Existe un antiguo dicho entre las personas que dedican su vida al chamanismo que dice: “cuando una persona se siente vacía, es seguro que sufre por una fractura del alma”. Para el antiquísimo conocimiento chamánico, el alma del ser humano puede fracturarse en varias partes y generar un gran sufrimiento en la persona que lo experimenta. La fractura del alma es una enfermedad de la psiquis humana que se produce cuando una persona tiene alguna experiencia de gran sufrimiento en su vida. La pérdida o el robo de alguna de las partes del alma se sienten como una sensación de vacío en alguna parte del cuerpo, principalmente en el pecho. Para el que puede ver que hay alguna fractura del alma en una persona, los ojos son el lugar del cuerpo donde se evidencia tal hecho. En este caso, el antiguo conocimiento chamánico dice que hay que observar el brillo de los ojos de las personas para poder ver a primera vista si el alma está fracturada, porque cuando los ojos de una persona están apagados y vacíos de la luz del espíritu, su alma está sufriendo.

La fractura del alma puede producirse por la muerte de un ser querido, una mudanza traumática, un gran susto, perderse cuando se era niño, un accidente importante, una separación, una enfermedad. En general, para que el alma se fracture tiene que suceder un acontecimiento que nos impacte e influya fuertemente en los sentimientos y pensamientos. Quizás con un ejemplo personal se pueda aclarar; cuando yo era chico me gustaba andar en patineta por la vereda de enfrente de mi casa; yo me sentaba en la patineta y mi hermano solía empujarme como si estuviéramos conduciendo un auto de carrera tratando de ganarle a otros chicos. Una tarde, mi hermano sin darse cuenta me empujó demasiado fuerte y justo las ruedas de mi patineta se trabaron con una pequeña piedra que estaba en el suelo, generando que mi cuerpo cayera en el suelo golpeando directamente con la cara en el suelo y me rompiera los dos dientes de adelante. Tenía en esa época 7 años y hacía muy poco había cambiado los dientes de leche. Lo que más me impactó de eso fue el golpe, asustándome por la sangre que salía de mi boca, pero al darme cuenta de que me había roto los dientes cuando me toqué, la sensación terrible de desesperación que experimenté me hizo salir corriendo en busca de mi madre. Como se imaginarán, en ese momento se me fracturó una parte del alma, y el sufrimiento y el trauma por tener los dos dientes de frente rotos me duraron más de diez años hasta que me devolvieron esa parte de mi alma. Este ejemplo, como millones de otros que las personas han experimentado son una muestra de cómo y cuándo el alma se puede fracturar.    

Nos podríamos preguntar: ¿por qué solo una parte del alma se fractura y no toda? La respuesta que han dado los chamanes por miles de años es que esa parte sufrida del alma se va porque no debe generar un sufrimiento general en el ser. Es como cuando en un cajón de manzanas una de ellas se pudre y hay que sacarla para que no pudra al resto. Con el alma es lo mismo, sólo que la inteligencia de nuestra psiquis realiza este fenómeno de salvamento de la integridad espiritual.

El alma se distribuye por todo el cuerpo físico, emocional, mental y espiritual del ser. El alma es el yuan chi como llaman los chinos a la energía original, que está producida por el ching innato y se complementa por el chi de la nutrición. El alma es mortal y fácilmente dañable. La fractura es una de las dolencias que el alma experimenta en nuestro ser. El alma es una parte de nosotros que cumple la función del ser el vehículo del espíritu en nuestra evolución en este planeta, y cuando está fracturada en varias partes la función de acercarnos a los mandatos del espíritu se debilita, dejando más espacio a los mandatos del cuerpo y de la mente. Cuantas más fracturas del alma tenga una persona más alejada de su esencia espiritual estará.

