El 1 de julio de 2023 fui con dos alumnos hasta Punta Indio, a unos 100 kilómetros al sur de Buenos Aires, Argentina, a buscar un sitio para realizar un psicopompo con el pueblo Querandí, que desde hacía un tiempo había aparecido información sobre la necesidad de elevarlos a la luz. Los Querandíes fueron un pueblo originario de las pampas de la provincia de Buenos Aires, Argentina, hasta su extinción hace unos 100 años atrás. En varias ocasiones se presentaron para que los ayudemos a subir pero la información no era clara y los Espíritus en el Mundo Inferior y en el Mundo Superior dijeron que aún no era el momento, que no estaban listos para subir. Imagino que ya llegará ese momento más adelante. Sin embargo, el viaje hasta Punta Indio fue para tomar la decisión de hacer o no el psicopompo con ellos.
Uno de mis alumnos, Emiliano, nos guio ese 1 de julio de 2023 hasta una playa del Río de la Plata, en Punta Indio. Al llegar encontramos un lugar hermoso, con una naturaleza casi virgen y con toda la geografía rioplatense de una belleza impresionante. El río en esa zona no está muy contaminado y la energía del lugar es muy tranquila y pura.
Al llegar yo busqué un largo rato la energía de los Querandíes para contactarlos y decirles que pronto se realizaría el psicopompo, pero nada apareció; evidentemente no estaban ahí. Me dio fastidio haber hecho esos kilómetros para nada pero decidí intentar contactar al espíritu del río a ver si me decía algo. Nunca había visto a ese espíritu, aunque muchas veces había intentado contactarlo desde Buenos Aires y desde Uruguay.
Un tiempo antes de este viaje a Punta Indio, a finales de mayo, un alumno, Diego, va a la costanera de Vicente López que da al Río de la Plata a pasar un momento de ocio. Cuando llegó, me sentó y empezó a sentir la necesidad de cerrar los ojos y de conectarse con el lugar. Cuando lo hizo se le apareció Jemanjá, lo agarró y lo empezó a llevar hacia adentro del Río de la Plata, muy adentro. Y, mientras lo iba llevando, le mostraba toda la costanera de Buenos Aires con una brea negra, una energía negra, y le mostraba almas. Hasta que se detiene en una parte muy adentro del río y aparece una mujer, un espíritu con forma de mujer que le dice ‘necesito ayuda’; le preguntó quién era y le dijo que era el Espíritu del Río de la Plata. Entonces, tanto a Jemanjá como al Espíritu, les preguntó qué significaba todo eso, y le volvieron a mostrar toda esa brea negra que estaba en el río y le dijeron que el Río de la Plata estaba desconectado con la parte de tierra de Buenos Aires, que no podía acceder porque había un montón de almas en el río. También, Jemanjá le decía que había muchos trabajos de magia negra en ese lugar, como residuos, y que había que limpiar todos esas energías, que toda esa energía densa generaba una desconexión espiritual con el río, y que había que elevar a estas almas, que había que empezar un proceso de limpieza al Espíritu del Río de la Plata.
También a finales de mayo, otro alumno, Santiago, me envía un mensaje diciendo que a él, en un viaje chamánico con un paciente a distancia de Montevideo, se le había aparecido un espíritu, que según él salía del río, y le dijo que necesitaba limpiarse, que había almas en su lecho. Tomé en cuenta esa información y le dije que iba a averiguar en Punta Indio qué sucedía. La información de Diego como la de Santiago evidenciaba que algo estaba pasando con el Espíritu del Río de la Plata. Pero yo nunca había visto al Espíritu del Río de la Plata; iba a ser mi primera vez si sucedía ahí en Punta Indio.
Luego de corroborar que los Querandíes no estaban en ese lugar, caminé por la playa de Punta Indio, me acerqué al agua del río y me senté en el suelo mirando hacia el agua; cerré los ojos, me relajé un rato y lentamente me fui metiendo hacia el río en un viaje chamánico. No tarde ni cinco segundos en encontrar al espíritu más grande que he visto en mi vida: un ser femenino enorme y de una energía muy amorosa, pero enojada al mismo tiempo. La vi como de un color plateado y me mostró una cara de mujer de unos cincuenta años de edad. Le pregunté si era el espíritu del río y me dijo que sí, que ella estaba retirada hacia el sur, hacia el mar. El Río de la Plata se junta con el mar a unos 100 kilómetros de Punta Indio, al final de la Bahía de San Borombón. Al ser el río más ancho del mundo este río forma con el mar una belleza al juntarse como en muy pocos lugares del planeta.
