En la mañana del sábado 2 de julio de 2022 se dio inicio, desde lo alto de un edificio de la península de Punta del Este, el tercer psicopompo masivo con las almas del pueblo Charrúa. Si bien la idea primaria que se tenía era realizar el psicopompo en forma presencial en una playa, la lluvia de la noche anterior nos hizo modificar la forma, pero de varias maneras fue mejor.

Llegamos a Punta del Este el jueves 30 de junio por la noche. Fuimos tres, Diego, Mauri y yo. La idea original era que debíamos realizar un psicopompo cerca del mar; esta información había venido de una averiguación que se realizó días previos al viaje. El viernes 1 de de julio por la mañana fuimos hasta una playa cercana al apartamento en el cual nos hospedamos para realizar averiguaciones con el Espíritu del Mar e intentar resolver cómo debían ser los psicopompos. A los 3 nos dijeron que al día siguiente por la mañana había que comenzar y cerca de la zona de la playa Chihuahua, donde desemboca un río que va desde la laguna del Sauce. Este lugar era bastante cercano al lugar donde realizamos el primer psicopompo, en abril, en Ocean Park. Pero un dato nuevo surgió en esa averiguación con el Espíritu del Mar: había que invocar para que nos ayudara a un espíritu femenino. Cuando pregunté quién era ese espíritu me mostraron a una mujer enorme, y me dijeron Jemanjá. Yo me quedé helado con la información porque nunca había tenido contacto con esa energía tan popular de Brasil. Pero luego averiguamos que Ella es la diosa de los ríos que desembocan en el mar. También me dijeron que Ella iba a ayudar a traer a los Charrúas que estaban en el norte y hacerlos subir a la luz. Además nos dijeron a los tres que había que hacer dos o tres trabajos de psicopompo, uno ahí en ese lugar cerca del río y del mar, pero otro en Punta Ballena, donde se iba a realizar el curso de chamanismo programado para el sábado y el domingo. Con esas averiguaciones ya nos organizamos para comenzar con el trabajo de psicopompear en la zona.

Ese viernes 1 de julio llovió toda la tarde y noche; quedó toda la zona húmeda y el frío se puso muy intenso. Cuando nos levantamos a la mañana del sábado estaba todo despejado pero frío y húmedo. Yo me quedé sorprendido porque en esas condiciones no se podía hacer el trabajo en la playa, los tambores no iban a sonar por la humedad.

Pero luego de ver el amanecer desde el balcón me vino un recuerdo muy claro a mi cabeza: varios de los trabajos de psicopompo de la Bahía de Brickell en Miami se hicieron a distancia desde el departamento que estaba a unos 300 metros del mar; allí en Punta del Este podía intentarse también. Entonces les dije a los demás que empezaríamos con el trabajo desde el apartamento a las 9.30 am. Los muchachos nunca habían hecho un psicopompo masivo a distancia y sería bueno, de paso, que lo aprendieran.

A las 9.30 hs de la mañana del sábado 2 de julio desde un departamento en el piso 13 de la Península de Punta del Este iniciamos el tercer psicopompo masivo con los Charrúas. Encendimos una vela, también los tambores chamánicos y comenzamos a entrar en conciencia acrecentada para poder hacer el viaje hasta la zona de Chihuahua donde había que hacer bajar la luz del mundo de los muertos de arriba, atraer a los Charrúas y hacerlos subir. Invocamos a nuestros Maestros y animales de poder pero también al Espíritu del Mar, a Anubis y a Jemanjá. Quiero aclarar que en todos los psicopompos con el pueblo Charrúa el trabajo fue difícil, siempre estuvieron reacios a querer subir, muy desconfiados y hasta a veces agresivos. En base a esa situación fue que pedimos la mayor cantidad de ayuda posible para poder lograr que esas almas encontraran una salida a la situación en la que están.