Por otro lado, la fractura del alma provoca el olvido del acontecimiento doloroso que ha generado esa fractura. También genera el olvido de algunas cosas de todos los días. Se pueden relacionar varias razones de ello explicado desde dos perspectivas diferentes. Desde la psicología, el olvido es producto de la disociación de la consciencia, que al tener menos energía sólo se concentra en los hechos más importantes y olvida los por menores. Desde la medicina china, la fractura del alma afecta directamente al órgano físico que maneja la memoria, o sea el corazón, que al estar debilitado por la fractura del alma lleva la energía que tiene hacia la búsqueda de la solución de la misma para compensar el desequilibrio. Ambas perspectivas, en sus distintos niveles de análisis del olvido, son coherentes con la explicación chamánica que dice que el olvido es producto de la dispersión de la energía hacia otros lugares generada por la fractura del alma. El caso de una señora mayor a la cual se le había muerto el marido hacía muy poco tiempo me ha llamado la atención sobre la influencia de la fractura del alma en la memoria. Esta mujer, que se dedicaba a dar clases a muchos alumnos, inmediatamente de la muerte de su marido comenzó a perder las cosas en su casa, a no recordar clases que sabía muy bien, a no recordar nombres, entre otros pequeños y grandes olvidos. Luego de cinco meses seguía empeorando su pérdida de la memoria hasta que se decidió a que le devolviera el alma luego de probar todo tipo de fármacos y remedios naturales sin resultado.

Realicé un viaje al mundo inferior para encontrarme con mis animales de poder, que me guiarían hasta la fractura del alma de la señora. Al encontrarme con mis animales de las todas las direcciones del universo les consulté si esta mujer tenía fractura del alma y cuántas. Mi animal de poder del este me dijo que tenía dos fracturas del alma y que su corazón estaba muy mal debido a la pérdida de su marido. También me dijeron que una de sus almas estaba en el borde del río que separa el mundo de los vivos del mundo de los muertos y que ella quería irse con su marido, que no quería vivir más con ese sufrimiento, y que había que sacarla lo antes posible de ese lugar antes que decidiera comenzar a morirse lentamente, generando una enfermedad. Les pedí a mis animales de poder que me acompañaran a buscar esas fracturas del alma y comencé a deslizarme con mi mandala hacia las fracturas. La llamé por su nombre cuatros veces (en el chamanismo lo que se quiere hacer o pedir hay que decirlo cuatro veces) y me fui acercando hasta un lugar oscuro a mi derecha desde donde estaba parado en el mundo inferior. Ella se encontraba sentada en una roca, con las manos tapándose la cara y llorando. Al verla le pregunté si era una de las fracturas de alma de ella y me respondió que sí. Entonces le pregunté por qué se había ido y me contestó porque estaba sola en el mundo, porque todos los hombres en su vida la dejaban. Le dije que debía regresar porque donde estaba no era su lugar, que tenía que dejar de sufrir y aceptar que no estaba sola. Le pregunté si tenía alguna condición para regresar y me dijo que volvía con la condición de que ella no se aferre a ningún hombre más para ser feliz. Le pregunté dónde estaba la otra fractura del alma y me dijo que en el borde del mundo de los muertos. Entonces, la cargué a un costado mío sosteniéndola con uno de mis brazos. Comenzamos a ir hacia ese lugar, pasando por un camino lleno de árboles frutales y llegando hasta la orilla del río. Este río que separa los mundos ha sido descripto por personas de muchas culturas de todas las épocas, generalmente se lo ha entendido como un elemento mitológico de las sociedades antiguas pero verdaderamente esos relatos se remiten a viajes a ese mundo.

Así fue como llegamos hasta la orilla del río; me di cuenta de que estábamos en el lugar correcto porque comencé a ver la barca y al barquero que llevan las almas hasta el mundo de los muertos. No me acerqué a él y comencé a buscar a la señora por los alrededores hasta que la vi parada mirando hacia el otro lado del río. Me acerqué y le pregunté si era la otra alma. Me dijo que si y había llegado hasta ese lugar para seguir a su marido al otro mundo. Ella tenía la mirada perdida en el horizonte. Le dije que debía volver lo antes posible y me dijo que lo haría con la condición de que ella misma debía sonreír otra vez. Entonces la cargué en mi otro brazo y comenzamos el regreso al mundo inferior. Mi animal de poder siempre estuve pegado a mí cuidándome. Al llegar al mundo inferior agradecí a mis animales y salí con las dos fracturas del alma hacia el mundo del medio donde estaba la señora. Al regresar soplé esas dos fracturas en su pecho y cabeza y pasé mi maraca cuatro veces alrededor de su cuerpo acostado en mi manta. Luego que le soplé, ella realizó una inspiración profunda y abrió los ojos. Allí le dije lo que me habían dicho sus partes del alma y que se las había traído con esas condiciones. Ella luego de pensar un momento me dijo que desde que su marido había muerto había dejado de sonreír y que haría el esfuerzo de volver a hacerlo. Pero lo que más me llamó la atención fue el hecho de que me confesó que en toda su vida había sufrido mucho porque los hombres a los que más había querido se habían muerto, uno había sido su padre, otro su hermano y finalmente su esposo. Al tiempo volví a verla a esta señora y me confesó que se sentía más tranquila y con más paz y que ya no se olvidaba donde dejaba sus llaves ni tampoco lo que tenía que decir cuando estaba dictando clases. También me confesó que en los días posteriores a la devolución de las almas había soñado con su hermano y con su esposo y que se despedían de ella. Luego de un tiempo pudo retomar su vida con más alegría.