Le pregunté por los Querandíes, e inmediatamente me dijo que aún no estaban para subir, que no era el momento, que estaban más adentro de la tierra. Pero seguido me dijo: “tienen que sacar de mis aguas a las almas de esclavos que hay, que están atrapadas”. Yo me quedé helado; no esperaba esa información. Luego me mostró una desconexión entre ella y el Espíritu del río Paraná, que desemboca en ella al norte de Buenos Aires. Me dijo ahí que el ácido del medio la hace retirar hacia el sur, que hay que reconectarlos. Me quedé más helado aún. Me mostró la imagen de ambos ríos y espíritus separados y bloqueados por una energía muy oscura en el medio. Me dijo que ahí estaban las almas que debían ser elevadas. También me habló de almas que fueron tiradas al río no hacía mucho pero que no eran tantas como la de los esclavos negros que estaban.
Mientras estábamos comunicados yo sentía su presencia muy fuerte, me llegaba hasta lo profundo del cuerpo y del corazón también porque me hizo emocionar. Al final me dijo que el trabajo había que hacerlo desde la costa argentina y desde la costa de uruguaya, que también en el medio si se podía y que el trabajo iba a durar varios años, que no era algo que podía hacerse rápido. Me dijo que se podía hacer desde ahí, en esa playa, y que ella iba a ayudar mucho a limpiar si íbamos.
Al rato, cuando terminé de contactar al río le pedí a Emiliano que también hiciera un viaje y preguntara por los Querandíes. Él se acercó a un hermoso árbol que estaba en el lugar e hizo su viaje. Fue a ver al Espíritu del río y por suerte la vio. Y ella le dijo que los Querandíes no estaban listos para subir, y que nosotros debíamos ayudarla a limpiarse, que había un karma de corrupción en la zona. Emiliano se quedé desconcertado con la información pero coincidía con la información que me había dado a mí. También se quedó muy sorprendido con el tamaño del Espíritu del Río de la Plata.
Ese día 1 de julio fue una gran sorpresa para nosotros. Quedamos al final en hacer las averiguaciones pertinentes para encarar el trabajo de una manera correcta. Unos días después se realizaron las averiguaciones pertinentes y se concluyó que el primer psicopompo se debía hacer a distancia en agosto. Fue así que se organizó el primero trabajo para el domingo 13 de agosto de 2023 a las 11 de la mañana. Ese día había elecciones en Argentina y por lo tanto la energía de las personas estaría en otra cuestión.
Otra de las informaciones que surgieron fue que para este tipo de trabajo iba a ser muy útil la participación de muchas más personas. En esa dirección fue que se convocó a un grupo de reikistas para que ayudaran en enviar energía a la zona un rato antes que iniciara el psicopompo y durante el mismo. Se logró juntar un grupo de 25 personas que hicieran reiki. Los demás realizaríamos el trabajo de elevar a las almas que hubiera en la zona.
El domingo 13 de agosto de 2023 a las 11 de la mañana se realizó el primer psicopompo en el Río de la Plata, en el cual participaron más de 15 chamanes y 25 reikistas.
En mi caso particular, realicé un viaje chamánico hasta la zona, hasta el medio del Río de la Plata, y llevé mi tambor. Al llegar, algo me hizo bajar hasta el fondo del agua y mirar hacia arriba; a los instantes empecé a ver el tubo de luz que descendía. Éramos muy pocos al principio, pero sí sentía la energía reiki que estaba ayudando. Ya en el fondo del río encontré una entidad inorgánica bastante asquerosa, pero no era muy peligrosa, se movía de un lado a otro. Yo me acerqué y con algo que me apareció en la mano derecha se lo clavé en el medio del lomo, como para detenerlo. Los Maestros me hacían mantenerme en el lecho del río y tocar el tambor; en un momento empecé a ver un montón de almas que estaban dando vueltas, como perdidas, en el fondo. Vi restos humanos con forma de esqueletos. Empecé a limpiar con el tambor y empezó a bajar más luz desde el Mundo de los Muertos de arriba hacia el lecho. Bajó hasta el fondo del río y empezó a levantar las almas de muchos negros esclavos que había ahí dando vueltas; vi muchos negros esclavos. Después apareció un barco hundido con muchos restos de humanos y esas almas también subieron. Seguí limpiando y limpiando. La luz bajaba hasta el fondo, eso me llamó la atención. También me decían que tenía que mantener ahí clavado al ser inorgánico ese que estaba abajo, clavándole algo encima para que no se moviera. Ahí vi que se levantaban muchas almas y, en un momento, me dijeron ‘basta, ya está’ y salí. Me fui para arriba, el tubo de luz seguía y seguían subiendo almas, y me fui. Creo que fue algo lindo, menos peligroso de lo que me imaginaba”.
