Mar del Plata es una de las ciudades más hermosas de Argentina. Está al sur de la provincia de Buenos Aires, frente al Océano Atlántico. Ha sido y es el lugar de vacaciones de millones de personas. La ciudad y sus playas generan un cariño especial para muchos. Mar del Plata, llamada “La Feliz”, ha sido el lugar donde mucha gente ha visto por primera vez el mar. En lo personal he sido una de esas personas que ama Mar del Plata. He ido al mar ahí todos los veranos desde que estaba en la panza de mi madre y hasta mi adolescencia; aún sigo yendo y la disfruto mucho. El lugar genera un encanto y un cariño como pocos lugares en Argentina.

Sin embargo, esta situación ha generado un apego emocional y espiritual de muchas personas por “La feliz”. Miles de personas, estando aún en vida, les han pedido a sus seres queridos que, cuando murieran y fueran cremadas, sus cenizas fueran arrojadas al mar o depositadas en las playas de Mar del Plata. Es tan así eso que se puede ver en algunas partes de la costa placas pegadas con el nombre de la persona que sus cenizas fueron arrojadas ahí.

El tema negativo de eso es que muchas de esas almas quedaron en el lugar sin poder irse a la luz, como atrapadas en esa costa del mar o en la arena. Ese atrapamiento de las almas genera una energía baja en la zona.

En julio de 2024, un año antes de que empezáramos a hacer psicopompos en Mar del Plata, uno de los aprendices de chamán se fue a vivir a ahí. Y en un viaje chamánico que hizo él por esa época, el Espíritu del Mar se le presentó y le dijo que había que limpiar las playas de Mar del Plata, porque había almas atrapadas. Cuando me contó eso me quedé helado; jamás había imaginado que podía suceder algo así en ese lugar. Claro, pero después me llego la información de que mucha gente depositaba las cenizas de sus seres queridos ahí, creyendo que era el mejor lugar para que sus almas “descansaran”; se viene haciendo como una creencia popular muy fuerte.

Unos meses después Manuel consiguió alquilar un departamento muy cerca de la playa Varese, una de las playas céntricas, y en octubre de 2024 se mudó ahí. Era como que lo habían ayudado a conseguir ese departamento que, hasta ese momento, sólo se alquilaba para turistas. Un departamento muy lindo, a un valor razonable y en una zona muy linda de Mar del Plata. Pero la cuestión parecía como que alguna intención de los Espíritus había detrás de esa mudanza de Manuel a Mar del Plata primero y al departamento de la zona de la playa Varese.

Pasaron los meses, Manuel se fue acomodando en el lugar, pero no iniciaba la limpieza de las almas en la zona. Iba a la playa con su mate y termo, pasaba tiempo y de vez en cuando veía que había almas atrapadas en la zona, pero por diferentes razones no activaba los psicopompos.

A fines de mayo de 2025 viajamos con Manuel a México para hacer psicopompos con almas de Aztecas y Mayas atrapados en varios lugares de ese país, y él en ese viaje me dijo que la cosa estaba rara en Mar del Plata, que no le estaba fluyendo el trabajo. A mí me pareció extraña la situación y pensé que quizás se iba a solucionar el problema al regreso del viaje. Le propuse algunas alternativas para solucionar el tema y las consideró como posibles.

Regresamos de México casi a fines de junio. Unos diez días después de eso Manuel me llama muy angustiado y me dice que su trabajo estaba casi paralizado y que tenía que pedir plata para poder pagar el alquiler y vivir. Me dijo que había hecho varios viajes chamánicos para intentar solucionar la cuestión pero que no se arreglaba. En base a esa situación le propongo hacer una sesión a distancia para intentar ver qué estaba sucediendo (yo aún sin conectar una cosa con la otra). Como me pareció un tema urgente le dije que hiciéramos una sesión pronto. Al otro día lo llamo y le digo que si estaba disponible hacíamos la sesión en ese momento; a lo cual Manuel acepta inmediatamente. Me predispongo todos mis elementos chamánicos para hacer el viaje y a los minutos voy hacia Mar del Plata. Llego hasta su departamento en mi viaje chamánico, y al llegar y me encuentro con muchas almas dentro de su casa, como si la hubieran invadido. Me quedé helado con la situación. Inmediatamente invoco a Anubis para que me ayudara (llegó enseguida), pedí que se hiciera el tubo de luz y él empezó a sacar las almas que estaban dentro del departamento, pero mientras lo hace me dice: “Manuel no está haciendo lo que tiene que hacer, que es sacar a las almas de la playa. Si los próximos días hace el trabajo, sus cosas se van a empezar a arreglar”. Me sorprendió la información al mismo tiempo que hacía el psicopompo en la casa de Manuel. Anubis terminó de sacar a todas las almas del departamento y se fue; el lugar quedó bien. Al finalizar lo llamé a Manuel y le conté la situación. Él no se sorprendió demasiado, ya que algo intuía.

