En noviembre de 2021 viajé a Miami a realizar sesiones de sanación del alma y dictar un curso de chamanismo. Hacía un poco más de 3 meses que había estado allí y había aparecido el tema de los esclavos en la bahía de Brickell (pueden leer que lo que sucedió en una nota anterior). Esta vez pensé que la cuestión iba a estar más tranquila pero el Gran Espíritu me tendió una trampa de la que no me di cuenta recién hasta pasados unos días de estar allí. Su objetivo era que limpiara lo que había quedado en la bahía pero que también explorara otras zonas.

Comencé la primera sesión de sanación con la paciente que había destapado todo en el primer viaje; cuando me di cuenta de eso pensé para mí mismo que el tema iba a resurgir, y así fue. A la joven le quité dos almas pegadas que eran esclavos; en ese momento mis ayudadores me dijeron que el tema con ella y los esclavos ya estaba bien. Pero en esa sesión reapareció la mujer negra con un tocado en la cabeza que se había presentado en junio y había pedido que ayudáramos a sus hermanos. Cuando la vi le pregunté qué necesitaba, y me mostró una imagen muy clara de personas negras hundidas en mar. Le dije que lo iba a hacer en cuanto pudiera; ella se retiró del lugar y yo seguí con la limpieza de la joven. Esto sucedió el lunes. La agenda de ese día estaba completa y también la del martes.

Terminé de atender personas el lunes y quedé cansado; salí a caminar y luego me fui a dormir. Mi idea era hacer el psicopompo de la bahía en algún momento, no lo tenía definido, no lo había planeado bien.

Al día siguiente, y como nunca me había sucedido, los 7 pacientes que tenía para atender cancelaron. Pero no cancelaron un día antes, lo fueron haciendo durante el día e hicieron que me quedara varado en el departamento sin poder hacer alguna otra cosa. Lilly, que es la bella mujer que gestiona las actividades chamánicas en Miami, cuando la vi esa tarde me miraba con cara “no sé qué pasa”. Yo algo me intuía.   

Al día siguiente, el miércoles, yo tenía día libre para ir al mar. Así lo hice pero tuve que hacer un trabajo de sanación con una mujer en la playa. Como ya me intuía un poco que la agenda del martes podía haberse cancelado por lo del psicopompo, el miércoles hice un viaje hacia la bahía para ver qué veía; sin embargo mi actitud no era de entrega total a eso, estaba yo como queriendo descansar un poco en el mar. En ese viaje vi algo por arriba y encontré unos hombres en el fondo del mar, como hundidos hasta la cintura. Me acerqué, los saqué y los llevé hasta el mundo de los muertos de arriba. Pero más que eso no quise hacer; me daba cuenta de que había más y que en algún momento debía hacerlo.

La agenda de pacientes del jueves estuvo completa nuevamente. Y ese día la mujer negra volvió a presentarse en el departamento para decirme que había más para limpiar en la zona. Le dije que lo haría en algún momento del fin de semana porque estaba solo y con agenda llena ese día jueves y el viernes.

Al mismo tiempo ese día jueves me llegaron dos mensajes por whatsapp. Uno de una alumna mía en Ushuaia, Tierra del Fuego, Argentina y otro de una mujer de Miami. Ambas me decían que había que limpiar más al sur de la bahía de Brickell. Hasta ese momento yo no había ido más allá de esa zona pero los mensajes me alertaron.

Si bien las agendas de pacientes del jueves y viernes estuvieron casi completas algo estaba extraño. Y la noche del viernes va Lilly al departamento y me dice con cara de mucho pesar: “casi todos los anotados para el curso se bajaron”. Mi cara al recibir esa noticia fue de una sorpresa enorme. Me quedé helado. El curso era el sábado y domingo y estaba planeado desde hacía dos meses; había 10 personas inscriptas y era una muy buena cantidad de gente para empezar un grupo de chamanismo en Miami. Me costó unos minutos reaccionar pero le dije a Lilly que se no preocupara, que estas cosas sucedían por algo (en mi interior sabía lo que estaba sucediendo). Le dije a Lilly que suspendíamos el curso y que lo haríamos más adelante. En ese momento me di cuenta de que el trabajo de psicopompo había que realizarse inmediatamente, al otro día sábado y que no se podía esperar más. Mi sensación era que estaba varado en Brickell otra vez, como me había pasado unos meses antes cuando se suspendieron los vuelos hacia Argentina y que la cuestión se iba a reponer cuando se hiciera la limpieza que se pedía.