Santiago, que estaba en La Plata, Argentina, expresó al final del trabajo: “Primero fui a ver a mi Maestro a pedirle una protección y me dio una especie de cápsula, me dijo que con eso iba a ser suficiente y que en ningún momento salga de esa cápsula, que haga la limpieza con esa protección siempre. Entonces fui y, cuando estaba llegando al río, empecé a ver un agujero bastante grande en el medio del río. Me metí ahí y vi todas almas encadenadas abajo el del río, era un lugar muy oscuro. Entonces entré y pedí una herramienta para sacar esas almas, invoqué a Anubis también. A medida que iba sacando esas almas, Anubis se las llevaba. Se armó el tubo de luz violeta, yo lo veía como una espiral hacia arriba. En un momento vi que había un inorga enorme que estaba reteniendo las almas, entonces pedí ayuda y -fue muy loco- bajó una luz muy blanca, la sentí de arriba, del Mundo Superior. Y esa luz limpiaba al inorga ese, yo no tuve que hacer nada. Sí seguí liberando a esas almas, pero en un momento ese inorga desapareció, sentí que esa luz del Mundo Superior la limpió. Después dejé de ver almas pero habían sido un montón, también veía a algunos de los chicos trabajando, sentí que habían subido como 300 almas, una cosa así. En un momento salí de ese agujero y el Espíritu de la Tierra me dijo ‘invocá al Espíritu del Río de la Plata’, entonces lo invoqué y me dijo ‘hay que limpiar allá’, y me mostró la unión del Río Paraná con el Río de la Plata y me mostró que había unos inorgas que había que sacar. Los saqué y ahí sentí que me había ido de la zona que estaba protegida, entonces me volví y de vuelta me hicieron meter más abajo, en el pozo ese, en el medio del río. Vi que había como una placa de concreto, pedí ayuda para sacarla y abajo había más almas, las veía todas embolsadas, una cosa muy rara, sentí que eran de la dictadura militar. Empecé a sacarlas y, en un momento, me dijeron ‘listo, hasta acá’. Y cuando salí, vi al Espíritu del Río de la Plata muy agradecido y sentí un aire que venía del Noreste o del Norte que seguía limpiando, un aire muy fresco”.
Manuel, desde Tandil, expresó: “Al principio, veía todo muy gris, como una energía muy espesa de mucha tristeza. Empecé a pedir ayuda para que se forme el tubo de luz, invoqué a Anubis, invoqué al Espíritu del Río, que lo vi como un espíritu femenino, y empezó a bajar un tubo de luz desde el Mundo de los Muertos de arriba, muy tenue pero muy ancho igualmente. No veía ningún alma subiendo, así que empecé a dar vueltas alrededor del tubo, poniendo la intención de que todas las almas que estaban en el lugar se acerquen a la luz. De repente vi como si el tubo de luz se hubiese anclado en la tierra, en las profundidades del río, y cobró fuerza, salió una luz muy potente desde abajo y ahí empezaron a subir almas. Empezaron a subir todas de repente, así las vi yo, en un gran grupo y fueron subiendo. En un momento era un caudal bastante importante de almas subiendo. Y, a medida que subían las almas, sentía que la energía gris que había, esa tristeza, se iba disipando y se iba despejando el lugar, e incluso el agua cambiaba un poco la densidad, la veía muy espesa y se empezó a poner más fluida. Todo el tiempo estuve dando vueltas alrededor del tubo, mi Maestro me decía que no baje, así que me quedé ahí. Cerca del final vi que bajaban algunos espíritus psicopompos del Mundo de los Muertos de arriba, muy luminosos, y se iba formando una energía blanca muy luminosa que bajaba en espiral alrededor del tubo y, una vez que llegó al río, éste se empezó a poner muy luminoso, las aguas estaban más transparentes y era más fácil ver si había algunas almas por ahí, y las que estaban, subieron. También noté que esa energía luminosa que bajó rompió una barrera en la entrada del río hacia el Delta del Paraná y esa zona, como si se hubiese roto una barrera y una energía empezara a fluir por ahí, lo sentí bastante lindo”.
Lucía, que estaba en Montevideo, Uruguay, relató: “Llegué y vi el túnel en el agua. Lo primero que empecé a ver es que subían esclavos desde el agua. Después me mandaron a limpiar toda la costa del lado de Colonia, sentí que había mucho del tiempo de cuando estaba la fortaleza, la ciudad vieja. Luego vi unos jesuitas, incluso uno subió con una cruz. Vi restos de barcos hundidos muy antiguos, me daba la sensación de que eran españoles o de otro lado. En esos barcos vi mujeres, niños, hombres. Vi a un señor muy anciano y muy enfermo que estaba acostado y, cuando empezó a ver la luz, se empezó a incorporar con la última fuerza que le quedaba y subió. Después me hicieron limpiar mucho una parte en Colonia en la que hay unas bóvedas, estaban rotas y el agua filtraba, tuve que abrir para que el agua entrara más y empiece a limpiar, y ahí empezaron a subir. Donde está el muelle, en Colonia, me metí bien profundo al agua acompañada de mi Maestro que empezó a cavar en el fondo del río y empezaron a salir. Lo vi a Anubis también. En un momento vi a un guía de un grupo de gente, me parece que era de uno de esos barcos, tenía una especie de cuerno que soplaba y los guiaba. Me pareció que fue más fácil que otras veces porque sentí que subían enseguida, como que estaban guiados, el reiki ayudó un montón me parece. Sentía que Anubis generaba una vibración en el agua, lo veía muy grande, que se sumergía y que, cuando salía, generaba toda una vibración que se expandía hacia los costados y eso ayudaba a que las almas subieran. Siento que el agua ayuda un montón también”.
