualidad, el chamán se orienta más hacia la sanación. Ésta sea quizás la función que las personas más necesitan. Sin embargo, un buen chamán contemporáneo también puede adivinar el pasado y el futuro através de sus técnicas, puede realizar rituales con los espíritus de la Naturaleza para ayudar a una comunidad, puede enseñar y guiar a las personas en su búsqueda espiritual.

Cuando realiza sus viajes, el chamán siempre está consciente de sus estados de conciencia, su actitud es siempre activa. Se interna voluntariamente en otras realidades y en ellas opera hasta que encuentra lo que busca. Cuando el chamán viaja por los diferentes mundos siente que lo hace con todo el cuerpo, aunque en realidad lo haga solamente con su alma viajera. Esta habilidad del chamán es diferente del espiritismo, en el que el médium o canalizador tiene que ceder todas sus facultades o alguna de ellas para obtener la información que se busca, adoptando, así, una actitud pasiva.

Así, con los pies bien enraizados en esta realidad, el chamán mantiene el contacto y sintonía con las otras realidades. De esta manera, puede enfrentarse con sus propios demonios y puede negociar airoso con las tierras de sus sombras inconscientes. El planeta Tierra y su Espíritu forman una parte de los mundos que los chamanes contactan y ponen en práctica cada vez que realizan una ceremonia, ya sea de sanación o de inspiración. Para el chamán todo está vivo en el universo, desde una gota de agua hasta un delfín, desde un grano de arena en una inmensa playa hasta la montaña más alta del planeta, desde un átomo hasta el viento; “todo tiene vida, todo tiene consciencia”. Las experiencias chamánicas acercan al ser humano a la dimensión sagrada de la naturaleza y también del espíritu humano porque son una forma de expandir la conciencia y obtener sabiduría de los mundos que forman parte de la realidad.

El chamán también ha tenido por miles de años la función de “psicopompo”, es decir, un ser que guía a las almas de un mundo a otro. Actualmente esta función de psicopompo del chamán ha reaparecido en muchas partes del mundo en vista de la necesidad que existe actualmente.

El chamán es, también, un servidor social para su comunidad. Históricamente, ha sido el sanador que conoce las herramientas necesarias para trabajar con los sufrimientos del alma y sanarlos. Hoy, los chamanes responden a lo que necesita la gente de hoy, a su problemática cotidiana. Por otro lado, los chamanes de todos los tiempos han sostenido que el ser humano es, en esencia, un ser libre que busca constantemente su libertad, su expansión, pero que sufre dolencias y enfermedades espirituales que no le permiten lograr esa libertad y esa expansión en forma completa. La pérdida de partes de su alma le impide alcanzar ese estado de libertad tan ansiado. Las fracturas del alma son, para algunos chamanes, parte del karma que el ser humano debe resolver para lograr su evolución espiritual.

Otra característica del chamán contemporáneo es que no se aísla de su medio, sino que trabaja como cualquier otro miembro de la sociedad, estando muy arraigado en esta realidad. Esta otra habilidad le permite desplazarse hacia otras realidades con tranquilidad, disciplina y rumbo definido. Así, con los pies bien enraizados en esta realidad, el chamán mantiene el contacto y la sintonía con las otras realidades. De esta manera, puede enfrentarse con sus propios demonios y puede negociar airoso con las tierras de sus sombras inconscientes.
Para el chamán todo está vivo en el universo, desde una gota de agua hasta un delfín, desde un grano de arena en una inmensa playa hasta la montaña más alta del planeta, desde un átomo hasta el viento, “todo tiene vida, todo tiene consciencia”.

El chamán, a lo largo de los milenios, también ha tenido la función de“psicopompo”, es decir, un ser que guía a las almas de un mundo a otro. En el presente, su función de psicopompo ha resurgido en muchas partes del mundo en vista de la necesidad imperante de tantas almas sin rumbo.

Para adentrarse en cómo el chamán entra en conciencia acrecentada parar realizar su trabajo recomendamos leer el siguiente artículo: ¿Cómo entra el chamán en conciencia acrecentada? – Puente Mágico (puentemagicochamanismo.com)

También se recomienda leer otro artículo de Martín Armando: ¿Qué es y qué hace un chamán? – Puente Mágico (puentemagicochamanismo.com)

Finalmente, sugerimos la lectura sobre cómo es un viaje chamánico: La experiencia de un viaje chamánico – Puente Mágico (puentemagicochamanismo.com)