El río Hua Hum es un curso de agua verde turquesa que nace en el lago Nonthue, cerca del límite entre Argentina y Chile, a unos 44 kilómetros de la ciudad de San Martín de Los Andes. Es uno de los pocos río de Argentina que van hacia el oeste. El río Hua Hum desemboca en el lago Pirihueico de Chile. Llegar hasta el nacimiento del río Hua Hum lleva casi una hora de recorrido en auto por un camino de ripio. Al costado del camino desborda una vegetación tan imponente que pone la piel de gallina por su belleza y tranquilidad.

El significado en lengua mapuche del nombre Hua Hum es “abrirse el cause de un río”. Más allá de esa connotación geográfica para mi es un lugar poderoso!

Este río y su paisaje alrededor es quizás uno de los lugares más hermosos que he conocido en la Patagonia Argentina. El bosque de coihues que lo rodea, entre otros árboles y arbustos patagónicos, es de una inmensidad y de una hermosura pocas veces vista en el planeta. Por suerte, este lugar está protegido dentro del Parque Nacional Lanin. La protección de Parques Nacionales ha hecho que el lugar se mantenga casi intacto desde hace mucho tiempo. Sobre el nacimiento del río hay un puente de unos 20 metros de largo y 7 metros de alto que cruza hacia otra zona muy boscosa y conecta cone un camino que finaliza cerca de la cascada de Queñi (otro lugar súper hermoso). El puente sobre el río Hua Hum permite ver la transparencia del agua turquesa y el fondo del río, que en esa parte debe tener unos 4 o 5 metros de profundidad.

Cada vez que visito San Martín de los Andes intento ir hasta Hua Hum para ver ese hermoso lugar, bañarme en ese río frío pero refrescante, y buscar conectarme con la energía de los Espíritus del lugar.

En el año 1999 visité la zona con unos amigos. En esa época estaba aprendiendo chamanismo. Recuerdo que mi maestra Nelly siempre me decía: “cuando tengas algo que superar, un miedo o una dificultad, podés representar esa situación haciendo algo simbólico para superarla”. Ella me había dado el consejo de que cuando tuviera un sueño extraño que me diera miedo, intentara representar el mismo en la vida real para quitarle poder a ese sueño. Y lo extraño es que eso funcionaba! Y yo trataba de llevar ese consejo hacia otros aspectos de mi vida. El primer día que vi el puente sobre el río Hua Hum y vi que algunas personas se tiraban del puente hacia el río, pensé: ¿Y si me tiro del puente para superar el miedo? Hasta ese momento nunca me había tirado de una altura así y realmente daba miedo hacerlo. No sólo por la altura sino porque el agua del río estaba muy fría. Lo pensé dos días. Al tercer día me decidí. Fui con algunos amigos hasta el puente, me subí hasta la baranda más alta, pensé en el miedo que le tenía a vivir, y me tiré al agua. Recuerdo que mientras caía al agua sentía un terror muy fuerte; sentía además el viento en la cara por la caía. Pero en un momento caí al agua. Dentro de la profundidad del río sólo quería salir, y al sacar la cabeza del agua lancé un grito tan fuerte que creo que hasta Chile se escuchó.

Repetí el salto casi cuatro veces más. En cada oportunidad ponía el foco en el miedo que le tenía a cosas particulares de mi vida. Cada salto representaba la superación de ese miedo. En cada uno de los saltos grité desde las entrañas. Pero estaba feliz, alegre.

Pasados los años me di cuenta de que esos saltos realmente funcionaron. Los miedos que tenía a ciertas cosas se esfumaron lentamente.

Un verano posterior volví a Hua Hum a agradecerle a los Espíritus de ese lugar por la ayuda que me dieron esos días, por las hermosas experiencias vividas en el puente. Aunque hasta ese momento nunca había contactado al espíritu del río Hua Hum, siempre sentí la ayuda de los seres de la naturaleza estando ahí. Yo imaginaba que el espíritu del río era masculino; no sé por qué. Pero mi sorpresa fue enorme cuando vi al espíritu del río Hua Hum presentarse como una figura femenina muy amorosa. Le pregunté varias veces si era. A lo que me respondía que sí. Le pedí señales de que realmente era y en varias oportunidades concretas aparecieron mariposas rodeándome, como diciéndome que era cierto eso. Le creí.

Yo estaba acostado en la orilla del río. Lo único que se escuchaba alrededor era el ruido del agua del río, los pájaros, insectos y algo de viento. Más allá de estos ruidos de la naturaleza el lugar estaba muy silencioso. Estaba muy tranquilo ahí. La presencia del espíritu del río Hua Hum no me alteró. Era una energía tranquila, amorosa, dulce. Pero en un momento desaparece de mi vista e inmediatamente veo que desde arriba del bosque de la otra orilla del río (no más de 10 metros) baja una presencia muy poderosa y se quedó suspendida sobre el medio del río. No tenía forma. Me asusté por su poder. Se quedó sobre el río y me dio un mensaje muy claro sobre un trabajo que debía hacer en un lugar. Luego de eso desapareció, y el espíritu del río tampoco volvió a aparecer.

Intenté varias veces comunicarme con el espíritu del río para tratar de chequear la información que me había dado ese ser del bosque pero no tuve suerte. Los espíritus de la naturaleza son así, te pasan el mensaje y desaparecen. Lo tomás o no.

Después de eso agradecí el momento, la información y me fui del lugar. Un tiempo después la información que me pasó ese espíritu se concretó.

Este año regresé a Hua Hum un hermoso día de verano. Vi el puente, vi el río verde turquesa, recordé lo hermoso que era el lugar y lo hermoso que es aún hoy. Me bañé en sus aguas frías y le agradecí a esos espíritus amorosos por la posibilidad de conocerlos y por su ayuda. El espíritu del río Hua Hum volvió a aparecer como un ser femenino, y esta vez mucho más claro. Se posó frente a mí (yo estaba parado con los pies en el agua), me rodeo y luego paso a través de mi. Sentí su frescura, su pureza. Dejó en mí una energía alegre, como la alegría de un niño cuando juega con algo nuevo. Le agradecí mucho eso, lo sentí como una bendición.

Si alguna vez vas a Hua Hum, intentá dejarlo como está, no dejes basura en el lugar, no rompas los árboles ni las plantas, no ensucies el río y pedile ayuda a los espíritus del lugar porque, si lo hacés con humildad, te van a ayudar.

Bendiciones!!!

Martín Armando

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