En el marco de un curso de psicopompo con alumnos de Puente Mágico Chamanismo, el 15 y 16 de noviembre de 2025 se realizaron varios trabajos de psicopompos masivos con almas atrapadas del pueblo Charrúa y esclavos que estaban dentro y a ambos costados del río Uruguay, en la zona de la ciudad de Colón, provincia de Entre Ríos.
La situación de que había almas de aborígenes atrapadas en el río Uruguay (río que es un límite natural entre Argentina, Uruguay y Brasil) se había detectado varios años antes.
Varias de las personas de Puente Mágico que hemos atendido a personas para sanación de las fracturas del alma, y que son de las ciudades pegadas al río Uruguay, hemos detectado alrededor de los pacientes almas de aborígenes, ya sean Charrúas en el caso de las ciudades de Entre Ríos, y Guaraníes en el caso de las ciudades de la provincia de Corrientes y Misiones.
En lo específico, unos de los alumnos, Diego, fue el que más conectó con las almas de los Charrúas de la zona de Colón y me había avisado de que en ese lugar quizás fuera necesario realizar una limpieza del río. Pero como a mí me cuesta creer sólo con lo que me dicen (y no importa quién sea) me tomé el tiempo de ir con él hasta Colón en abril de 2025 para chequear que eso era así. Más allá de que yo también había visto a esas almas en algunos viajes chamánicos que realicé por el lugar mientras atendía a algunas personas, quise corroborar la información de que era necesario hacer un psicopompo en el lugar.
Apenas llegamos a Colón en abril nos acercamos al río, pusimos nuestros pies en el agua y contactamos la energía del lugar. La vibración era bajísima, como si en el medio del río hubiera muertos. En lo personal miré un poco para dentro del agua y vi gente atrapada en el medio del cauce del río. Eso fue suficiente para decidir la organización de un psicopompo masivo en el lugar. Justo coincidió con que se iba a hacer un curso de psicopompo con un grupo de alumnos para noviembre en algún lugar de Argentina, asique se comenzó a organizar todo para que fuera en Colón.
Justamente, Diego conocía a una persona que tiene un hotel a sólo 200 metros del río Uruguay, el cual, cuando le contamos el plan, ofreció todas las instalaciones del hotel para hacer el curso y hospedarnos en el lugar.
El curso de psicopompo se fue organizando con el paso del tiempo y en mi cabeza ordené las actividades según un criterio razonable para que los alumnos aprendieran las técnicas de elevar muertos. Pero como muchas veces sucede, los espíritus tenían otros planes.
Llegamos a Colón, Entre Ríos, el viernes a la tarde. Fuimos tres personas en mi auto. Luego de dejar las bolsos en el hotel nos dirigimos a la playa en la orilla del río para darnos un chapuzón, ya que hacían como 30 grados de calor. Al entrar al agua inmediatamente siento la presencia de algo muy fuerte delante de mí, como si el río se quisiera comunicar. Me doy cuenta de que era el espíritu del río por su vibración y también porque en ese momento recordé algo que había sucedido unos días antes en mi casa: en un viaje chamánico para ver a Anubis y consultarle sobre el psicopompo de Colón, éste me dice muy claramente: “Hay que invocar al Espíritu del río, sin esa energía no se va a poder sacar lo que hay ahí”. Entonces me conecto, y al hacerlo veo una energía femenina muy larga, que parecía como una serpiente verduzca, y que da vuelta al lado mío y me dice: “el psicopompo es a la noche”. Yo no entendí en ese momento, pero insistió: “el psicopompo es el sábado a la noche”. Me quedé helado, porque mi plan era hacerlo el domingo a la mañana, luego de que los alumnos aprendieran bien la técnica del psicopompo. Salí del agua con nervios y ansiedad pero con la decisión de hacerle caso al río y organizar las actividades en base a esa información.
El sábado 15 de noviembre de 2025 a las 20 horas nos reunimos en la playa canina, al norte de Colón, para hacer el psicopompo. La noche estaba muy calurosa y el cielo despejado, pero al norte se veía un nubarrón muy grande que avanzaba hacia el sur.
Le avisé a todos los participantes de que debían invocar al espíritu del río, además de a otros espíritus ayudadores, para que nos asistieran con el trabajo. Además coloqué un candelabro con una vela blanca encendida entre el río y nosotros para que permitiera formar el tubo de luz entre esa luz y la luz del Mundo de los Muertos de Arriba.

En el lugar donde nos ubicamos estaba vacío; a unos 50 metros hacia la derecha y hacia la izquierda había gente pero donde estábamos nosotros nadie. Ese sitio lo había visto en abril, cuando fui a corroborar la información. De hecho le había sacado una foto al cartel de la playa canina y la había puesto como foto de perfil del grupo del curso.
Casi a las 20,30 horas comenzamos todos a tocar nuestros tambores; se deben haber escuchado hasta la mitad del pueblo porque el eco que generaba el río era muy importante.