Otro caso que me llevó a confirmar el poder de cambio de las devoluciones del alma fue el de un joven de de 18 años, que cuando lo conocí sufría de una enfermedad en el estómago. Cada dos o tres meses tenía ataques de colitis ulcerosa que hacía de su vida un infierno y no le permitían disfrutar de ninguna situación porque sabía que en cualquier momento podía llegar ese temible dolor en su estómago. Los médicos lo habían medicado de por vida porque creían que con esos medicamentos su enfermedad se curaría. Hacía tres años que tomaba esa medicina pero no tenía ninguna mejoría. Yo estaba de vacaciones con unos amigos en el sur del país, donde nos habían prestado una casa en el bosque. Cuando conocí a este joven supe de inmediato que estaba muy enfermo por el poco brillo de sus ojos. De alguna manera nos fuimos acercando hasta poder hablar de lo que le pasaba. Casualmente, al otro día de conocernos comenzó a sentirse mal del estómago y tuvimos que suspender todas las actividades de montaña planeadas. Al preguntarle si quería que vayamos al hospital nos respondió que no porque ya conocía como era su enfermedad y que se le pasaría en unas horas. Nos quedamos en la casa y decidimos que era necesario tratar de hacer algo por él. Le propusimos atenderlo chamánicamente sin esperar una respuesta positiva, y a sorpresa nuestra nos dijo que podíamos ayudarlo con lo que nosotros sabíamos. Yo y una compañera realizamos un viaje al mundo inferior para consultar con nuestros animales de poder y a ambos nos dijeron que el joven tenía cuatro fracturas de alma y que la enfermedad que estaba sufriendo era el resultado de sus sufrimientos espirituales no resueltos. Además nos dijeron que él no hacía lo que realmente quería en la vida. Al saber esto, me tocó a mí buscar esas fracturas del alma del joven. En esa ocasión sólo pude devolverle una sola, pero los animales de poder me dijeron que era necesario que su alma estuviera completa para resolver no sólo su enfermedad del estómago sino también sus penas emocionales y espirituales. Tal como el había dicho, al cabo de unas horas ya se sentía mejor, pero estaba muy débil como para seguir de viaje y decidió volverse a su casa. De todas maneras, le comenté lo que me habían dicho los animales sobre que no hacía lo que realmente quería en su vida. El no tomó en cuenta eso en ese momento. A los dos meses de ese suceso nos volvimos a encontrar para continuar con el tratamiento que habíamos iniciado en el sur. Al ir al mundo inferior para buscar su alma, mis animales de poder me dijeron que debía aclararle que se curaría de sus dolencias espirituales si comenzaba a hacer lo que le hacía feliz. En esa ocasión pude devolverle dos fracturas más de alma y comentarle las condiciones que ellas ponían para quedarse y no volverse a ir. Ya en esos momentos comenzó a pensar un poco más lo que significaba tener en cuenta hacer de su vida lo que realmente quisiera y no seguir mandatos tan fuertes de sus padres, como la elección de su carrera universitaria. Finalmente nos encontramos al cabo de un mes para finalizar las devoluciones y en ese momento me confesó que durante ese período no había tenido ningún ataque en el estómago, y que estaba pensando cosas que nunca había pensado como comenzar a estudiar psicología y dejar economía. La última devolución del alma fue muy emotiva porque la fractura que quedaba era de cuando él era muy pequeño. Esto me obligó a ir hasta el mundo de los niños perdidos. Este lugar está lleno de las fracturas de almas de las personas cuando fueron niños y de los niños actuales. Sinceramente es uno de los lugares más triste que se pueden conocer porque allí se ve a los niños llorar asustados y con miedo. Todos quieren irse de ese lugar pero no pueden salir. Al entrar en esa cueva, rodeada de un desierto inmenso, comencé a llamar al joven por su nombre hasta que lo vi colgado en una pared. El lloraba y me miraba con sus ojos llorosos.