Fuimos los tres en un viaje chamánico hasta la zona de Chihuahua desde la península y llamamos a todos los ayudadores al mismo tiempo que pedíamos que la luz del mundo de los muertos de arriba descendiera hasta la tierra. Luego de unos momentos veo a un ser muy gigante alrededor de nosotros y me doy cuenta de que era Jemanjá. Ella comenzó a generar un gran remolino de energía violeta en la zona; la fuerza de ese remolino me sorprendió porque cada vez se hacía más grande y potente. La energía violeta del remolino se conectó con la luz del mundo de los muertos de arriba. Mientras esto pasaba nosotros llamábamos a los Charrúas que estaban en la zona pero también en el norte. Comenzaron a aparecer de a poco. Lo extraño es que estaban en pequeños grupos; hombres primero aparecieron; vimos a muchos de ellos con cueros encima. El remolino comenzó a elevarlos hacia la luz. De a poco comenzaron a verse mujeres y niños. Pero seguían siendo pocos los que se acercaban. Le pedí a Jemanjá que los atrajera hacia la zona y entonces ella expandió el remolino violeta hacia la zona norte de Uruguay, casi hasta la mitad de país. Y ahí si aparecieron muchos más Charrúas. Estaban escondidos y con mucho miedo. De a poco la energía fue atrayéndolos y fueron subiendo a la luz. Les costaba hacerlo pero iban subiendo despacio, como no sabiendo hacia dónde iban.

Cuando finalizamos, los tres nos quedamos con la clara sensación de que había muchos más para subir y que había que ir a buscarlos más al norte. Entendimos que había que hacer el psicopompo con nuestros tambores desde Punta Ballena, en el Octógono de Agó esa misma tarde.

Esa tarde del sábado 2 de julio de 2022, en un momento en el cual los alumnos del curso estaban realizando una actividad, nosotros tres nos separamos en el salón formando un semicírculo, apuntando nuestra energía e intención hacia el norte y comenzamos a llamar a los espíritus psicopompos y a los Charrúas. La conexión con la luz del mundo de los muertos de arriba se hizo inmediatamente y apareció Anubis para ayudarnos. Él con su cetro comenzó a traer a los Charrúas que estaban alrededor y hacerlos subir a la luz. Los tres vimos una aldea al norte de Punta Ballena. En esa aldea había algunos Charrúas como viviendo sin darse cuenta de que estaban muertos; estaban haciendo sus cosas cotidianas; cuando comenzamos a llegar con la luz a esa zona se dieron cuenta de la situación y se escondieron. Sentimos el miedo que ellos tenían y de a poco los fuimos llevando hacia la luz. También vimos varios grupos de Charrúas repartidos por la zona, escondidos y muy asustados. Algunos estaban enterrados. De a poco los fuimos llevando hacia la luz y fueron subiendo. Terminamos ese psicopompo en veinte minutos aproximadamente. Al final, la energía del salón cambió mucho. Al final del trabajo nos dijeron a Diego y a mí que al día siguiente, al mediodía, había que hacer otro trabajo más, para completarlo.

Finalmente, el domingo 3 de julio a las 12 del mediodía, mientras los alumnos del curso estaban realizando un viaje extenso al mundo inferior y al mundo superior, nos dispusimos en un semicírculo dentro del salón, protegimos a los alumnos, y comenzamos a tocar nuestros tambores con intensidad para realizar el último psicopompo.

Rápidamente observamos a muchos Charrúas cerca del salón; estaban esperando esta vez. Vimos muchos hombres, mujeres, niños, ancianos. Todos con mucha fluidez se acercaban a la luz que conectaba al mundo de los muertos de arriba y subían. Esta vez ya no estaban con miedo. En mi caso comencé a ver a algunos que parecían como nobles, como de una clase alta. Vi a una mujer joven con una corona en la cabeza y a un hombre más mayor que parecía un rey. Todos se acercaban a nosotros y subían. Hasta que en un momento se me acerca una mujer mayor, estaba sonriendo, y me dice: «encontramos el camino». Me emocioné en ese momento. Sentí una energía tan amorosa en esa situación que pensé: «realmente vale el esfuerzo de esto para ayudar a las almas a que encuentren su lugar». Ella me mostró como otros Charrúas iban a empezar a caminar hacia su destino, que ya no era en esa tierra sino en otro lugar. En ese momento entendí que el pueblo Charrúa había estado perdido por las matanzas y sufrimientos que padecieron. Entendí que finalmente ellos habían encontrado su camino hacia la luz y que todas esas almas iban a poder continuar con su camino, dejando de estar atrapados entre los vivos y los muertos. Me emocioné mucho con eso. Diego y Mauri vieron cosas muy similares y sintieron que el trabajo se había hecho bien. Finalizamos el trabajo de psicopompo y regresamos a Buenos Aires con una sonrisa en nuestras almas.

Bendiciones!!!

Martín Armando

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