Los Haush eran un pueblo originario de Tierra del Fuego, Argentina; según algunos autores fueron el pueblo más antiguo de la Isla Grande de Tierra del Fuego. Quedaron confinados a la zona sudeste de la isla como consecuencia del avance de los Selknan en el territorio. Ya para cuando llegaron los españoles a la zona en 1618 los Haush eran pocos y luego fueron masacrados por los blancos de maneras aberrantes a fines del siglo XVIII. Según los relatos de algunos historiadores, el pueblo Haush vivía en grupos de dos o tres familias, en chozas de ramas cubiertas de cuero y musgo en medio del bosque y cerca del mar.
Según varios, el nombre original de este pueblo era Manakenk, y el término Haush es de un derivado Yámana.
Tuve conocimiento de la existencia de este pueblo gracias a mi querido alumno fueguino Mariano; él los nombro varias veces cuando hablaba de los Yámanas y de su cultura; también Marina, que vivía en Ushuaia los había nombrado algunas veces y según ella en los primeros psicopompos que realizamos en Ushuaia algunos habían aparecido. Sin embargo, yo nunca los había visto, o no me di cuenta de ello. Además, en mi caso particular, nunca había prestado atención a ese pueblo, como si no existieran, como si en ese momento no fuera el momento de hacer nada con ellos o como si se escondieran de nosotros.
Sin embargo, en 2023 comenzó a aparecer información de los Haush. En un viaje que realicé a ver al Espíritu de la Tierra ella me habló de ellos y que había que sacarlos. En ese momento pensé que la forma de acercarnos hasta donde vivían era en barco a través del Canal de Beagle, cosa que descarté al poco tiempo por el costo de una expedición así. Entonces el tema quedó archivado hasta que, nuevamente a principios de 2024, el Espíritu de la Tierra, en un viaje que estaba realizando un alumno, Diego, le dice: “Hay que ir a sacar a los Haush; antes de la primavera (mitad de septiembre de 2024) deben irse”. Según Diego, las palabras del Espíritu de la Tierra fueron como un “mandato” bien claro. Él me transmitió el mensaje inmediatamente y yo lo sentí claramente de esa forma, como que había una decisión espiritual que esas almas dejaran las tierras donde habían estado miles de años.
Si bien no sabía cómo comenzar el trabajo confiaba en que ya llegaría esa información como para organizar todo, y así fue. A principios de marzo de 2024 dicté un curso presencial de psicopompo en la ciudad de Tandil, Argentina, y tenía que decidir qué haríamos para que los alumnos aprendieran a hacer el trabajo a distancia. Hasta el día anterior del curso no tenía claro de con qué pueblo trabajaríamos a distancia, y aunque había algunas opciones, los Haush no formaban parte de mi pensamiento. Pero ese mismo día, al iniciar el curso una imagen muy fuerte se me vino a la mente, sobre Ushuaia. Cuando tomé conciencia de esa imagen me di cuenta de que debíamos trabajar con los Haush, que debíamos aprovechar la oportunidad de ser casi treinta chamanes reunidos en un curso de psicopompo e iniciar el trabajo con ellos. En base a eso, en el momento en el cual había que enseñar a los alumnos a hacer un psicopompo a distancia les propuse que intentemos sacar a los Haush de Tierra del Fuego. Yo no tenía mucha información sobre ellos y entonces no les pude pasar muchos datos a los alumnos, sólo el lugar donde el Espíritu de la Tierra me había dicho dónde estaban. No haber tenido información previa sobre este pueblo fue muy bueno porque luego de hacer el primer psicopompo con este pueblo originario, cuando cotejamos la información entre todos, coincidimos en varias cuestiones de cómo eran y en qué situación estaban estas almas.
Luego de que los alumnos del curso de psicopompo aprendieron a realizar la técnica del psicopompo presencial (en esa oportunidad trabajamos con pueblos originarios de la zona de Tandil), les expliqué la técnica del psicopompo a distancia. Esta forma de realizar una elevación masiva de almas es muy compleja, y se requiere tener conocimientos prácticos sobre sanaciones a distancia, entre otras habilidades chamánicas. Cuando todos estábamos preparados, iniciamos un viaje chamánico entre todos con la intención de ir hasta la zona donde estaban los Haush en la isla de Tierra del Fuego. La fuerza que nos movía para hacer este trabajo era el pedido del Espíritu de la Tierra.
