El jueves 5 de mayo de 2022 fui con dos alumnos desde Buenos Aires, Argentina, a Punta del Este, Uruguay, a realizar actividades chamánicas. El curso se dicto el 7 y 8 de mayo en el Octógono de Agó, en Punta Ballena, un lugar bellísimo y muy apto para realizar actividades espirituales.  Si bien ya habíamos estado en el lugar durante la Semana Santa, el primer psicopompo masivo lo habíamos realizado en la playa en la zona de Ocena Park, a unos kilómetros cercanos a lo de Agó. El objetivo de este viaje era continuar con esa tarea de subir a las almas que estaban pidiendo subir a la luz pero también dictar el curso de chamanismo con varias personas interesadas.

Mi idea, una semana antes de ir a Punta del Este, era que el psicopompo lo realizaríamos en la playa nuevamente, cerca de mar donde nos había ido bien y que lo realizaríamos el viernes 6 de mayo; sin embargo mi idea no era ni cercana a la realidad!!!, según comprobamos luego; ellos, los Charrúas y los espíritus, eligieron dónde y cuándo se realizaría el trabajo!!!

El viernes 6 de mayo por la mañana me levanto de la cama y salgo al balcón del apartamento en el cual nos estábamos quedando, y al mirar hacia el mar me viene una imagen tan fuerte a la mente que me quedé helado: vi que el psicopompo había que realizarlo en el salón donde se dictaba el curso, y mientras el curso se desarrollaba. Me inquietó esa imagen porque no quería exponer a los participantes del curso a algo así de fuerte como un psicopompo, pero al rato me vino otra imagen más clara: vi una vela en el medio del salón, nosotros tres repartidos en un triángulo en el salón octogonal tocando los tambores y los participantes del curso realizando sus viajes chamánicos dentro del triángulo, como protegidos. Ahí me quedé tranquilo.

Más allá de lo anterior, yo realmente no sabía si los Charrúas iban a querer subir; en el primer psicopompo de Semana Santa costó mucho convocarlos y que subieran; de hecho fueron pocos los que lo hicieron. Pero se lo dejé al Gran Espíritu a eso. Nosotros ahí estaríamos el sábado sonando nuestros tambores chamánicos, llamándolos e invitándolos a subir a la luz que conecta con el mundo de los muertos de arriba.

El sábado 7 de mayo a la tarde comenzamos con el curso chamánico, «El Camino del Chamán», en el Octógono de Agó en Punta Ballena. Ya en la primera experiencia del curso los tres vimos que alrededor del salón había almas esperando; tomamos esto como una muy buena señal, de que no iba a ser muy difícil subirlos. Sin embargo no se acercaban mucho. No fue hasta ya bien entrada la tarde que arrancamos con el psicopompo y los invocamos. Los participantes del curso no sabían nada de lo que nosotros íbamos a hacer; yo no quería que se asustaran. Como me habían mostrado en la mañana anterior, coloqué una vela en el centro del salón y nosotros tres nos colocamos formando un triángulo y los alumnos dentro de ese triángulo pero bien separados de la vela y entre ellos. Mientras los alumnos del curso comenzaron a realizar su viaje chamánico nosotros comenzamos a conectar la luz de la vela con la luz de la entrada del mundo de los muertos de arriba y formar un puente entre este mundo y ese otro mundo. Cuando lo logramos comenzamos a llamar a los Charrúas que estaban afuera esperando y muy fluidamente empezaron a entrar al salón y a subir por la luz hacia arriba.

Vimos muchos hombres Charrúas subir; algunos estaban en muy malas condiciones: sucios, harapientos y con muy mal olor. Lo extraño era que traían cosas en sus manos y las enterraban antes de subir. En un momento un hombre bastante grande se puso detrás de mí y me colocó algo en la cabeza; al sentir eso mi cuerpo se estremeció y le dije a esa alma que no quería que me dejara nada. Agustín vio justo ese momento donde sucedía tal cosa y luego me lo relató con la exactitud en la que la viví.

También los ví llegando con caballos y queriendo subir con ellos. En un momento otro hombre se me para delante de mí y me dice que a ellos los habían matado los portugueses y que estaban muy cansados. Pero fueron subiendo todos. Contamos más de cien Charrúas en esa oportunidad. Agustín y Diego también tuvieron varias experiencias fuertes en ese psicopompo en el Octógono de Agó. Cuando terminamos coincidió con que los alumnos del curso finalizaban su viaje chamánico.

Dos horas después de ese psicopompo se realizó otro más. También en la misma situación en la cual los alumnos del curso realizaban un viaje al mundo superior, a ver a su Maestro. En esta oportunidad se acercaron muchos más Charrúas pero ya comenzamos a ver mujeres, niños y ancianos. Por suerte todos subieron a la luz que se había formado.

Al finalizar esos dos trabajos los tres sentimos un agradecimiento muy intenso que venía no sé de donde, pero era muy emocionante. Sin embargo, al finalizar me vino la información que al otro día, y al mediodía, había que realizar un psicopompo más.

El domingo 8 de mayo a las 9.30 hs de la mañana llegamos al Octógono de Agó para comenzar las actividades. Realizamos las prácticas chamánicas sin problema; la energía del salón estaba muy fluida y casi todos pudieron realizar bien los viajes.

Al mediodía de ese domingo, mientras los participantes del curso estaban realizando otro viaje chamánico, nosotros tres realizamos el último psicopompo con los Charrúas. Esta vez fue muy intenso y muy fluido todo. Venían como malones desde el norte y desde el oeste. Agustín vi a algunos viniendo desde el mar. Pero una cosa nos llamó la atención a los tres: comenzamos a ver personas de piel negra, como esclavos que comenzaron a subir.

En ese psicopompo contamos decenas de Charrúas que subieron. Al final, cuando terminamos, nuevamente la energía del agradecimiento apareció en nosotros, como si ellos nos enviaran esa energía luego del trabajo. Los participantes del curso terminaron su viaje y nosotros de hacer el psicopompo con el pueblo Charrúa.

En muy probable que se me hayan escapado cientos de detalles en este relato sobre lo que se hizo hasta el momento con los Charrúas pero creo que lo más importante he podido describirlo. Es muy difícil poner en palabras hechos energéticos tan intensos, sensaciones e imágenes tan fuertes que suceden durante un psicopompo masivo.

Tengo la clara sensación de que seguirán los psicopompo con el pueblo Charrúa en el Uruguay, que hay muchos más para subir, y que el tiempo y sufrimiento de esas almas errantes ha llegado a su fin, que es un tiempo de que se liberen y sigan su camino como muchos otros pueblos originarios ya lo han hecho. Ojalá así sea y estén en paz!!!!

Bendiciones!!!!!

Martín Armando

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