El siguiente ejercicio de conectarse con la Sonrisa Universal es una práctica muy antigua que permite conectarse con una de las formas de la energía del Gran Espíritu. Es un ejercicio muy sanador en lo emocional, y si se lo practica por la noche al acostarnos, permite dormir con esta tierna y sueva energía.
Una de las formas que tiene la energía del Gran Espíritu es como la sonrisa de un bebe recién nacido. Esa sonrisa tierna, dulce, inocente y pura puede ser accesible a todos si la visualizamos, nos conectamos y hacemos que entre en nosotros.
El ejercicio consiste en estar acostados o sentados muy cómodos, relajarse con la respiración, y comenzar a imaginar que el Universo tiene la cara de un bebé sonriente y con ojos iluminados. Es una cara muy hermosa, pero es la cara sonriente de un inocente bebé. La cara del bebé sonriente tiene la piel bien estirada, suave y fresca. Esa es la energía que tenemos que conectar y asimilar en nuestra cara, en nuestra mente y en nuestras emociones.
Con la inhalación suave absorvemos esa cara sonriente en todo nuestro cuerpo, y con la exhalación nos sacamos de encima la energía vieja que tenemos encima.
Inhalamos pureza e inocencia. Exhalamos problemas y amarguras.
Inhalamos a la liviana Sonrisa Universal. Exhalamos al ser humano denso.
Con la inhalación nos conectamos con la Energía del Gran Espíritu.
Este ejercicio dura 30 minutos más o menos, o hasta que nos dormimos si estamos en la cama acostados. Lo recomendable es hacerlo durante 1 semana seguida para ver resultados.
Qué sea de utilidad.
Abrazos, Martín Armando
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