Antes de comenzar todos ya tenían la información geográfica de la zona de Tierra del Fuego donde este pueblo originario había estado, y se ubicaban principalmente en el medio de la isla a unos 100 kilómetros al este de Ushuaia, en el medio del bosque. A la tarde del 2 de marzo de 2024 iniciamos ese viaje hasta Tierra del Fuego.
En lo personal, inicié el viaje chamánico y llegué hasta Tierra del Fuego a los pocos segundos. Me metí en una zona muy boscosa pero cercana al mar, casi frente a la Isla Picton del Canal de Bleagle. Al llegar, rápidamente comencé a ver almas de aborígenes en los árboles, como si estuvieran escondidos ahí. Me impresionó el aspecto que tenían: el brillo de la piel oscura que vi me hacían sentir que eran seres del bosque y no seres humanos. Vi una asimilación impresionante de estas almas con la energía de la naturaleza. Pero estaban asustados y se agrupaban en pequeños grupos sobre y alrededor de los árboles. En ese momento sentí que no iba a ser fácil sacarlos de ahí porque me dio la clara sensación de que no querían irse, más allá de la situación complicada en la que estaban. En base a eso invoqué al Espíritu de la Tierra y a Anubis y pedí que se formara un tubo de luz hacia el Mundo de los Muertos de Arriba. Al mismo tiempo los aprendices estaban haciendo lo mismo, por lo cual noté una fuerza mayor de la energía del tubo de luz, que se formó muy rápido, y tenía que ver con la fuerza de estar haciendo todos juntos el trabajo.
Con lentitud comencé a sacar a esas almas de los árboles y acercarlos al tubo de luz; muy lento todo fue. Estaban o era muy densas esas almas. Fui recorriendo el bosque y llevándolos hacia el tubo de luz. Me di cuenta de que les costaba entender lo que estaba sucediendo y entonces decidí comenzar a tocar el tambor chamánico, a ver si ese sonido los movilizaba más; y así fue, como si ese sonido los activó un poco y se movieron un poco más hacia el tubo de luz.
En ese primer psicopompo con los Haush recorrí unos pocos kilómetros alrededor entre el mar y el bosque y saqué a los que más pude. Cuando vi que no había nadie más me volví hacia mi cuerpo en Tandil.
Manuel, que estaba entre los participantes y había ayudado mucho para que ese curso de psicpompo se hiciera, comentó al finaliza el trabajo: “Llegué hasta un lugar en donde había unos árboles secos, había algunas mujeres con niños y algunos pocos hombres, los veía escondiéndose, como si estuviesen esperando algo. Llamé a Anubis, se formó el tubo de luz y los empecé a subir. Algunos tenían el rostro pintado. Después fui para la parte del mar y, en la costa, vi algunos hombres muy enfermos y los empecé a subir. Vi que subían bastantes. El tubo de luz, hacia el final, se hizo muy ancho, muy grande y vi que subieron unos cuantos. En un momento me dijeron que me vuelva y me volví, pero el tubo de luz seguía subiendo almas”.
Alicia, otra participante del curso comentó: “Era un lugar muy inhóspito, muy oscuro, como sucio y barroso, bastante pesado el ambiente, había muchas mujeres y chicos, todos juntos, muy sucios, en un estado de desnutrición, bastante enfermos. Les pregunté -porque me llamó la atención que no había hombres en ese lugar- y me señalaron hacia un costado, y los hombres estaban en unas chozas de paja, como si fueran prisioneros. El lugar era inhóspito, feo, no había casi verde, estaban en estado de desnutrición, bastante pobres, con unas vestimentas ajadas, muy sucios, muy poca vestimenta y con mucho temor, con los ojos saltones del miedo. Me llamó la atención que estaban las mujeres y los chicos por un lado, y los hombres prisioneros en unas chozas que estaban al costado, alejados. Al decirles que tenían que ir hacia la luz, estaban muy asustadizos, con mucho temor, y se fueron acercando de a poco, primero las mujeres, que llevaban a los chicos. Me dio la sensación de que hay mucho para limpiar y que hay que volver a hacerlo”.
Andrea, una mujer de la provincia de Buenos Aires, comentó al final: “Vi un bosque muy denso, gente con botas de piel, de pelo largo y oscuro. Estaban escondidos en la copa de los árboles. Un ambiente muy oscuro. Había pocos niños. Y decían que el blanco había traído algo que hacía que esos niños mueran. Recuerdo una mujer muy desesperada llorando por un hijo y aparecen las palabras ‘madres sufrientes”.
