El chamanismo es un antiguo sistema de sanación y crecimiento espiritual.

El ser humano ha desarrollado prácticas de sanación chamánicas durante miles de años por todo el Planeta Tierra.

La palabra chamanismo se difundió en Occidente por el antropólogo húngaro Mircea Eliade a través de su libro “El chamanismo y las técnicas arcaicas del éxtasis”, publicado por primera vez en 1951. En aquella investigación, Mircea Eliade llamó al chamanismo “la técnica del éxtasis”. Hoy en día, el chamanismo es considerado como algo mucho más amplio que una “técnica”, es un sistema espiritual muy complejo y sofisticado.

Desde hace algunas décadas, el chamanismo ha renacido en diferentes regiones del mundo. Diferentes autores chamánicos han permitido que miles de personas se conecten con los conocimientos del chamanismo y sus prácticas. Según Michael Harner, el chamanismo actual es transcultural porque no refiere sólo a una cultura chamánica en particular sino a la interacción entre los conocimientos de diferentes culturas. Este chamanismo transcultural es el que se expande fuertemente en la cultura occidental.

En esa dirección, el chamanismo está creciendo muy fuertemente en las ciudades y ha tomado la forma de “chamanismo urbano”. La mayoría de los chamanes contemporáneos viven en las ciudades. Pero, al mismo tiempo, en muchos lugares no urbanizados, como las selvas o las zonas montañosas, perduran los chamanes que usan los conocimientos ancestrales. Hoy, ese conocimiento se está actualizando y revalorizando día a día, y está pasando a las ciudades.

El chamanismo, como sistema de sanación espiritual, ha vuelto a ponerse en funcionamiento en todo el planeta tras haber estado oculto para la cultura occidental durante cientos de años. Cada día hay más personas que se interesan por las prácticas chamánicas, cada día hay más aprendices de chamán. Cada año se suman nuevas personas a trabajar con la sanación desde la perspectiva chamánica. Más allá del contexto actual, el chamanismo en sus diferentes formas, ya sea en la ciudad o en zonas no urbanas, parece haber conservado su pilar primordial: la conexión del chamán con las fuerzas espirituales de la tierra y del universo.

Cosmovisión chamánica

La cosmovisión chamánica define tres mundos diferentes: el mundo inferior, el mundo del medio y el mundo superior. En cada mundo existen energías, seres de diferente vibración y partes del alma del ser humano. El chamán debe recorrer esos mundos para encontrar lo que está buscando. Cada mundo es completamente diferente al otro y no hay una valoración moral sobre las virtudes de un mundo sobre el otro. No cabe en esta percepción de la realidad la distinción católica entre cielo e infierno. El mundo superior no es el cielo ni el mundo inferior es el infierno. Nada tiene que ver con eso. El descubrimiento de estos diferentes mundos se atribuye a los chamanes de diversas culturas, quienes pudieron recorrer estos lugares y describirlos con claridad. Los chamanes describieron estos tres mundos miles de años antes de que el catolicismo definiera el cielo y el infierno.


Estos mundos coexisten con el mundo físico, lo impregnan pero no son perceptibles ni física ni sensorialmente por los sentidos humanos; esto es así porque existen en otras dimensiones, en distintos niveles y distintas longitudes de onda en lo relativo a la existencia.

En el mundo inferior están los animales de poder, algunos seres de alta vibración que ayudan con la sanación de las personas. También hay muchos lugares en donde se encuentran partes del alma de las personas.

En el mundo del medio, el cual los seres humanos compartimos con otros seres, existen espíritus de la naturaleza, seres del bajo astral, partes del alma de las personas, almas de personas que ya han fallecido, entre millares de otros seres. En este mundo del medio está el mundo del norte, el mundo del sur, el mundo del este y el del oeste.

En el mundo superior se encuentran diversos maestros, otros seres de luz y partes del alma de muchas personas.

El chamanismo es un antiguo sistema de sanación espiritual, de expansión de la conciencia y de crecimiento espiritual. El ser humano ha desarrollado prácticas chamánicas durante miles de años por todo el planeta Tierra. Cada cultura que ha desarrollado estas prácticas le ha aportado a la sanación espiritual diferentes formas, nombres y métodos. Algunas formas y prácticas han sido más avanzadas que otras, pero todas las culturas han explorado la sanación espiritual, la expansión de la consciencia y el crecimiento espiritual de alguna manera.