En base a sucedido le propuse que el sábado 12 de julio al mediodía realizáramos entre varias personas un psicopompo masivo en la playa Varese. Paradójicamente, ese 12 de julio se cumplía un año desde que Manuel se había mudado a Mar del Plata; nada es casual en estas cuestiones espirituales.

Quedamos que él iba hasta la punta de la escollera de la playa Varese y colocaba una vela en el lugar. No pude avisarle a muchas personas para que participaran porque era una cuestión bastante urgente, pero se sumaron a nosotros cuatro aprendices más para trabajar.

A eso de las 11.40 horas del 12 de julio de 2025 el sol apareció sobre la playa Varese y un lobo marino pasó delante de Manuel e iniciamos el psicopompo.

Yo salí desde mi casa en Buenos Aires y Anubis me acompañó todo el tiempo. Llegué hasta la escollera y vi como se formaba el tubo de luz. Inmediatamente me fui hacia la playa y vi muchas almas caminando por ahí, como desorientadas. Empecé a soplar y a acercarlas al tubo de luz. Empezaron a subir muchas almas. Vi que desde el mar salían otras almas y subían al tubo de luz. Luego vi unas personas vestidas como a principios de 1900, sentadas como disfrutando la playa. Les dije que tenían que irse de ahí, y vieron el tubo de luz y se acercaron.

Mientras duraba el psicopompo veía muchas almas subir; no me imaginaba que había tantas dando vueltas. La mayoría mostraba una actitud de estar perdidas, desorientadas, atrapadas por una idea equivocada.

Tanto Nacho, Santiago y Agustín dijeron después de finalizado el trabajo que habían sacado muchas almas que estaban desorientadas. Manuel también manifestó eso.

Agustín, que estaba en La Plata, Buenos Aires, comentó al finalizar: “Fui para el lugar, lo llamé a Anubis y pedí que se abriera el tubo de luz. Cuando vi que se empezó a hacer un tubo bien potente y grande, Anubis me dijo que había que sacar a un inorga que había del lado izquierdo de la escollera. Lo saqué y lo arrastré al mar, era un bicho gigante. Y de abajo de eso empezaron a salir un montón de almas. Un montón. Como que brotaban de la arena, de las piedras, del mar y de la ciudad. Era impresionante la cantidad de almas. En un momento me puse en la escollera, también me hizo sacar un bicho de ahí y pasó exactamente lo mismo. Pero, esta vez, cuando arrastré a ese inorga al mar, sentía que las almas que brotaban de ahí eran almas más viejas todavía. Después Anubis me hizo ir a la casa de Manu, encontré un nene en la pieza asustado y, cuando lo estaba sacando, me dijo que estaba su familia. Así que volví y los puse en un canasto, había dos o tres más, y los llevé al tubo de luz. Cuando llegué a dejar a estos la energía había cambiado un montón. Hasta veía el mar más cristalino, sentía otra paz en el lugar”.