La mayoría de los más de veinte participantes del curso y de ese psicopompo coincidieron en la densidad en la que estaban esos seres y en cómo se agrupaban en pequeños grupos y alrededor de los árboles. Casi ninguno de los que hicieron el curso tenía información previa sobre este pueblo aborigen (y yo tampoco), por lo cual al finalizar el trabajo buscamos algo de información en google sobre el tema y la data coincidía bastante sobre el aspecto físico y sobre cómo se distribuían en el territorio.
Al finalizar el trabajo les pedí a todos los participantes que se limpiaran energéticamente con una práctica chamánica porque noté la muy baja vibración que muchos tenían. Más de que era para muchos la primera vez que hacían un psicopompo, la vibración que encontramos en las alma de los Haush era muy baja y densa, lo cual podía ser peligroso para algunos.
En lo personal sabía que el trabajo con este pueblo originario de Tierra del Fuego debía continuar; ya a varios de nosotros nos habían dicho que había que ir en forma presencial a sacarlos de la situación en la que estaban, como el mensaje que le dio el Espíritu de la Tierra a Diego, que antes de la primavera esas almas tenían que irse. Sin embargo, no sabía cómo se iba a continuar eso ni cuándo. No era fácil ir hasta la mitad de la isla, al medio del bosque, a hacer ese trabajo; en barco era muy caro y en vehículo debía ser uno del tipo 4×4, y yo no conocía a nadie con ese tipo.
Pero cuando los espíritus quieren algo se las arreglan para organizarlo y que sea posible.
Dos semanas después de ese primer psicopompo del 2 de marzo de 2024 comencé a pensar nuevamente en el tema. Aunque como no sabía cómo materializarlo lo dejé ahí por unos días, pero el tema en mi cabeza rondaba. Hasta que me llega un mensaje por whatsapp de un alumno de Ushuaia, en cual me pregunta sobre el curso de sanación a distancia. En ese momento sentí claramente que a él lo habían intervenido para que me escribiera. Y no era cualquier persona, sino uno de mis mejores alumnos de ahí, dueño de una camioneta 4×4 y una persona súper predispuesta a aprender. Y le fui muy sincero al contestarle el mensaje, le dije que estaba muy seguro que lo habían mandado a escribirme y que él debía llevarnos hasta donde estaban los Haush para hacer el psicopompo. Estuvo totalmente de acuerdo en forma inmediata.
Yo tenía pasaje para ir a Ushuaia para mayo, para ir a dictar un curso chamánico. Ese viaje estaba organizado desde hacía muchos meses antes, por lo cual comencé a organizar el psicopompo con los Haush para mayo. Santiago me acompañaba a ese viaje. En Ushuaia, además de Ricardo y su camioneta, se sumó La Sabri, una alumna avanzada de allí que había participado en todos los psicopompos con los Yámanas y los Selknan antes de la pandemia de 2020. Se organizó también que a distancia participarían muchos más, pero había que ir presencialmente al lugar y hacer sonar los tambores chamánicos para que estas almas pudieran encontrar el camino a la luz.
En el momento mismo en que se decidió hacer el trabajo presencial fue cuando se puso la fecha, y la decisión fue muy fácil y fluida: el viernes 3 de mayo al mediodía se realizaría el psicopompo con los Haush.
El lugar al que teníamos que ir y que me habían mostrado en algunas averiguaciones previas era la zona de Estancia Moat, muy cerca de la desembocadura del río Moat en el mar. Allí hay un puesto de la Prefectura Argentina y termina el camino. Más adentro y hacia el este es solo bosque. La distancia desde la ciudad de Ushuaia hasta el lugar eran 129 kilómetros, gran parte de suelo de ripio y quizás nieve.
Ricardo nos recogió con su camioneta por la casa de La Sabri bien temprano esa mañana del viernes 3 de mayo de 2024. Llegamos al río Moat en unas tres horas. Nos costó un poco encontrar el lugar donde nos ubicaríamos para hacer el psicopompo pero lo logramos: a unos pocos metros del camino, cerca del puente que pasa sobre el río y en el medio del bosque. La verdad que el lugar es bellísimo, de una combinación de energías y colores del otoño que emociona. Además el río Moat trae aguas muy transparentes hacia el mar.

Nos ubicamos los cuatro formando un círculo. Tuvimos que llevar nylon para poner debajo de las mantas chamánicas porque el lugar sabíamos que era muy húmedo; además unos días antes había estado nevando fuerte en la zona.
Encendimos la vela en el medio del círculo y esperamos el horario estipulado para comenzar. Como sabíamos que no íbamos a tener señal de celular en el lugar ya se había organizado con el grupo que participaría a distancia para una hora específica.