Agustín, también desde La Plata expresó: “Fui para el Río de la Plata, al principio no noté mucha actividad. Empecé a tocar el tambor, a pedir que se haga el tubo de luz y llamé a Anubis, ahí empecé a verte vos y a algunos más, empezó a haber actividad pero noté una gran dificultad para que el tubo de luz llegara hasta el agua. Era muy raro. Anubis parecía que luchaba con una entidad que había abajo del agua, negra, oscura, inmunda, que no permitía que bajara la luz. Entonces me separé del agua y empecé a tirarle flechazos a esa entidad oscura, sentí que se la estaba atacando de varios lugares y en un momento se corrió y se transformó en una baba, un petróleo, una cosa así, y se disolvió. Ahí empezaron a subir una cantidad increíble de almas, impresionante. Como que erupcionó el fondo del río y empezaron a salir. Me metí al agua y empecé a sacar muchas almas de esclavos que estaban encadenadas, algunos al barro directamente, y otros en barcos. Me metí en varios barcos a sacar almas que estaban encadenadas. Algunas almas tenían inorgas pegados, eran entidades muy picantes. Por suerte, la protección de que me dieron en el Mundo Superior funcionaba porque las entidades no se acercaban, noté que la calidad de esas energías era muy densa. Subí hasta que sentí que el tubo se iba apagando y que era suficiente. El Espíritu de la Tierra me dijo que en un mes hay que hacerlo otra vez, que subió una gran capa pero que había que repetirlo. Por otro lado, se notaba en el ambiente, separado del agua, en el aire del lugar, una energía muy agradable que quizá tenga que ver con los reikistas que han participado, que generaron un clima más ameno”.
El 17 de agosto se desató sobre el Río de la Plata una de las tormentas más fuertes de los últimos años; cayeron más de 100 milímetros de agua sobre toda la costa del río tanto del lado argentino como uruguayo. La tormenta provino del noroeste y fue hacia el sudeste, en dirección al mar, en dirección donde estaba el Espíritu del Río de la Plata esperando su reconexión con el Espíritu del Río Uruguay con el del Río Paraná. De alguna manera, esta tormenta ayudó a limpiar parte de la mugre que tuvimos que sacar del fondo del agua. Para el inicio de la primavera se realizará el segundo psicopompo en el Río de la Plata.
Luego del primer psicopompo yo realmente me relajé y dejé el tema por otros asuntos. Tomé en consideración lo que le dijeron a Agustín, de que se debía realizar otro psicopompo en septiembre, pero no tanto. Sin embargo, mi alarma sonó a principios de septiembre estando yo en Madrid. Desde Buenos Aires me avisan que mi perro había tenido un accidente que casi le cuesta la vida. En ese momento me quedé helado porque se me vino a la cabeza algo que me dijo el Espíritu del Río de la Plata cuando lo contacté por primera vez en Punta Indio y me dijo que había que hacer los psicopompos. En el momento en que me estaba yendo del lugar, yo había ido con mi perro, me dijo: “si no haces los psicopompos te mato al perro”. Imaginen mi cara de horror en ese momento, y cuando me entero de que el perrito había tenido un accidente.
La cuestión de los psicopompos es muy seria y cuando desde Arriba se decide algo evidentemente los espíritus hacen todo lo “necesario” para que suceda, desde enviar mensajes claros hasta amenazar y presionar de una manera importante. Yo ya sabía de esta intensidad de los espíritus cuando algo está decidido, ya me habían sucedido muchas cosas en Miami, Brasil, España, Uruguay e Irlanda, pero esta fue la primera vez que me habían presionado así con algo valioso para mí como mi perro. Al perro no le pasó nada grave (nunca había tenido ningún accidente) y se recuperó muy rápido.
En base a esta situación fue que comencé a organizar desde Madrid el segundo psicopompo en el Río de la Plata; realicé un viaje y pregunté cuándo había que hacerlo, y me dijeron que en el Equinoccio de primavera, el domingo 24 de septiembre.