Ignacio, también desde La Plata, comentó: “Ni bien llegué, vi toda la playa con la arena grisácea, era la misma imagen que había visto en un viaje que hice para atender. Le pregunté al Espíritu de la Tierra qué había que hacer y me había mostrado que, además de levantar almas, había que limpiar toda esa oscuridad. Llegué y ya estaba el tubo formado, al principio no veía tantas almas y sentía energía de incertidumbre. Y en un momento escuché que una de las almas decía “no sé qué estoy haciendo acá”. Ahí empezaron a subir de a poco y apareció el Espíritu del Mar que empezó a limpiar la arena. En un momento vi unos hilos que salían de las almas e iban para adentro de la ciudad, como si los atara a las personas que están vivas, no sé. Se me vino una imagen que había que cortarlos y apareció el Espíritu del Mar y cortó eso. Y ahí vi una imagen de una importante crecida del mar. Pero ahí se empezó a retirar el mar y quedó la arena limpia. Subieron un par más y en un momento vi que se cerraba el tubo, vi toda la playa brillante y mucha energía de paz. De hecho, me quedó esa sensación de tranquilidad en el pecho”.

Santiago, también desde La Plata comentó: “Llegué, lo vi a Manu y empecé a ver almas. Primero, en el agua, empecé a ver unas personas ahí ahogadas, incluso venían de otras playas, vi el tubo de luz y las empecé a mandar ahí. Después vi algunas almas más oscuras entre las rocas, en la playa, en la orilla y también las empecé a arrear hacia la luz e iban subiendo. Después me hicieron sacar un inorga que había debajo de las rocas, un inorga bastante denso que estaba ahí abajo, lo saqué. Incluso sentí que venían de otros lugares, venía gente muerta de los edificios de ahí cerca. Vi que subían varios”.

Finalmente Manuel desde el lugar expresó: “Fui hasta la punta de la escollera de la playa Varese donde encontré unas piedras que me servían de reparo para poder prender la vela. A la hora pautada empecé a tocar el tambor. Le pedí mucha ayuda a Anubis que apareció enseguida y me ayudó a formar el tubo de luz. Al principio no lo vi muy grande, pero sí con bastante fuerza. Y enseguida empezaron a subir almas que estaban ahí cerca del tubo. Después veía muchas almas que estaban a ambos lados de la escollera, sobre la escollera y sobre la playa. Veía muchas almas que estaban mirando hacia la ciudad, muy atrapadas, con mucha nostalgia, y las fui empujando hacia el tubo. También vi gente muy antigua, con vestimentas de principios de siglo XX, que estaban ahí y también se fueron hacia el tubo de luz. En un momento vi que el Espíritu del Mar empujaba almas que estaban en el fondo del agua, en la punta de la escollera. Empujaba las almas hacia el tubo de luz, las levantaba, y había una masa, como un chicle, y veía que el Espíritu del Mar empujaba eso hacia la luz, y salían almas. Vi que subieron un montón, el tubo de luz se hizo bastante grande y sentí que se limpió un montón”.

Al día siguiente, el domingo 13 de julio, cerca del mediodía, realizamos un psicopompo masivo en la zona de Cabo Corrientes, un poco al sur de la playa Varese. Manuel fue hasta el lugar, colocó una vela y comenzó a tocar su tambor sobre unas piedras muy cerca del mar. El lugar tiene una densidad especial porque hay personas que dejan trabajos de magia allí, además de las almas de los muertos provenientes de las cenizas que se tiran en el lugar.

En mi caso, salí desde mi casa en un viaje chamánico y me fui hacia Mar del Plata, a Cabo Corrientes. Cuando llegué ya estaba casi armado el tubo de luz y me acerqué a donde estaba Manuel con la vela. Rápidamente la energía me llevó hacia abajo del agua y encontré muchas almas atrapadas en el lugar; las empecé a llevar hacia el tubo de luz para que subieran a la luz y así fue, pero al instante que estaba haciendo eso aparece una entidad horrible que tenía forma de serpiente deforme, que me rodea. En ese momento entendí que esa entidad chupaba las almas de las cenizas que la gente tiraba; era realmente horrible. Pero inmediatamente y para mi sorpresa, porque no lo había invocado, apareció el Espíritu del Mar. Este ser maravilloso me rodeó como protegiéndome y me dio algo con la intención de que se lo clavara en la cabeza. Lo hice y ahí ese ser soltó a muchas almas que tenía atrapadas y se fue como hacia adentro de la tierra. A partir de ese momento pude a sacar a muchas más almas y el tubo de luz se hizo más grande, como la que situación comenzó a fluir.