Muy cerca del mediodía comenzamos a sonar nuestros tambores chamánicos con la intención de llamar a esas almas para que se acercaran a la luz que se iba a formar entre la vela y el luz del Mundo de los Muertos de Arriba. Imaginen ustedes la situación: desde hacía cientos de años que en el lugar no se activaba alguna energía chamánica; a los Haush y todas sus prácticas espirituales las habían aniquilado hacía mucho tiempo atrás.
Cuando se formó el tubo de luz y mientras sonaban los cuatro tambores chamánicos ví rápidamente a algunas almas de Haush que se asomaban por detrás de los árboles; los vi con mucho miedo, me acerqué a ellos para decirles que ya podían irse de ahí pero no creían en mí. Tuve que llamar al Espíritu de la Tierra para que los animara a acercarse a la luz y subir. Cuando ella apareció ahí vi que comenzaban a acercarse a nosotros y subir. Vi y sentí la presencia de varios de ellos alrededor de nosotros. Estaban muy densos. Uno de ellos me quiso dejar algo que tenía en el cuello pero le dije que no, que lo dejara en el suelo y subiera. En lo personal vi muchos hombres, la mayoría jóvenes. Vi sólo a una mujer anciana que daba vueltas por el círculo donde estábamos y al final de metió a la luz.
En unos momentos tuve que ir tierra adentro, bien hacia el bosque a buscar a los que no podían llegar hasta donde estábamos; los encontré sobre los árboles. Lentamente los fui trayendo hacia la luz.
Al final me impacto la presencia de un Selknan muy alto y varonil, que se me acercó, me miró a los ojos y me dijo: “al norte anda a sacarnos”, y me mostró una imagen de la costa del mar muy cerca de la ciudad de Río Grande. Luego desapareció. Me transmitió una sensación de mucha pena esa alma.
La Sabri, la única mujer del grupo presencial, al final comentó: “Cuando llegamos al lugar del psicopompo, yo sentía algo en el río Moat pero no sabía qué onda, era como una presencia o algo así. Empezamos, visualicé la luz, el tubo de luz era bien finito y arriba se ensanchaba, era medio lila o violáceo arriba. Enseguida empezaron a venir. Lo que más vi fueron hombres muy jóvenes, adolescentes, casi raquíticos, desnutridos, y después nenes y bebés también recontra desnutridos. Me pasaban por al lado, yo estaba sentada con las piernas un poco levantadas y pasaban por debajo de la pierna, fue medio loco eso. Después vi mujeres grandes. Dejaban cosas, pedazos de huesos, huesos largos, no sé si eran de otras personas que querrían llevar, pero los dejaban cerca de la luz y subían. Esa presencia en el río, después me di cuenta, estaba protegiendo. Lo único que hice en ese momento fue concentrarme en la luz y que puedan subir. Vi a Anubis arriba de la luz, dando vueltas todo el tiempo, girando. Fueron muchos pero me quedé con la sensación de que faltaban haush. Estaban bien metidos en el bosque y con mucho miedo, tenían los ojos desorbitados, como saliendo del espanto, fue muy fuerte”.
Ricardo, en su primera experiencia psicopompera, expresó al final: “…el haz de luz del tubo era finito y se ampliaba, yo lo veía como un cono que se ampliaba bastante arriba. Vino gente de distintos lugares, sobre todo de mis espaldas, yo estaba de espalda al río. Pude sentir que había muchas almas atrapadas, cautivas, por un Espíritu del bosque que no las dejaba avanzar, las retenía con sus brazos. Ahí le pedí ayuda al Espíritu de la Tierra que estaba presente, intercedió y, automáticamente, las almas que sí querían acercarse a la luz, lo hicieron. Otra cosa que me llamó la atención fue que, en un grupo de árboles detrás de Santi, un poquito adentro del bosque, había una familia entera, un clan entero con jóvenes, adultos, ancianos, niños, que estaban conversando y, en un momento, decidieron ir a la luz, se pararon todos juntos y fueron. También vi un bebé que alguien había olvidado, volvieron, lo llevaron a upa y subieron al tubo. Vi también muchos niños, jóvenes y ancianos, más ancianas que ancianos. Al Espíritu del río lo sentí como una entidad ancha, oscura, densa, que trataba de impedir que las almas se fueran”.