A las 11 horas de Argentina y 16 horas de Europa comenzamos el segundo psicopompo masivo en el Río de la Plata. En mi caso, en viaje chamánico desde mi casa en el barrio de Belgrano de Buenos Aires fui hasta el centro del Río de la Plata, ahí comencé a tocar el tambor y a intentar que baje una luz del Mundo de los Muertos de Arriba. Se empezó a hacer un hilo de luz que parecía una cadena de ADN que giraba para un lado y para el otro, y empezó a bajar. Vi algunos negros esclavos que estaban cerca y, con el tambor, los fui acercando hacia la luz, que se empezó a hacer como un tubo de luz muy grande, bastante ancho. Después me fui hacia la zona del Delta, y ahí me llamó mucho la atención que empecé a ver soldados de la época en que los europeos bloquearon el Río de la Plata, había un montón de soldados ahí estancados, los levanté y empezaron a subir, estaban todos muy ensangrentados. Después empecé a ver aborígenes en la zona del Delta, me quedé muy sorprendido. Unos aborígenes bastante antiguos, como si fueran de la época en la que llegaron los españoles, estaban ahí en la costa argentina muy asustados por lo que estaban viendo. Ellos murieron ahí, quizás por una enfermedad o por otra cosa pero estaban atrapados en el lugar; los empecé a subir y lo hicieron rápido. Luego volví a la zona del centro del Río de la Plata, saqué algunos esclavos que estaban en la zona de la costa de Uruguay. Después fui hacia donde estaba el Espíritu del Río de la Plata, mucho más al sur, y ahí encontré un grupo de personas, no muchas, muy jóvenes, me dio la sensación de que estaban ahí desde la época de la dictadura argentina, los habían tirado ahí y los levanté. Después volví a la zona del Delta y volví a encontrar muchos soldados, estaban ahí queriendo bloquear algo, frenando, los fui sacando de a poco, empezaron a salir y subieron todos. Vi otro grupo de negros esclavos en barcos en el medio del Río de la Plata y los hice subir. El tubo de luz era muy grande. Al final volví a conectarme con el Espíritu del Río de la Plata que estaba muy al sur y le dije que subiera hacia el norte para conectarse con el Espíritu del Río Uruguay y el Río Paraná, y empezó a generarse una conexión entre los tres ríos, una conexión que vi de color verde y me llamó mucho la atención. El tubo de luz seguía en el medio, muy grande, absorbiendo todo, subían un montón de almas, y vi a otros también que estaban haciendo el mismo trabajo y que subían almas. Estuve un rato ahí subiendo y, al final, lo extraño fue que Anubis me dijo que no me metiera en el tubo de luz, que me quedara por los alrededores y eso hice”.
Agustín, que estaba en La Plata, Argentina, relató al final: “Fui para el punto de encuentro. Inicialmente, el lugar me pareció que estaba mucho más limpio que la vez anterior. Sentí que estaba todo demasiado calmo, me quedé un rato, llamé a Anubis, apareció, se puso enorme. Pedí que se abra la luz y en un momento la luz empezó a chupar con una intensidad tremenda que me tuve que alejar, de hecho. El Espíritu de la Tierra apareció y me dio una especie de pala y me mandó al fondo del río. Ahí empecé a encontrar conglomerados de almas pegoteadas, tapadas con una especie de petróleo que yo corría con la pala, les pegaba un palazo y se paraban, y a modo de aspiradora eran chupadas por la luz. Muy raro, la verdad. Así estuve un rato, subiendo esas almas, las destrababa y salían. Encontré muchas que estaban abajo de un barco que también había que destrabarlas de ese pegoteo y salían. Apareció un espíritu en un momento, me pareció que era el Espíritu del Río, al principio lo vi medio dragonesco y después se puso medio amorfo, como una energía verde masculina que, si bien no me atacó y no me dijo nada, estaba ahí siguiéndome, sentía que si daba un paso en falso me iba a atacar, pero estaba en un modo neutro. En un momento, en el fondo, abajo de esa capa de “petróleo”, apareció una cueva muy grande donde había un inorga tremendo. El Espíritu de la Tierra apareció y me dio una lanza. Era como un renacuajo enorme. Me metí por un costado y lo ensarté, lo saqué, y en ese lugar encontré muchísimas almas más. Después recorrí un poco las orillas del lado de Argentina, subía las almas en una especie de balsa muy grande y las empujaba hacia la luz. Así me quedé un rato hasta que la luz se apagó y terminé. De ahí me fui al Mundo Inferior a contactar con el Espíritu de la Tierra y a limpiarme, el Espíritu de la Tierra me dijo que había que hacer un psicopompo más, estaba muy agradecido y me dijo que los psicopompos estaban siendo una tarea ardua pero valoraba el esfuerzo. Me dijo que hay que hacer un psicopompo más, un poco más arriba, siguiendo el Río Paraná”.