Los libros de Carlos Castaneda y de Michael Harner, por nombrar sólo algunos, han permitido que miles de personas se conecten con los conocimientos del chamanismo, sus técnicas y prácticas. En Argentina, el trabajo de investigación de Mario Califato y María Cristina Dasso en el hermoso libro “El chamán wichí” del año 1999 ha permitido rescatar información valiosa sobre cómo los chamanes de la zona del Chaco y Formosa realizaban sus prácticas. También existen muchos trabajos de investigación sobre los mapuches, los tobas, entre otros pueblos originarios de Argentina y Chile. Todos estos trabajos e investigaciones han aportado lo suyo para que el chamanismo resurgiera con mucha fuerza en los últimos tiempos. Gracias a estos investigadores, mucha información y conocimientos sobre la sanación chamánica en diferentes culturas y pueblos originarios han comenzado a rescatarse y a salvarse de quedar perdidos por el simple paso del tiempo.

Actualmente hay muchas iniciativas para lograr que el rico conocimiento de los chamanes permanezca activo entre los seres humanos. En la época actual, el chamanismo está creciendo muy fuertemente en las ciudades y ha tomado una forma de “chamanismo urbano”. La mayoría de los chamanes contemporáneos viven en las ciudades. Pero en muchos lugares no urbanizados, como son las selvas o las zonas montañosas, hay aún chamanes que usan los conocimientos ancestrales de plantas y rituales. Hoy, ese conocimiento se está actualizando y revalorizando día a día, y está pasando a las ciudades. Los libros de Martín Armando sobre la sanación del alma forman parte de este movimiento mundial para difundir el conocimiento chamánico. El chamanismo, como sistema de sanación espiritual, ha vuelto a ponerse en funcionamiento en todo el planeta. Esto es un hecho real.

Cada día hay más personas que se interesan por las prácticas chamánicas. Cada día hay más aprendices de chamán. Cada año se suman personas para trabajar con la sanación desde la perspectiva chamánica. La energía que se está creando con el regreso del chamanismo en todo el mundo parece ser un viento fresco y puro en medio de una cultura mundial obsesionada por el consumo y por ideas materialistas que ponen en riesgo la supervivencia de millones de especies animales, vegetales y del propio ser humano. La energía la sanación de las fracturas del alma del chamanismo es ecológica porque respeta la vida en todas sus formas y la diversidad biológica del planeta.

Más allá del contexto actual, el chamanismo en sus diferentes formas –en la ciudad o en zonas no urbanas– parece haber conservado su pilar primordial: la conexión del chamán con las fuerzas espirituales de la tierra y del universo para sanarse e intentar sanar el alma de otros. Esta fuerte conexión espiritual que logran las personas que se dedican al chamanismo es, quizás, la que ha permitido a los chamanes que viven hoy en las ciudades poder continuar con una de las tareas que el Universo les ha asignado: la sanación de las dolencias espirituales del ser humano. Y en ese sentido, la técnica de la devolución de las fracturas del alma es una de las sanaciones espirituales ancestrales que los chamanes ofrecen a la humanidad desde hace miles de años.

Existen dos grandes conjuntos de conocimientos en el chamanismo. Uno de ellos es el conocimiento chamánico sobre la autosuperación del individuo, que se concentra en el manejo de la percepción y la búsqueda de la amplitud de la consciencia. Ésta se da principalmente en el contacto con las fuerzas espirituales de amor y poder que existen en el universo, con las cuales el chamán se comunica en sus viajes. Las experiencias que describe Carlos Castaneda en sus libros sobre Don Juan son un claro ejemplo de cómo el chamán busca su libertad.

El otro conocimiento chamánico importante es el que se centra en la sanación espiritual del ser humano. Este conocimiento la sanación de las fracturas del alma es el que trabaja sobre las dolencias del cuerpo, el desequilibrio de las emociones, los trastornos de la mente y el olvido del espíritu. La dolencia espiritual más profunda que el chamanismo reconoce es la pérdida del alma. Desde la publicación en 1951 del libro “Chamanismo y las técnicas arcaicas del éxtasis” de Mircea Eliade, y posteriormente, de los trabajos de varios antropólogos entre los que se destaca Holger Kalweit con su excelente libro “Ensoñación y espacio interior – El mundo del chamán”, se han descripto ampliamente las técnicas del chamanismo en diferentes culturas. Muchos de esos libros han aportado información precisa sobre ambos aspectos del conocimiento chamánico.

Una de las técnicas de sanación chamánica más poderosas es la devolución de las fracturas del alma. La difusión de esta técnica fue perfectamente llevada a cabo por Sandra Ingerman en su libro “Soul Retrieval, Mending the Fragmented Self”. Ella fue la primera en difundir en Occidente casos reales de recuperación de las fracturas del alma mediante la técnica milenaria del chamanismo.