Santiago, al final expresó: “Ni bien empezamos a tocar el tambor, a unos 200 metros de donde estábamos, detrás de un bosque, empecé a ver muchas almas que estaban muy atentas al sonido del tambor, con mucho miedo y no se acercaban a la vela ni al tubo de luz que habíamos formado. Entonces tuve que ir a buscarlos y a decirles que se acerquen, muchos me mostraban ese miedo e intenté convencerlos para que vengan. Algunos empezaron a ir hacia donde estaba el tubo de luz y otros todavía tenían miedo, entonces empecé a empujarlos para que se muevan. En un momento vi que había una entidad, una energía bastante densa, que tenía muchas almas agarradas a la tierra y entre sí, y se estaba alimentando del miedo de esas almas y no dejaba que se vayan. Me hicieron cortar con esa energía y liberar a esas almas que estaban con mucho miedo. En un momento también apareció Anubis y empezó a girar alrededor de esa montaña y del río, y también empezó a empujar a esas almas. Apareció el Espíritu de la Tierra que también ayudaba a sacar almas, más que nada de abajo de la tierra, estaban enterradas. Vi muchas almas Haush agarrando huesos y agarrando a otras almas que estaban abajo de la tierra, las desenterraban, las sacaban y las llevaban hacia la luz. Volví a donde estaba, volví al cuerpo, seguí tocando el tambor y seguí cantando, y veía cómo las almas se acercaban. Al principio era muy pocas y después empezaron a subir en gran cantidad. Me sorprendió mucho ver niños muy desnutridos. También vi ancianos, ancianas, mujeres, todos con muchas pieles encima y algunos también muy flaquitos, de cuerpo muy pequeño, petisos, bajitos, aunque de espalda muy ancha. Muchos estaban desnutridos. En un momento empecé a sentir una vibración en la tierra donde estaba sentado y sentía que el Espíritu de la Tierra estaba ayudando a muchas almas a salir de abajo de la tierra, como si estuvieran enterrados. También sentí algo que había en el río, no sabía si era el Espíritu del río o un inorga que no dejaba pasar a las almas. La energía del río estaba como detenida. El Espíritu de la Tierra ayudó a cortar con esa energía y a hacer un puente para que puedan venir los que estaban del otro lado. Venían y venían muchos. Algunos también venían del mar, la mayoría de los que vi yo venían del bosque y de la montaña. A lo último empecé a ver cada vez menos almas, que se acercaban y subían. Detrás mío y al costado, vi a dos haush o dos almas del lugar que estaban custodiando a esas últimas almas que se iban; y, esas dos almas que vi, que eran como chamanes de la comunidad, no subieron, se quedaron esperando, como que no era el momento, iban a subir últimos, cuando fuera el final de la limpieza de las almas del lugar”.
En muchos que participaron a distancia en este psicopompo me llamó la atención el relato de Andrea, que estaba en una ciudad de la provincia de Buenos Aires, Argentina: Andrea: “Cuando llegué, los vi a ustedes, se sentía mucho frío. Antes de empezar se había manifestado Kwan Yin, yo no la conocía y la veía como una virgen muy blanca, y apareció un símbolo. Otras veces Anubis me pedía que vaya arriba, esta vez me quedé abajo y empecé a cantar una canción de poder que decía “sean todos bienvenidos al reino de los cielos”, y la canté desde el principio muy fuerte hasta el final. Iba subiendo mucha gente. Yo estaba sentada con ustedes en un semicírculo mirando en dirección al noroeste y, mientras subían, se nos acercó un cacique que dijo “no voy a subir hasta que no suban todos”, quiso dejar una ofrenda y, como le dije que no, ofrendó algo a la tierra. Se apareció el Espíritu de la Tierra y hacía una especie de terremoto, saltaba y movía bien la tierra. En un momento, mientras cantaba, me brotaron muchas lágrimas, sentía mucha tristeza, y después empecé a sentir en mi espalda que había algo. Entonces me corrí de mi posición, empecé a mirar en dirección sudeste y ahí venían de Chile, del sudoeste, muchos indios. En eso apareció un espíritu en el mar, femenino, como si fuera Jemanjá, que hacía un torbellino en el agua y con eso se levantaban, había muchos abajo del agua, en el fondo del mar, muchas almas. Con ese remolino levantó todo eso, se conectó con el tubo de luz y ahí subieron”.
Regresamos a la ciudad de Ushuaia con la sensación de que se había un muy buen trabajo con el pueblo Haush, que con el psicopompo le habíamos mostrado el camino hacia la luz a muchas almas que habían perdido su rumbo mucho tiempo atrás. No fue fácil porque esas almas estaban muy densas y había muchas entidades oscuras que tenían atrapadas a muchas de ellas. De todas maneras hubo una gran ayuda de los Espíritus y de los Maestros para que se libere a esas almas.
Los comentarios están desactivados