Luego de eso salí del mar y la energía me lleva hacia Playa Grande, un poco al sur de Cabo Corrientes. En esa playa veo muchas almas dando vueltas sobre la arena y tuve que formar otro tubo de luz para que subieran; pero ahí entendí que algunas almas habían quedado atrapadas en la arena sin poder irse luego de que sus seres queridos las depositaran ahí. Fue un momento especial el darme cuenta de eso. En ese momento pensé: si las personas supieran que las almas de sus seres queridos pueden quedar atrapadas en la arena de la playa, no dejarían sus cenizas en el lugar.

Cuando terminé de sacar a esas almas de Playa Grande me volví hacia donde estaba el tubo de luz en Cabo Corrientes. Al volver me decían que Manuel estaba medio en peligro; entonces me acerqué a él, lo protegí un poco y vi a los laterales de él que seguían subiendo almas.

Me sorprendió mucho ver al Espíritu del Mar ayudando con una energía y actitud muy fuerte para que la entidad que estaba ahí se fuera y las almas atrapadas subieran a la luz. Al final me dio la sensación de que el lugar quedó más limpio, entonces regresé hacia mi cuerpo en Buenos Aires.

Manuel, que estaba en el lugar, expresó al final: “En un momento me empecé a sentir muy rodeado. Cuando prendí la vela y arrancamos, enseguida apareció Anubis que se puso entre la vela y yo; sentí que me estaba protegiendo pero enseguida se armó el tubo de luz y empezaron a subir almas como desesperados; subieron todos los que estaban alrededor y se liberó el aire. Vi que subieron muchos; observé que subían los que estaban encadenados abajo en el fondo del mar, y también muchos muy desorientados sobre las piedras. En un momento vi que Anubis ayudó a que el tubo de luz se hiciera enorme, y me llevó para el sur, para donde está Playa Chica, y también un poco para el norte, para el lado de Varese, a sacar almas que estaban entre las piedras del fondo del agua, y él con el bastón las tiraba hacia la luz. También veía que el Espíritu del Mar empujaba a muchas almas; de hecho empezó a soplar viento del este y venía una fuerza del mar, y veía que el Espíritu del Mar empujaba almas desde abajo. Y sentí que fueron dos oleadas, primero fue una oleada bastante intensa de muchas almas, en un momento pensé que se había calmado y, de repente, empezaron a venir más. Hacia el final empecé a sentir todo mucho más liviano y que ya no veía nada alrededor”.

Santiago, que estaba en La Plata, Buenos Aires, expresó al final: “Apenas llegué al Cabo Corrientes me mostraron que había un ser inorgánico en las piedras, algo muy denso, y además lo vi parado al Espíritu del Mar al lado del tubo. Entonces empecé a poner fuerza en sacar ese ser inorga, y sentí al Espíritu del Mar ayudando mucho. Apareció Anubis, y empezaron a llegar las almas. No vi tantas almas como en la playa Varese, vi menos.  Venían de varios lados, algunas del mar que estaban atrapadas por el inorga, y otras que venían de la orilla, de la playa y parte de la ciudad. Después vi que se empezó a transformar todo en una luz violeta, y hasta la luz del psicopompo se transformó en violeta. El Espíritu del Mar puso mucha fuerza y en un momento me señaló un lugar y yo veía el puerto, como que había que limpiar el puerto. Primero sentí que había que hacer un psicopompo ahí, después sentí que en realidad es una limpieza, como si fuera una contaminación energética que viene del puerto”.

Finalmente Diego, desde Buenos Aires comentó: “En el lugar vi un inorga enorme, metido hacia abajo, que bloqueaba la energía de la tierra y de la playa con el mar, y que tenía atrapada muchas almas. Esas almas las vi como que estaban angustiadísimas y perdidas; las vi como bloqueadas, ciegas. Lo que me hicieron hacer, que lo hizo con muchísima fuerza también el Espíritu del Mar, fue ir y atacar a ese inorga. El Espíritu del Mar lo empezó a chupar, hasta que en un momento lo penetró y se rompió, lo absorbió; fue un movimiento extraño que sentí que absorbió al inorga, y ahí empezaron a salir muchas de almas. Anubis también apareció y le clavaba algo a ese ser inorgánico. Anubis me mostró en ese momento que ese ser bloqueaba toda la energía del mar con la tierra. Pero vi que subieron muchísimas, muchísimas almas”.