El sábado 4 de diciembre me levanté a la mañana bien temprano, desayuné y me fui caminando hasta la bahía de Brickell. Me senté en un banco que hay frente al mar, el sol estaba saliendo en el horizonte, cerré los ojos y comencé a pedir ayuda a los espíritus psicopompos del este, especialmente a Anubis, para que me ayudaran con esto. Invoqué también al guardián del Mundo de los Muertos de Arriba para que me ayudara a hacer el trabajo. Inicié el viaje chamánico hacia la profundidad del mar frente a la costa y para mi sorpresa no veía barcos hundidos pero sí comencé a ver personas como enterradas en un lodo oscuro. Me acerqué y vi que eran negros esclavos. Con mucha fuerza comencé a levantarlos del lugar e indicarles el camino a la luz que había bajado del Mundo de los Muertos. Les pedí primero que fueran por ahí, que no tuvieran miedo. Estas almas estaban muy asustadas y mucho caso no me hacían. Le pedí más ayuda a Anubis. Para mi sorpesa, él se acercó a donde estaban y con una luz amarilla comenzó a llevarlos hacia la luz que conectaba al Mundo de los Muertos. De esta manera se pudo barrer todo el fondo de esa bahía. Al final, luego de un largo rato de hacer ese trabajo no vi nada más hundido y salí hacia el banco en el que estaba sentado. Sentí en ese momento mucho agradecimiento a Anubis y al mismo tiempo comencé yo a sentir que venía un agradecimiento desde el mar. Pero el tema no había terminado. Regresé al departamento y cuando llegué me acosté en el sillón rato. Me había cansado un poco lo realizado.

A las dos o tres horas decidí volver a hacer un viaje para chequear si lo que había realizado estaba bien. En un viaje chamánico desde mi manta en el departamento sobrevolé la bahía de Brickell y no encontré nada; pero algo me llevó un poco más al sur, hacia Key Biscayne. Esta es una isla de forma alargada frente al sur de Brickell.

Llegué a Key Biscayne desde el norte de la isla y entré directo a Virginia Key, donde hay un parque. Ingresé ahí y muy rápidamente vi un grupo de personas; al acercarme mi sorpresa fue enorme: eran aborígenes. Vi unas 200 personas, todas juntas, asustadas. Al acercarme sentí muy fuertemente la sensación de despojo de ellos, como que les habían quitado todo lo que tenían; sentí mucha maldad sobre ellos. Estas sensaciones me impactaron en ese momento pero decidí no engancharme con lo que les había pasado y comencé a invocar a Anubis, para que me ayudara con ellos. Este espíritu psicopompo apareció inmediatamente y lo vi arrastrando a esas almas hacia una luz que había bajado del Mundo de los Muertos sin que yo me diera cuenta.  Vi hombres, mujeres, niños, ancianos; todos estaban en muy malas condiciones. Vi que estaban sedientos, como que habían muerto por deshidratación o por falta de agua. Eso en ese momento me pareció muy raro porque la zona está rodeada de agua y es una zona donde llueve bastante. Sin embargo, más tarde averigüé que en las guerras que se dieron entre 1855 y 1858 en la zona contra los aborígenes una de las tácticas de los blancos era cortarles a los aborígenes los suministros de agua potable.

Gracias a Anubis subieron a la luz y siguieron su camino todos esos aborígenes del pueblo Seminole que estaban en Key Biscanyne.

Al día siguiente, el domingo pude descansar, pude ir a la pileta del edificio y nadar un poco, relajarme. Mientras lo hacía sentía una sensación de agradecimiento que provenía del mar, como que algo que hacía mucho tiempo debía hacerse se hizo. Esto me hizo sentir muy útil.

Finalmente, ese mismo día, un hecho que me llamó mucho la atención, y creo que está muy relacionado con esto, es que me había dejado la agenda libre para el martes y miércoles posteriores, para poder pasear por Miami e ir al mar, sin embargo desde el domingo a la tarde comenzó a comunicarse mucha gente que quería sanación y la agenda se completó para los tres días posteriores y quedó gente afuera sin poder atenderse. Todo esto gracias a una mujer encantadora de Miami que le fue muy bien en una sanación que se realizó unos días antes. Sin embargo, ante tanto movimiento me di cuenta de que había que hacer el trabajo de psicopompo para que todo se liberara, y que me liberaran a mí, tal cual sucedió en julio de este 2021.

Hay un trabajo más que hacer en el sur de la Florida. En el próximo viaje lo primero que haré será hacer eso!!!!

Bendiciones!!!

Martín Armando

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