Maxi, desde Londres, relató: “Fui para allá y, cuando estaba llegando, se terminó de formar el tubo de luz en el medio del río. Primero fui a la costa de Buenos Aires y salió de las profundidades una serpiente negra, una cosa gigante que quiso atacarme, pedí ayuda y aparecieron Anubis y el Espíritu del Mar que agarraron a esa cosa gigante. Mientras estaban con eso, me fui alejando hacia la costa de Uruguay a ver qué había. Ahí vi que había unos barcos contra la costa debajo del agua y estaba todo lleno de esclavos que estaban atrapados, entonces pedí algo y los fui liberando. Empezaron a salir, pero se me venían a mí, así que los tuve que guiar para que vayan para arriba. Salieron un montón y después empezaron a salir también de abajo del agua un montón más que no había visto. Terminé de sacar a todos esos y volví para la costa de Buenos Aires donde la serpiente ya estaba neutralizada, me acerqué a la costa y, arriba, en la tierra, vi un montón de jaulas grandes llenas de esclavos. Había unos inorgas que se me acercaron, peleé un poquito y, cuando pude sacarme eso de encima, me pude ocupar de liberar las jaulas y empezaron a subir y subir. En ese momento apareció una luz blanca en toda la zona que casi me enceguecía, no veía nada, totalmente blanco, y ahí empecé a sentir un poquito más de paz. Después seguí buscando, había todavía un montón que seguían subiendo y subiendo, una cantidad impresionante. Después de un rato, habían subido todos. Volví, fui a ver al Espíritu del Mar a ver si me podía limpiar porque se me habían venido varias cosas encima, me limpió y me dijo que fuera a ver al Espíritu de la Tierra. Fui, pensé que me iba a limpiar cosas que tenía pegadas, a lo sumo alguna de las personas que se me tiraron encima, pero sacó una familia entera que se me había pegado en la espalda”.
Al final de este segundo trabajo la energía de toda la zona del Río de la Plata ha empezado a moverse. Esto se puede decir porque a los pocos días de este psicopompo me contactaron para hacer una limpieza de un edificio en construcción en el barrio de Colegiales de Buenos Aires. Las personas de allí sentían que había almas en el lugar. Cuando realicé la limpieza en el lugar vi en el fondo un agujero por donde salió una entidad oscura que estaba conectada al agua del Río de la Plata. En ese momento me di cuenta de que el problema es de todo el delta del Río de la Plata y que afecta mucho a la ciudad de Buenos Aires. Unos días posteriores a eso, personas de un club de Belgrano se contactaron para hacer una limpieza del edificio y en las averiguaciones que se realizaron previas apareció también esa energía oscura que se conecta al Río de la Plata. Evidentemente la limpieza del Río de la Plata impactará en toda la ciudad de Buenos Aires pero se necesitará mucha ayuda para hacerlo, porque es algo muy grande y requiere mucho amor de muchas personas (chamanes, reikistas, religiosos, etcétera) para limpiarlo. El trabajo llevará tiempo pero se realizará.
El tercer psicopompo masivo en el Río de la Plata se pensó para noviembre, sin fecha establecida. Sin embargo, a mitad de octubre, en un viaje chamánico, el Espíritu de la Tierra me dice dos veces que el trabajo había que hacerlo el 14 de noviembre. Me insistió sobre la fecha. En base a esa información se planificó el trabajo para realizarse el martes 14 de noviembre de 2023 al mediodía de Argentina y Uruguay.
El martes 14 de noviembre de 2023 se realizó el tercer psicopompo a distancia en el Río de la Plata en base a la información previa que se tenía.
En mi caso participé desde mi casa en Buenos Aires. Apenas comenzaron a sonar los tambores fui al medio del Río de la Plata con Anubis, que me acompañó, y al verlo me dijo “quédate conmigo, abajo mío”, me quedé muy sorprendido con eso. En el medio del río empezó a hacerse el tubo de luz que, muy rápidamente, se hizo muy grande, lo cual me llamó también la atención. Inmediatamente empecé a ver que bajaban unos seres de arriba, desde la luz, y ángeles parecían; éstos empezaron a subir almas que estaban en el río; esto sucedió durante unos minutos. Luego de eso empiezo a ver a unos charrúas que estaban en la costa del Uruguay que empezaron a subir por la luz. Mientras sucedía eso, el tubo de luz se hizo muy grande, abarcaba todo el Río de la Plata, parte de la costa de Uruguay y parte de la costa de Buenos Aires; esto me llamó mucho la atención. También empecé a ver negros esclavos encadenados en la costa uruguaya, en la parte de abajo, que empezaron a subir. Después vi gente que había participado en batallas en Buenos Aires, parecían personas de las invasiones inglesas, que también subían por el tubo de luz. También vi unos cuantos aborígenes en la costa, en la zona de Quilmes, al sur de Buenos Aires que empezaron a subir y, de repente, volví al centro del Río de la Plata y vi un ser inorgánico en el fondo, como que salía de abajo de Buenos Aires: estaba como alterado con lo que estaba sucediendo; me acerqué rápido y con una espada le corté la cabeza; el ser era tipo una serpiente, muy desagradable. Y siguió la luz, era muy grande el tubo, y empezó a chupar un montón de almas que estaban ahí flotando en el río y empezaron a subir, y subían y subían. Muchos negros esclavos que estaban flotando sobre el río. Después volví al fondo, donde apareció otro bicho inorgánico y también le clavé una espada para matarlo. En un momento me dijeron “bueno, salí”, y salí de adentro del tubo de luz, quedó el tubo de luz y me volví a mi casa. Quedé cansado después del trabajo pero contento.