El trabajo en la playa Varese y en Cabo Corrientes de Mar del Plata dejó la sensación de que es necesario seguir limpiando la zona, que la tarea iba a seguir, esencialmente en la zona de Cabo Corrientes y en el puerto. Pero fue claro de que se elevó a muchas almas que estaban atrapadas que estaban pidiendo salir del lugar.

Y por otro lado, a Manuel también las cosas se le empezaron a destrabar: unos días después del trabajo Manuel notó que su agenda de pacientes comenzó a moverse nuevamente y su situación financiera volvió a una normalidad en poco tiempo, tal cual Anubis había dicho en la sesión donde se manifestó todo el problema de Manuel. Fue notable esto porque las almas atrapadas que se había instalado en su casa y le habían bloqueado todo el trabajo ya no estaban y el trabajo volvió a fluir. Este hecho, este cambio, mostraba bastante claro una de las razones por las cuales Manuel había ido a vivir tan cerca de esa playa. Las demás razones ya se mostrarán con el tiempo.

Finalmente, los primeros días de agosto fui a Mar del Plata a ver a Manuel y pasé en auto varias veces por Cabo Corrientes; en todas sentí una energía como neutra en el lugar, media extraña. Sin embargo, uno de esos días, yendo hacia la casa de Manuel, paso despacio con mi auto por la playa Varese, pero sin darme cuenta de dónde estaba porque iba prestando atención al manejo, de repente siento desde la derecha de mi (desde la playa) una energía muy fuerte de agradecimiento, como si el espíritu de esa playa o el Espíritu del Mar enviaran esa información. Fue hermoso ese momento, que sólo duro uno o dos segundos, pero que me dejó en claro que el trabajo de julio había funcionado y nos estaban agradecimiento por lo que se hizo.

Obviamente había que seguir limpiando las playas de Mar del Plata de muchas almas que han quedado atrapadas en la arena como consecuencia de las cenizas de personas y animales fallecidos que se han tirado ahí. Quizás en algún momento esta creencia popular termine y las playas de Mar del Plata estén más liberadas de esa energía. Sin embargo, en este último psicopompo, a uno de los participantes, el Espíritu de la Tierra le dijo que había que hacer otro trabajo antes de que comenzara la primavera. En base a eso se analizó la posibilidad de seguir en esa dirección.

Unos días antes de que comenzara la primavera la energía comenzó a moverse como para que yo me trasladara a Mar del Plata a resolver algunos asuntos familiares. Cuando le comenté esto a Manuel me dijo: “Porfa trae tu tambor…”, lo entendí como que había muchas almas presionando nuevamente para irse. Así hice y el viernes 19 de septiembre llegué a Mar del Plata con la intención de que el sábado 20 por la mañana se realizara el psicopompo; yo no tenía claro en qué playa se realizaría y le pedí a Manuel que ese día me llevara hasta el lugar donde él creía que se debía hacer. Lo pasé a buscar el viernes a la tarde y para mi sorpresa me llevó hasta la playa Bristol, la más popular de Mar del Plata. En esa playa conocí el mar y me bañé durante más de diez años junto a mi familia. Me quedé helado por la situación; nunca me hubiera imaginado que realizaríamos un psicopompo en la playa Bristol.

Unos días antes, un diario de Buenos Aires publicó una nota en donde contaban cómo mucha gente iba a Mar del Plata a depositar las cenizas de sus seres queridos en las playas y colocaban placas con los nombres de sus muertos en los espigones. Cuando vi esa nota entendí que era necesario terminar de hacer los psicopompos en “La Feliz”.

