La familia es el núcleo de relaciones humanas que más nos afectan en la vida y lo hacen generalmente durante toda nuestra vida. El vínculo con nuestra madre, padre, hermanos, hermanas, abuelos, abuelas y tíos, entre otros miembros de la familia, suele ser la clave de muchos de nuestros conflictos emocionales, mentales, físicos y espirituales. Cada familia tiene uno o varios karmas, así como cada persona también los tienen. El karma es la causa de muchos de nuestros problemas personales pero también de los problemas familiares. El karma familiar también afecta a las personas de la familia que ya no están, a los que han fallecido pero que muchas veces son parte del problema o en algunos casos lo han generado. Liberar ese karma familiar es fundamental para que los fallecidos se liberen y los que están vivos puedan comenzar a vivir más tranquilos.
Las constelaciones familiares han sido hasta hace poco la única herramienta para encarar un problema espiritual en una familia, pero muchas veces una constelación o una serie de constelaciones no alcanzan para sanar el karma familiar. Es que la energía kármica en el seno de una familia y repartida entre muchos de sus miembros (vivos y muertos) es de muy difícil acceso para muchos facilitadores de las constelaciones. Si bien la persona que facilita una constelación pone todo de su energía y corazón para ayudar para que la situación se solucione muchas veces es insuficiente porque el problema en el fondo es kármico. Más allá de eso, a muchas personas que acuden a una sesión chamánica les recomiendo que acudan a realizar constelaciones familiares, para ver hasta dónde su problema personal está relacionado con su familia.
El karma en una familia es una energía estática, densa y detenida en el tiempo. Los chamanes ven ese karma como intrusiones kármicas (energías dentro y fuera del cuerpo de una persona y que son de otras vidas). Esas intrusiones kármicas se comparten entre los miembros de la familia. Los chamanes sacan esas intrusiones con la técnica de la extracción. También los Espíritus ayudadores quitan las intrusiones que el chamán no puede sacar. Las intrusiones kármicas tienen formas de cadenas, lazos, estructuras de madera, entre miles de forma que el chamán ve.
Hay veces en las cuales en una constelación familiar suele removerse ese tipo de intrusiones kármicas porque uno de sus miembros cambia la actitud y busca sanar; en esos casos la sanación del clan familiar puede comenzar a producirse. También a veces sucede porque un Espíritu ayudador que participa en la constelación interviene quitando el problema kármico. Sin embargo, no suele suceder en todos los casos. A veces el constelador tiene la fuerza o el poder suficiente para remover esas intrusiones y los participantes lo sienten.
El karma familiar puede verse manifestado por una enfermedad que se transmite de generación en generación, problemas económicos permanentes entre muchos de sus miembros, peleas y distanciamiento entre los miembros familiares, falta de comunicación entre los miembros de la familia, etcétera, etcétera. Por ejemplo, para contar un caso, una familia española en la cual muchos de sus miembros ya fallecidos han tenido y los actuales tienen problemas laborales (los despedían y despiden de sus trabajos) se encontró, al hacer una liberación de karma familiar, que uno de los parientes por parte de la madre de la consultante se había opuesto en 1870 a la venta de todas sus propiedades por parte de su hermano para emigrar a América. En esa liberación kármica apareció esa alma con mucho enojo liberando una especie de maldición familiar a toda la rama de descendencia de su hermano. Cuando se pudo liberar a esa alma de esa venganza, al tiempo los miembros más jóvenes de la familia comenzaron a estabilizarse laboralmente.
El karma familiar pasa de un miembro a otro inexorablemente por la sencilla razón de que el Gran Espíritu nos ha puesto en esa familia para que paguemos nuestro karma individual y aprendamos lo que tenemos que aprender. La familia en la que nacemos y crecemos, el árbol genealógico al que nos sumamos al nacer, es el lugar más perfecto para pagar una parte de nuestro karma personal.
Sin embargo, el Universo fluye permanentemente y hay momentos en donde el karma familiar puede liberarse y aparecer un poco de luz en un problema que parecía no tener salida. Hay un momento en la historia de una familia en la cual uno o varios de sus miembros comienzan un proceso de sanación y esto tarde o temprano va a impactar a los demás miembros si se llega al fondo del problema. Si el problema es un karma familiar hay que encarar el tema por ahí, y no sólo como una cuestión vincular, porque sino la salida está lejana.
En una constelación familiar puede verse perfectamente cómo esa energía kármica afecta a los miembros de la constelación haciéndolos cambiar de posturas y de actitudes cuando toman el rol de un miembro de la familia. Sin embargo, muchas veces la sanación del problema está lejos y deben repetirse muchas constelaciones para arribar a una mínima salida. Pero, que se visualice el problema de la familia no quiere decir que se haya sanado el problema. Si el problema de la familia es un karma compartido por todos sus miembros hay que hacer una liberación del karma familiar, tarde o temprano. Las constelaciones familiares previas a esa liberación sirven mucho porque allanan el camino.
Lo mismo sucede cuando se hace una regresión a vidas pasadas: si el problema es kármico es muy probable que la persona no experimente y vea la causa que le genera el problema (suelen verse más experiencias en las cuales se es víctima y no victimario). Por más que se hagan decenas de regresiones a vidas pasadas, y se le pida ayuda a todos los Maestros del Universo, si el karma no está para liberarse el problema en el fondo no se sana (cuando uno se ve como victimario es donde se está más cerca del problema). La persona que hace una regresión debería intentar averiguar el problema kármico de fondo. En algunos lugares, los chamanes hacen regresiones kármicas para intentar ver y sanar el problema de fondo.
Hay veces en que la causa del karma familiar (por ejemplo un problema de incomunicación entre los miembros de una familia) es causada por el alma de un pariente que ya falleció y aún está entre los vivos afectando a todos o casi todos los miembros de una familia. En esos casos cuando se libera el alma del fallecido el problema kármico suele comenzar a irse, rápido o lentamente. Pero la clave aquí es identificar que el problema de la familia lo está generando el alma de un familiar ya muerto y elevarlo hacia la luz para que siga su camino. Quien pueda hacer esto va a ayudar mucho a esa familia.
No todas las personas pueden hacer una liberación kármica familiar. Para ello se necesita de experiencia en la sanación y de comprender las intrusiones kármicas. Las liberaciones de karma familiar también pueden hacerse a distancia, la técnica funciona tan bien como presencial.
En general un problema kármico familiar es una combinación de intrusiones kármicas con una o varias almas de los ancestros impactando en los miembros actuales de la familia. Liberar ambas cosas es fundamental para que ese karma familiar comience a irse y sus miembros a sanarse de ese problema. Si podemos liberar ese karma el presente y el pasado de esa familia tiene más posibilidades de sanarse, y si la familia se sana el lugar donde vivimos mejora su energía y el planeta donde vivimos mejora también.
Bendiciones!!!!
Martín Armando

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