Manuel desde Tandil, provincia de Buenos Aires, relató al finalizar el trabajo: “Cuando estaba llegando al lugar vi que la luz se estaba formando y el tubo se empezó a hacer cada vez más ancho, vi que se formó un tubo muy ancho y de un color verde clarito. Estaba todo bastante quieto al principio hasta que lo vi a Anubis ponerse abajo del tubo, ahí el tubo empezó a girar hacia la derecha despacio y vi que empezaban a acercarse almas, tanto de la costa de Buenos Aires como de la costa de Uruguay, y, al mismo tiempo, se iba removiendo el barro del fondo del río y chupaba almas desde abajo. Vi esclavos, vi aborígenes y también vi blancos europeos, vi muchos subiendo. A mí me dijeron que acompañe sólo con la intención, así que me quedé alrededor del tubo mirando la escena. En un momento vi hacia arriba y vi unos seres de luz, como si fuesen ángeles, espíritus psicopompos que estaban ayudando desde arriba. También vi como si una parte de la luz siguiera el curso del agua hacia el Paraná y también chupaba almas desde ahí, y ayudaba a que se comuniquen bien el Río de la Plata con el Río Paraná, e incluso, casi al final, vi que el tubo se desplazaba un poco hacia esa zona, como para el Delta, y siguieron subiendo almas hasta que vi que se iba achicando el tubo y quedó una sensación de mucha tranquilidad, de mucha paz. Sentí el trabajo súper armonioso todo el tiempo”.
El psicopompo del 14 de noviembre, del cual participamos diez personas a distancia, mostró la necesidad de realizar uno más para finalizar la tarea y poder lograr el objetivo de sacar a las almas que estaban en el río pero también lograr que el Espíritu del Río de la Plata se volviera a conectar con el Espíritu del Río Paraná y con el Espíritu del Río Uruguay, vínculo espiritual cortado por la energía oscura que había entre ellos.
Unos después de ese psicopompo se realizaron varias averiguaciones sobre cómo y cuándo continuar con la tarea, y en varias averiguaciones apareció que había que hacer un trabajo más en el solsticio de verano, el 22 de diciembre de 2023. En base a esa información se organizó todo para que el viernes 22 de diciembre a las 12 horas del mediodía se realizara ese trabajo. También se le pidió al grupo de Reiki que unas horas antes de psicopompo enviaran energía a la zona del Río de la Plata para que el trabajo posterior fuera más fácil.
Santiago, que estaba en La Plata, provincia de Buenos Aires, relató: “Apenas llegué vi al Espíritu del Río de la Plata que me mostraba el río todo rojo, era sangre en realidad, y me decía que tenía que limpiar eso, y me hacía barrer todo eso hasta el mar y se iba. En un momento me hizo ir al fondo del Río de la Plata y sacar un inorga asqueroso, muy grande, lo sentía con energía de muerte y que predisponía que la energía del lugar se contamine. Me ayudó el Espíritu de la Tierra a sacar ese inorga gigante. En un momento sentí que estaban haciendo psicopompo, mucho no me metí pero algo ayudé, sentía que subían almas de Uruguay y de Argentina, muchos aborígenes. Después sentí que se conectaba la energía del Río de la Plata con el Río Uruguay y el Paraná y que subía hasta más al norte. Sentí mucho agradecimiento del Río de la Plata. Cuando le pregunté me dijo que era la última limpieza, que por ahí había que hacer alguna en la costa uruguaya pero que lo más denso ya se había limpiado y que iba a traer muchos cambios en la zona de la costa de Buenos Aires y de Uruguay, que ese era un canal por el cual se limpiaba de emociones muy negativas toda la zona. Cuando barría aquella sangre también se iban emociones muy densas de la sociedad”.
Rosa, que también estaba en La Plata, expresó al final: Fui muy protegida, me puse toda la protección, hasta la capa de invisibilidad. Pedí ayuda a Kwan Yin, también al Arcángel Miguel. Cuando llegué ya sentí que había un bicho gigante, con un caparazón durísimo, era inmenso, aplastado en el fondo y tenía muchas patas. Entre todos lo sacamos con una red. Sentí que había que mandarlo al fuego, así que lo mandé al fuego de la llama violeta. Luego quedó una andanada muy grande, mucho revoltijo de tierra y ahí salían muchas almas, muchas almas subieron desde el fondo del Río. Quedó con mucha luz”.