Luego de esas devoluciones del alma, él cambió radicalmente lo que estaba haciendo y comenzó a hacer lo que realmente quería, que era estudiar psicología. Con el paso de los años, se recibió de psicólogo, luego armó su consultorio, luego un instituto de psicología, y actualmente dirige una fundación dedicada a la investigación de la psiquis humana. La enfermedad del estómago se le fue y en el transcurso de los años se ha curado física y emocionalmente de sus dolencias.

La fractura del alma provoca una dispersión de la energía en el sujeto. La energía del alma, cuando experimenta algún hecho importante se dispersa hacia algún lugar. Lo que dejan las fracturas del alma son dolencias emocionales y mentales pero muchas también comienzan a generar o permiten el inicio de alguna enfermedad en el cuerpo. Evidentemente, todos los aspectos del ser humano están íntimamente relaciones y vinculados como un sistema complejo, que cuando algún elemento del conjunto es afectado por algo, todos los demás también se afectan, y es ahí donde comienza el desequilibrio.  

Un desequilibrio psíquico importarte que cura la devolución de la fractura del alma es la depresión. En términos del chamanismo, la depresión se produce por una gran fractura del alma que desequilibra toda la psiquis del ser humano. El Instituto Nacional de Salud Mental de Estados Unidos dice que la depresión es una enfermedad que afecta al organismo, principalmente al cerebro, al ánimo y a la manera de pensar. Esto incluye a la depresión severa, la distimia y al trastorno bipolar en distintos niveles de afectación. Una característica destacada de la depresión es la angustia y el llanto. Las personas que sufren de esta enfermedad sienten esa sensación angustiosa que los hace llorar por pequeños acontecimientos, y se sienten débiles corporal y mentalmente. Es como si lo que les pasa no los dejara avanzar hacia ninguna dirección.

Si bien no está comprobado que la depresión sea hereditaria, se han encontrado muchos casos en los cuales sujetos de distintas generaciones han sufrido de depresión, pero esto dista mucho a saber a ciencia cierta la causa de la depresión. Por supuesto que el intento de solución que da la medicina es en gran medida a través de psicofármacos y en pequeña medida con terapia psicológica. Con estas herramientas, los pacientes que sufren depresión pueden llegar a curarse en el largo plazo, pero muchos no lo hacen y mantienen solapada las razones de la depresión por las drogas. La diferencia que existe entre esta concepción material de la depresión y la concepción espiritual de esta enfermedad que da el chamanismo, como otras terapias complementarias, es que la depresión se fundamenta primordialmente en una dolencia del alma, y desde allí comienza su curación. Por supuesto que para la medicina moderna, pensar de esta manera implicaría la creencia en la existencia del alma, hecho que dista de la realidad de la mayoría de los médicos actuales. Más allá de esto, la curación de la depresión a través de una terapia chamánica se puede comprobar en forma simple. Si se le de devuelve la fractura del alma más importante a una persona con depresión se notará que muy rápidamente deja de llorar. Esto no significa que ya se haya curado, pero sí significa que la angustia ha disminuido a un nivel más tolerable. Y si se realizan todas las devoluciones de fracturas del alma de esa persona, en muy pocas semanas el estado de la enfermedad ya no sería depresión, sino otra cosa mucho más llevadera y solucionable. Y si se termina de realizar el tratamiento chamánico a largo plazo y se controla que no se produzca una nueva fractura, la interioridad de la persona se equilibrará y volverá a la normalidad pudiendo desarrollar las actividades de su vida.

El caso de una joven que se había separado de su novio puede ilustrar esto. Ella era una mujer muy sonriente y emprendedora. Si bien se la puede considerar del tipo sensible y llorar por cualquier evento emotivo, nunca lloraba más que unos momentos. En un momento de su vida conoce a una persona, se enamora pero en el largo plazo le trasforma su tranquilidad. En un momento dado él decide separarse y ella no lo puede soportar. El se va de viaje y ella queda sola con esa angustia. Comienza su etapa de llanto continuo. Pasa varias semanas de angustia hasta que visita a un médico, que la deriva a un psiquiatra que le diagnostica depresión. Ella seguía llorando pero se negó a tomar los medicamentos que le había recetado. Decidió entonces probar con el chamanismo. No voy a relatar todos los viajes que se realizaron para traer sus almas, pero lo que sí hay que decir es que al otro día de que se le devolvió las dos primeras fracturas del alma ella dijo que se levantó a la mañana como tranquila y feliz. Que ya no sentía esa angustia en el pecho y que sus pensamientos eran más claros con respecto a su ex pareja. Esta joven al poco tiempo pudo restablecer su vida emocional con otro hombre y al año se casó.