El tubo de luz se hizo rápido, pero era delgado como un haz de luz. En mi caso lo vi penetrar hasta el fondo del río. Sin embargo, lo que sucedió casi al instante que comenzamos a tocar los tambores fue que charrúas a caballo que venían desde atrás nuestro, desde Colón (y no desde el río como todos esperábamos) nos pasaban por arriba a toda velocidad y subían al tubo de luz; yo me quedé impresionado con eso. Varios de los que estábamos ahí vimos esa situación.
Al volver mi atención al río veo varias almas de aborígenes del otro lado del agua, como queriendo acercarse; algunos de ellos estaban como mutilados y en una situación energética muy desagradable. Me acerqué a ellos y los empujé hacia la luz y se fueron.
Luego de eso me metí al al agua y lo llamé al espíritu del río; rápidamente apareció y me llevó al fondo, al lodo y me hizo sacar unas almas que estaba como encadenadas en el fondo. Luego salí de ahí y vi en la playa algunos soldados de la época de las guerras de la independencia, los acerqué a la luz y subieron.
No vi ni hice mucho más en esa primera oportunidad. El psicopompo duró unos quince minutos aproximadamente y fue una muy buena experiencia para los alumnos que era la primera vez que participaban en algo así. Muchos de ellos vieron aborígenes y negros esclavos en el fonde del río y pudieron sacarlos y llevarlos a la luz. Muchos de ellos también vieron al Espíritu de la Tierra asistiendo en el trabajo.
Salimos de playa con la sensación de que se había hecho un muy buen primer trabajo.
Esa noche, una tormenta de mucha intensidad tiró árboles en casi toda la zona. A la mañana cuando nos encontramos para desayunar estaba lloviendo mucho. Si no hubiéramos hecho el psicopompo a la noche anterior no se hubiera podido hacer esa mañana. Al mirar la lluvia caer desde el salón del desayuno me decía a mí mismo: “qué increíble que el río sabía que iba a llover esa mañana y que el trabajo había que hacerlo la noche anterior”.
Esa mañana realizamos un segundo psicopompo en el mismo lugar pero a distancia, desde el salón del hotel donde estábamos. Aprender esta técnica de psicopompos a distancia le permite a los alumnos poder participar de los trabajos que se están haciendo por todo el mundo.
A las 10 hora de la mañana nos predispusimos a realizar el trabajo. Pusimos la vela blanca en el salón pero de todas maneras cada uno debía realizar un tubo de luz sobre el río Uruguay y conectar esa luz con la del Mundo de los Muertos de Arriba.
Todos se acostaron en sus mantas y yo empecé a tocar mi tambor. Cada uno de nosotros hizo un viaje chamánico hasta el río, que estaba a unos 200 metros de distancia, y comenzamos a elevar las almas que estaban aún ahí.
El tubo de luz se hizo muy grande esta vez; abarcaba todo el río y era de un color blancuzco pero muy transparente. Esa luz del tuvo comenzó a absorber a todas las almas que había quedado en el lugar y principalmente las que estaban en el fonde del río, como atrapadas y encadenadas al lugar. Al final, cuando algunos contaron su experiencia, coincidieron con el gran tamaño del río y hacia donde apuntaba la energía.
En mi caso, luego de ver que ya no había nada en el río, el tubo de luz me llevó como al centro de la ciudad de Colón y se posó sobre la plaza principal; y ahí empecé a ver muchas almas que eran absorbidas por la luz; vi muchas mujeres, como si hubieran muerto en alguna peste que azotó la zona; también vi hombres que estaban como perdidos en el lugar. Cuando esto terminó volví a mi cuerpo y dejé de tocar el tambor. Todos los demás se fueron incorporando lentamente y conversamos de lo sucedido. Muchos de ellos tuvieron que hacerse una limpieza en ese momento para chequear que no se les hubiera quedado pegado ninguna de esas almas. Por suerte no hubo problemas.
Luego de ese psicopompo masivo realizamos otras actividades del curso pero todos quedamos con la sensación de que se había limpiado bien la zona.
Al finalizar el curso, antes del mediodía nos acercamos al río y todos sentimos que el lugar estaba más limpio. Unas horas después un gran arco iris apareció del otro lado del río y, quizás, mostró un agradecimiento de los espíritus por el trabajo realizado.

Nos regresamos cada uno a su casa con sensación de alegría.
A los pocos días hablé con el dueño del hotel y me comentó que ese mismo día en el que se hizo el psicopompo el Intendente de la ciudad se puso al frente de la lucha para evitar que al otro lado del río, en Uruguay, se hiciera una refinería de petróleo, y por consecuencia contaminaran todas las aguas del río. Tomé esta información como algo muy importante y ojalá que con la lucha se logre frenar ese proyecto nefasto para la zona.
Bendiciones!!! Martín Armando
Los comentarios están desactivados