El sábado 20 de septiembre de 2025 llegamos a la Bristol a eso de las 9 de la mañana. El día estaba nublado y caían algunas gotas finas. El viento venía desde el sudeste y estaba frío. Esa condición climática permitió que la playa estuviera casi vacía de gente. Con Manuel ubicamos un lugar cerca de uno de los espigones y nos sentamos en una pequeña estructura de madera que servía de parador de surfistas. Luego de acomodarnos coloqué delante nuestro el candelabro con una vela blanca que había llevado para conectar con la luz del Mundo de los Muertos de Arriba. Al mismo tiempo le envié al grupo de whatsapp de los participantes a distancia las coordenadas y un video del lugar para que supieran dónde estábamos. A las 10 horas en punto comenzamos el psicopompo haciendo tocar nuestros tambores en la playa Bristol de Mar del Plata.

En mi caso, luego de que se hiciera el tubo de luz desde la vela hasta el Mundo de los Muertos, vi inmediatamente al lado de mí a un hombre vestido de policía de la época de principios del siglo XX; me quedé muy sorprendido; era como si fuera el guardián de la playa. Le dije que tenía que subir y se fue muy rápido. A los pocos segundos, comienzo a ver a un grupo de hombres a unos diez metros que parecían un equipo de fútbol; eran todos jóvenes y rápidamente se acercaron a la luz y subieron. Luego de eso apareció un niño de unos 6 o 7 años de edad, como si estuviera perdido y lo llevé al tubo de luz. Mientras esto sucedía Anubis se movía alrededor nuestro y con su lengua atrapaba a mucha gente que estaba en la playa; esas almas estaban como perdidas pero en una posición de mirar al mar, como si se hubieran quedado atrapadas. Vi que Anubis hizo subir a cientos de almas que estaban entre la arena y el mar. También vi al Espíritu del Mar acercarse y empujar hacia la luz a muchas almas que estaban en el agua. A los pocos minutos de haber comenzado el psicopompo el tubo de luz se hizo enorme y abarcó toda la playa Bristol; esto fue un espectáculo impresionando. La luz absorbía las almas pegadas en la arena de la playa, dentro y fuera del agua. Al final pude ver toda la playa limpia, sin esa energía densa que tenía unas horas antes. Cuando salimos de la playa sentí una sensación de armonía en el lugar y más tarde me llegó una sensación de agradecimiento desde el mar. Es como si el Espíritu del Mar quería que eso se hiciera y lo agradeció.     

Manuel, que estaba conmigo en la Bristol, relató al final: “…vi que el tubo se armó enseguida y también enseguida empezaron a subir almas que estaban alrededor nuestro. Estaba toda la playa llena, todo a lo largo de la bahía que va de Punta Iglesias hasta el Torreón del Monje, toda esa parte es lo que se fue limpiando. Yo veía muchas almas paradas mirando hacia el mar con la mirada muy perdida, y vi algunas también en el agua, cerquita de la orilla. El tubo en un momento se hizo muy grande y yo veía muchas almas subiendo, almas de distintas épocas. Vi un par de personas con vestimentas antiguas, y después gente más cercana a nuestra época. Y había mucha gente como pegada en la arena. En un momento vi que Anubis hizo un movimiento con la lengua o con la boca, y subió un grupo de gente muy rápido. En un momento también veía que el tubo de luz iba rotando, iba girando y chupando almas. A mí me dieron una red, me iba hacia el agua, juntaba almas de ahí y las tiraba para arriba hacia la luz. Subieron un montón. Al final había una linda sensación en el lugar, parece que se limpió bastante”.

A distancia participaron varias personas. Uno de ellos, Maxi desde Londres, comentó al final: “Llegué, ya estaba el tubo armado y vi que estaban rodeados de gente; estaba cargada la playa. Entonces me alejé un poquito, empecé a intencionar y vi que empezaron a subir. En un momento aparecieron unos inorgas raros dando vueltas, como especies de aves negras volando, eran un montón y se me venían encima. Me dieron algo para ir deshaciéndome de eso. Pedí ayuda, aparecieron el Espíritu de la Tierra y Anubis. También había algunas cosas que me saltaban de la playa, de la arena, se me venían encima. Estuve un cachito con todo eso, tratando de sacármelo de encima y limpiar. Me dieron una cosa que me dan bastante seguido, es una especie de cetro que en la punta tiene un fuego violeta, una luz violeta, y con eso los fui sacando hasta que estuve un poquito más tranquilo y me pude concentrar en la gente. Veía que subían. Vi un barquito que estaba del otro lado del muelle, había unas personas ahí, estaba encallado. En un momento vi que abajo, en el agua, pegadito a la playa había tres o cuatro personas con unas cadenas agarradas en el fondo del agua. Me dieron algo, corté las cadenas y subieron. Después se fue calmando todo. Cuando vi que la mayoría había subido me volví a mi cuerpo”.