Algo similar sucedió con otra mujer que hacía dos años estaba pasando un estado de depresión muy profunda, que no le permitía disfrutar la vida. Luego de las devoluciones del alma ella pudo reiniciar su vida como era antes de los sucesos que le habían pasado.

Desde el punto de vista chamánico, el estado de depresión es producto de varias fracturas del alma de tiempos recientes que se combinan con otras pequeñas de tiempos anteriores. Pero al solucionar el problema inmediato de las fracturas del alma, traer las demás y que se engarcen a la totalidad es mucho más fácil.

Es muy importante resaltar que cuando se inicia un tratamiento chamánico que incluye la devolución de las fracturas del alma, este debe finalizar en un tiempo determinado, luego de tres o cuatro sesiones y que no debe ser interrumpido. Si no se realiza de esta manera, las consecuencias pueden no ser muy gratas para la persona, porque la psiquis se altera en el momento de la devolución de las fracturas del alma. Si se devuelven todas las fracturas y se controla que éstas se queden y armonicen con la psiquis en general, la sanación es posible. Si no se logra esto, la alteración puede ser peligrosa. Para ilustrar esto, una joven que se había intentado suicidar varias veces cortándose las venas comenzó un tratamiento chamánico pero no lo finalizó. Ella creyó que con una vez sola de atención se había curado de sus ataques contra ella misma, pero al cabo de un tiempo se encontró lastimándose nuevamente. Si bien fue advertida de esto, la decisión fue de ella y no de la persona que la atendió chamánicamente.

En el chamanismo que se desarrolla en la ciudad de Buenos Aires y sus alrededores, como en otras provincias argentinas, el tema de la fractura del alma y su sanación es uno de los conocimientos más importantes que tienen y deben tener las personas que se dedican a ello. Hay varias razones de ello. Antes que nada, la mayoría de las personas que han comenzado a realizar prácticas chamánicas han tenido que “arreglar su alma” para poder intentar sanar la de los demás. Es casi imposible poder ver el estado del alma de otra persona si la de uno está fracturada. Es lo mismo cuando un médico tiene que operar a algún paciente y está enfermo, por ejemplo de gripe, no lo puede hacer porque no tiene las energías adecuadas como para hacerlo y debe esperar curarse para operar; o un profesional de la psicología que esté pasando por una crisis neurótica e intente guiar a un neurótico a que sane su psiquis; no lo debe hacer hasta tanto se haya equilibrado. En el chamanismo sucede exactamente igual; para sanar el alma de un enfermo espiritual hay que “tener el alma completa”.

Otra de las razones de la importancia del tema de la fractura del alma en el chamanismo actual es que la mayor parte de las personas que visitan a una persona o grupo que desarrolla prácticas chamánicas sufren de una o varias fracturas del alma. La forma de vida que se lleva en la actualidad, generalmente desvinculada de prácticas espirituales y dedicadas al consumismo y a la televisión como los nuevos estadios de la felicidad, han demostrado un avance de la ignorancia en las personas sobre los propios estados psicológicos y espirituales con los cuales viven. Si bien la fractura del alma es una enfermedad tan antigua como el ser humano, actualmente ha pasado a ser como la enfermedad espiritual de la época. Muchos dicen que el estrés es la enfermedad del mundo moderno en el que se vive, pero para el chamanismo el estrés es sólo una manifestación del estado del alma, o de la psiquis en general en términos de Jung, que clama por un estado más equilibrado del ser.