Maxi, que estaba en Londres, Inglaterra, comentó: : “Cuando llegué todavía no estaba el tubo de luz, vi que se empezó a armar cuando estaba ahí. Me quedé hasta ver que se completara y se armó bastante potente el tubo de luz, y se empezó a armar como un torbellino en el río… fui también para la parte de Uruguay y vi como un abismo, un agujero gigante hacia el fondo de la tierra, todo negro, oscuro, y en las paredes de este abismo había almas que no lograban salir de ahí. Así que pedí una herramienta y me dieron un palo con una red gigante muy larga con la que fui ayudando a esas almas a que salgan del abismo. Las iba tironeando hacia afuera e iban saliendo. Después me empecé a mover para el Delta y aparecían unas anguilas gigantes negras, traté de limpiar un poco y después me fui más al sur por la costa y vi que había como unos gatos monteses de la prehistoria gigantes, negros, que estaban alrededor de un montón de almas que estaban enterradas pero con la cabeza afuera, en una playa. Pedí algo para neutralizar a esos seres y me dieron una espada que tenía una llama violeta, la agarré con las dos manos y en ese momento se divide la espada en dos, así que tenía dos espadas y empecé a limpiar y limpiar. Neutralicé todos los que vi y empezaron a salir las almas que estaban enterradas, había un montón. También vi que abajo del agua había cientos de almas que subían por el tubo que era muy ancho, era gigante. Me quedé un rato viendo cómo subían y después el torbellino alrededor del tubo y el agua se calmaron”.
En mi caso particular, salí de mi casa en Buenos Aires y fui derecho hasta la zona del puerto de Buenos Aires, donde desemboca el Riachuelo (uno de los ríos, que hasta hace poco tiempo, era de los más contaminados del mundo). Empecé a llamar a Anubis, empezó a hacerse el tubo de luz en el medio del río y empezó a bajar una energía como de imán, una energía blancuzca que empezaba a chupar y, rápidamente, apareció un ser inorgánico enorme que salía del Riachuelo y entraba al Río de la Plata. Le di con una espada a la mitad, parecía como un pez enorme pero muy feo, le di con la espada y lo partí por la mitad. De ahí me fui hacia el medio del río, me metí muy al fondo y esa luz que descendía de arriba hizo que todo el río se pusiera blanco, luminoso, y empezaba a chupar toda la energía negativa. No veía muchas almas, se notaba el trabajo previo que se había hecho en los otros psicopompos. Y esa luz empezó a extenderse hasta la costa de Uruguay y también hacia la zona del Delta, entraba hacia el río Uruguay, hacia el río Paraná y los riachuelos del Delta; y chupaba la energía negativa, me llamaba la atención. Veía muy pocas almas dando vueltas, como si todas ya se hubieran ido. Volví al centro del río, empecé a llamar al Espíritu del Río de la Plata que estaba más al sur y me decía que no podía entrar, que no podía subir y me mostraba una pared en el medio del río. Me acerqué y se rompió esa pared. Ahí empezó a acercarse y a conectarse con el río Uruguay y con el río Paraná. En un momento aparece una gran tortuga oscura en el fondo del río, era una entidad bastante fea, la luz la chupa, la saca, y ahí el Espíritu del Río de la Plata pudo conectarse con el Paraná y el Uruguay. Ahí la luz empezó a tirar fuego a la costa de Buenos Aires y quemaba trabajos de magia negra que había. Y empezó a conectarse mucho más el Espíritu del Río de la Plata con el Espíritu del Uruguay y el del Paraná, y me llamaba la atención que el Espíritu del Río de la Plata chupaba energía de esos dos ríos, como si se alimentara. Volví al centro del río y estaba Anubis, era muy grande. En un momento salí y había una sensación de mucha paz en la zona, esa fue la sensación que quedó: mucha paz. Ahí salí y me retiré hacia mi casa.
El trabajo de limpieza espiritual del Río de la Plata duro casi seis meses desde que apareció la información en Punta Indio hasta el último psicopompo de diciembre. Al mismo tiempo, en esos meses varios fenómenos climáticos sucedieron entre Buenos Aires y Colonia, Uruguay. Muchas tormentas provenientes del oeste azotaron las ciudades costeras del Río de la Plata y se llevaron mucha energía densa hacia el mar. Coincidencia o no, la cuestión es que sucedió. La naturaleza parece hacer su parte en cada psicopompo que se realiza, para de alguna manera, dar por cerrado el momento de limpieza de la zona.
Las consecuencias de la limpieza espiritual del Río de la Plata se verán más adelante y las formas que tomará no se pueden ni imaginar ahora. La reconexión entre el Espíritu de ese río con el río Paraná y Uruguay puede traer, seguramente, muy buenas consecuencias para todos los seres que viven alrededor y cerca del río más ancho del planeta.
Bendiciones!! Martín Armando
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