Santiago desde La Plata, Argentina, comentó al final: “Cuando llegué vi el tubo de luz ya formado, vi a Anubis de un lado y del otro lado estaba el Espíritu del Mar protegiendo pero también haciendo fuerza para que vengan las almas. A mí me hicieron barrer primero toda la playa, limpiarla, donde sacaba almas de las cenizas que tiran. Después, cuando los llevé hacia la luz, vi que, de atrás, de la calle, llegaban unas carrozas y gente que venían con vestidos medio antiguos y empezaban a subir. Empezaron a venir después de todas las direcciones, menos del mar, venían de atrás y de los costados. Pero me llamó la atención eso, ver carruajes medio antiguos, y también veía mujeres con vestidos, hombres vestidos con trajes, cosas así, bien antiguas. Después me hicieron sacar unos inorgas que había en la escollera. Subieron bastantes, después, en un momento, sentí que ya no había más, que no subían, y sentí el lugar muy pacífico, muy tranquilo. A mí me mostraron que hay que seguir para el norte, en las playas del norte, no sé si en Camet o Alto Camet, no sé, yo veía playas del norte”.

Paola desde Tandil, Argentina, comentó al final del trabajo: ““Primero, tocando el tambor, me apareció una imagen de una playa y me decían que había una fuerza que se oponía a este trabajo. Llegué al lugar, tardó un poco en formarse el tubo de luz. Una vez que se formó, fui a la zona de las piedras y empezaron a aparecer muertos y los fui llevando. Había mucha densidad en el lugar. Así que llamé al Espíritu de la Tierra para que me ayude a limpiar y empezamos a hacer remolinos de viento para limpiar toda esa densidad que me daba la sensación de que no era por los muertos, sino también de brujería, que ahí se hacía brujería. Aparecieron muchas almas con mucha densidad, venían cansadas. Apareció Anubis y apareció el Espíritu del Mar que también ayudó a limpiar y a barrer toda la densidad con el Espíritu de la Tierra. Mi Maestro me dio unos cuarzos de cristal para poner en distintas zonas, así que fui enterrando esos cuarzos maestros en la zona del Torreón, por donde estaban las piedras, más en el medio de la playa; unos cuarzos para limpiar la energía del lugar, proteger el lugar. En eso apareció una mujer de blanco, de pelo negro, que tenía una densidad tremenda y me sonaba a brujería. Y sentía lo mismo, energías opuestas a que se haga ese trabajo, que no querían que se limpie el lugar. Estaba dando vueltas ese espíritu, como que estaba instalado en ese lugar, y se la llevó el Espíritu del Mar. Se sintió mucha densidad pero, una vez que se calmó, pude enterrar esos cristales para proteger la zona”.  

Cuando finalizamos el trabajo nos quedamos con una sensación de tranquilidad que percibíamos del lugar, como una armonía que antes no estaba. Salimos de la playa y nos fuimos a tomar un café al bar del Torreón del Monje, pegado a la playa. Sentados ahí con Manuel charlamos de varias cosas y en un momento algo me llama la atención desde el mar, doy vuelta mi cabeza y veo al Espíritu del Mar sobre el agua, acercándose lentamente a donde estábamos y me hizo una seña con la cabeza como de afirmación. Luego desapareció. Tomé esto como una señal de que el trabajo se había hecho muy bien, y que algo había concluido. Me dio mucha alegría eso. Terminamos el café y nos fuimos de la zona con alegría.

Ojalá que las personas entiendan que no siempre depositar las cenizas de sus seres queridos ya fallecidos en las playas es algo bueno.

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