La devolución de las fracturas del alma permite que una persona vuelva a un camino de evolución más sencillo. Cuando existen esos agujeros energéticos como lo son las fracturas del alma y el desequilibrio en los distintos espacios del ser, la evolución se hace lenta, difícil y dolorosa porque el alma no puede desempeñar su vínculo con el Espíritu, simplemente porque sufre. En cambio, cuando el alma está completa, ésta puede hacer más efectivo el vínculo, y puede acercar a la consciencia más directamente la energía del Espíritu. Al estar el alma completa e íntegra de una persona, los motivos de la existencia son más claros y la energía que antes estaba dedicada al sufrimiento comienza a utilizarse en forma más efectiva para esos motivos. Cuando Carlos Castaneda explica en sus libros sobre la impecabilidad que el guerrero debe implementar en su vida como el mejor uso que le puede dar a su energía para enfrentarse al conocimiento significa también que ser impecable es no tener conflictos en el “tonal” que le hagan perder al guerrero una energía importante. Tener el alma completa y mantenerla así es parte de esa necesidad de ser impecables con el uso de nuestra energía. No se puede ser impecables con nuestra energía se existen fracturas del alma porque los esfuerzos de ésta estarán dedicados a solucionar esos sufrimientos y no a buscar conocimientos.

La percepción del tiempo para el ser humano difiere según desde que parte de la psiquis se la perciba. No es lo mismo el tiempo percibido por el consciente que por el que se rige el subconsciente o el cuerpo. Al respecto, cuando se produce una fractura del alma, esa parte que se fue queda aprisionada en el mismo momento en el cual sucede lo que la hace ir. Esto quiere decir que las fracturas del alma generan una disociación temporal importante en nuestra interioridad. Al existir una fractura del alma, una parte de la persona está ubicada en el momento en que se produjo esa fractura y otra parte en el presente. Esto genera un estado de confusión importante porque la persona se percibe pasando sus sentimientos del presente al pasado varias veces en el día. Esto genera un desgaste importante en la energía de la persona que no puede ser utilizado para otras actividades, ya sean espirituales, profesionales, académicas, etcétera.

Cuando se realiza un viaje para buscar el alma de una persona y se la encuentra, siempre se le pregunta cuándo se fue y qué edad tiene porque para esa parte del alma todo es presente, ya que el tiempo se detuvo en el momento de irse. Pero el presente de la fractura del alma no es el mismo por el que está viviendo el consciente. La cantidad de energía que demande a la psiquis en general esa fractura del alma será la determinante de la percepción del tiempo de la persona. Si la fractura del alma es muy grande o hay varias fracturas juntas por haberse producido por algún proceso largo y doloroso, la energía que demandará será tan grande que la persona no podrá hacer mucho en su vida diaria. Esta es quizás una de las causas de la depresión profunda, porque la persona es obligada por sus fracturas del alma a tratar de solucionar el problema.

En síntesis, la fractura del alma es una enfermedad de la psiquis que genera que el alma misma no pueda llevar a cabo su cometido, que es acercar al consciente los designios del Espíritu en el ser. El alma guía a la persona en su vida porque el alma es guiada por el Espíritu. Cuando el alma está fracturada la evolución de la persona se frena o se hace más difícil de lograr. La desorientación que se produce cuando hay fracturas del alma es porque ésta no está realizando su primordial función, que es la conexión con el Espíritu o Dios.

La devolución de las fracturas del alma hace que ésta vuelva a estar íntegra y a funcionar equilibradamente. Si el alma está completa, toda la psiquis está sana y el cuerpo puede trabajar tranquilo sin enfermarse. Un alma íntegra significa que no hay agujeros energéticos en la persona que permitan que ingreses enfermedades. La evolución del ser está íntimamente relacionada con el alma porque éste es la que se encarga que el ser humano siga caminos espirituales.

Todos los casos presentados son sólo un ejemplo de cientos de ellos que se han estado tratando durante casi diez años de prácticas chamánicas. Y las prácticas que se realizaron durante este tiempo no son distintas a las que han estado aplicando los chamanes de todos los tiempos y lugares del planeta. El chamanismo siempre ha estado presente en todas las culturas del mundo cumpliendo su tarea de sanar el alma de las personas entre otras funciones que ha tenido. Actualmente se sigue esa tradición simplemente porque ha dado resultado y es efectiva para ayudar a las personas a que estén mejor. Seguramente hay muchos elementos de esta técnica de sanación que no conocemos y es importante tratar de conocerlos, porque este conocimiento está en peligro de extinción. Ya muy pocas personas conocen sobre el conocimiento chamánico en profundidad, y si bien los chamanes siempre han sido pocos con relación a las comunidades, quizás porque siempre se le ha tenido miedo a ese conocimiento, en la actualidad casi no quedan personas en el mundo que se dediquen a ello.

Este artículo es una forma de interesar a otros por esos conocimientos que necesitan ser salvados del dios material del consumo.   

Martín Armando

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