Los hechos que nos suceden nos inspiran, nos movilizan, nos hacen pensar, sentir de otra forma, replantearnos nuestra vida. Los hechos nos mueven, nos obligan a cambiar. En el chamanismo se considera a los hechos que ocurren en la vida como la forma que toma el Espíritu para enseñarnos. No se presta mucha atención a lo que creemos o a lo que pensamos sino a las cosas que nos pasan, no importa de dónde provengan, y que nos modifiquen lo que pensamos o creemos.

En mi caso, una vez más, estando en El Bolsón (Patagonia Argentina) en el inicio de este otoño, busqué al Espíritu del río Azul para que me movilice, para que me lleve a cambiar. Es como una necesidad de mi alma buscarlo, contactarlo, escucharlo, sentirlo. Lo percibo como un Maestro que habla directamente al alma. Mientras me dé permiso de contactarlo así lo haré.

Su movimiento permanente me recuerda el movimiento de la vida: nunca se detiene, avanza hacia el lago Puelo para fundirse en él. Una vez, un ser muy amoroso me mostró eso: la vida como un río que se mueve lento hacia un mar infinito. Y eso me acomodó las fichas mentales y quitó mucha preocupación en mí.

Esa tarde del inicio del otoño fui con 4 aprendices de chamanismo al río Azul (en realidad éramos 5 aprendices porque frente a este generoso Espíritu somos todos unos novatos en el tema espiritual).

Nos sentamos frente a sus aguas que corren; les comenté a los demás qué habíamos ido a hacer a ese lugar: la idea era “hacernos uno” con el Espíritu del río para que nos mostrara su poder, su inmensidad y su conexión con otras fuerzas de la naturaleza. Les dije que quizás no lo lográramos pero que lo intentaríamos sin expectativas.

Nos sentamos uno cerca del otro; comencé a tocar mi tambor chamánico y a cantar mi canción de poder. No sé bien por qué pero mi canción salió diferente, como una melodía muy hermosa. Nunca me había escuchado cantar así. Dejé que fluyera ese sonido. Sólo escuchaba mi tambor, mi canción y el sonido del agua del río.

En un momento les pedí a los demás que hicieran sonar sus maracas, para llamar al Espíritu del río…

…y el Espíritu del río Azul nuevamente se presentó. Lo hizo rápido; quedó erguido frente a mí; yo estaba sentado en su orilla tocando mi tambor, invocándolo. No me dio mucho tiempo de observarlo. Me agarró y me llevó hasta su lecho. Y allí me mostró su amor. Nunca había sentido el amor de un Espíritu de la Naturaleza; siempre lo había conectado con el poder de la Naturaleza.

Me mostró su conexión con el Gran Espíritu y con el Espíritu de la Tierra. Me transmitió que el amor en el Universo está en todos lados, que hay que conectarse a esa energía. Sentí esa energía de amor como nunca la había experimentado. No tengo palabras para describir esa energía. Pasados unos cuantos días aún estoy meditando sobre esa potente energía.

Luego me advirtió (nuevamente): la forma de conectarse a ese amor es con humildad. Cuando me dijo sentí que derribaba en mí montones de ideas y creencias (aún lo estoy procesando). Además, me dijo que lo simple es uno de los movimientos reales del Universo. Lo simple, nada más! A la humildad se llega siendo simple, como es un río, dejando que las cosas se vayan por el camino que corresponde, soltando. Y eso me calmó, porque me mostró algo muy concreto y real de la vida espiritual.

A uno de los aprendices le dijo que estaba molesto por cómo lo maltrataban los habitantes de la zona; que no lo cuidaban. Me llamó la atención esa información…nunca había escuchado quejarse a un Espíritu de este tipo.

Más allá de eso, a este aprendiz el Espíritu del río Azul le mostró la conexión de su energía con las aguas arribas y las aguas del lago Puelo. Le mostró la conexión que existe y que generalmente no observamos ni percibimos en el mundo. Ojalá que esa información le sirva al muchacho a conectarse desde esta perspectiva de la realidad.

A los demás aprendices también les llegó un mensaje claro del Espíritu del río Azul. Todos quedamos muy agradecidos por su generosidad con nosotros y nos regresamos al Bolsón con una cara de contentos muy radiantes.

Los Espíritus de la Naturaleza son muy bondadosos con el ser humano, más allá de que la humanidad los ha maltratado mucho en los últimos tiempos. Quizás ha llegado una nueva época en la cual el ser humano deba amigarse otra vez con la naturaleza y también con sus Espíritus.

En el libro “Los espíritus de la Naturaleza. Esencias de la Madre Tierra” pueden encontrar muchas otras experiencias sobre el contacto con estas fuerzas de la Tierra y ojalá puedan ponerlas en práctica.

Desde Puente Mágico Chamanismo Tradicional se fomenta un chamanismo en una conexión concreta con las fuerzas espirituales del Universo. Y se propone que esta forma sea una buena forma de cuidar nuestro ambiente, de comprometernos con su cuidado.

Bendiciones!!

Martín Armando

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