El interés que tiene el Espíritu de la Tierra, y también muchos seres elevados, en que se realicen cada vez más trabajos de elevación de almas es muy claro. Hay evidentemente una decisión tomada desde Arriba para que este trabajo se haga y cada vez más.

En el caso de las almas de esclavos que quedaron atrapados en Brasil desde hace cientos de años, puedo notar un gran interés de los espíritus para que esas almas sean liberadas y sigan su camino hacia la luz. A varios de los participantes de Puente Mágico Chamanismo ya nos han mostrado esa situación. Hay un interés muy claro en que la ruta de los esclavos desde África hasta América del Sur sea limpiada; no olvidemos que entre 1512 y 1900 se raptaron más de 12.000.000 de personas de África para llevarlas como esclavos a América, y de esa cantidad, 6.000.000 fueron llevadas a Brasil. 

Al respecto de las almas atrapadas en la zona de Maceió, al nordeste de Brasil, yo no tenía ninguna intención de ir a esa ciudad y mucho menos en la época de la fiesta de Año Nuevo de 2024, pero los espíritus así lo dispusieron unas semanas antes. Yo tenía el plan de ir a pasar esa fiesta y unos días de vacaciones a Uruguay, pero menos de un mes antes todo se dio vueltas y terminé yendo a Brasil, a Maceió. No voy a contar todos los detalles de este cambio porque ni yo aún los puedo comprender, pero ese era el deseo del Espíritu.

Maceió queda a unos pocos cientos de kilómetros al sur de Porto de Gallinhas, donde se hicieron varios psicopompos en julio de 2023. Evidentemente había que seguir limpiando la zona luego del trabajo anterior.

Llegué a Maceió el 28 de diciembre de 2023 con un compañero de viaje, al que le había contado el motivo de ir a Maceió; si bien él no hacía psicopompos se comprometió a cuidarme mientras yo los hacía en la playa.

La imagen que me habían mostrado los espíritus sobre el lugar donde iba a estar hospedado en Maceió era una ventana alta frente al mar. No era fácil conseguir en esa época del año un lugar así pero los espíritus no se equivocan cuando envían las señales. Busqué en varias aplicaciones un hotel y departamento así pero lo más cercano que conseguí a eso fue un departamento a unos 200 metros del mar. El lugar parecía bueno; pero al llegar al lugar el 28 de diciembre encontramos un departamento todo sucio, con una vista muy mala. La decepción fue enorme. Yo no sabía qué hacer en esos momentos pero algo me dijo que buscara, que iba a encontrar otra cosa. Y me puse a hacerlo, hasta que pude lograr encontrar un hotel frente al mar al norte de la ciudad de Maceio, en un sexto piso, con vista al mar y frente a la playa llamada “Cruz das almas”. Al darme cuenta de ello me quedé helado. La imagen de la ventana del hotel era exactamente lo que me habían mostrado unos días antes.

Al llegar a esa playa al norte de la ciudad de Maceió noté rápidamente una gran cantidad de almas de personas negras dando vueltas por la playa, como si estuvieran esclavizados. Los vi hacia el norte y hacia el sur; vi grupos de hombres encadenados pero también grupillos de mujeres y niños. En base a eso, en la mañana del 29 de diciembre realicé un viaje chamánico desde la playa para averiguar qué debía hacer. Para mi sorpresa, no solo me mostraron los esclavos que estaban en la playa, sino también varios barcos en el mar, repletos de almas. A esos también había que sacarlos y elevarlos a la luz. Me dispuse entonces a realizar el primer psicopompo esa misma tarde, ya que me había dado cuenta de que iba a tener que hacer varios trabajos.

Ese viernes 29 de diciembre de 2023 a las 18 horas realicé el primer psicopompo en la praia da Cruz das Almas. Me acosté solo en la arena de la playa, frente al hotel, mientras mi compañero cuidaba que nadie se acercara a donde estaba. Pedí a Anubis su ayuda y cuando se acercó hasta mí se comenzó a formar el tubo de luz desde Arriba hasta la playa, hasta un punto delante de mí. Hay que tener en cuenta de que no contaba con ninguna vela en la playa. Anubis me llevó inmediatamente hacia el norte de la playa donde había unos veinte almas de esclavos caminando por la arena, agarrados unos a otros de cadenas. Me acerqué a ellos y comencé a llevarlos hacia la luz del tubo que estaba a unos mil metros hacia el sur. Después de eso tuve que meterme al mar, frente a la costa, y buscar uno de esos barcos que me habían mostrado; finalmente lo hallé y dentro de él encontré unas quince almas de negros esclavos atados y muy asustados. Ellos habían muerto ahogados en ese lugar. Anubis me ayudó a sacarlos de ahí y llevarlos hacia la luz del tubo. La energía que emanaban era de mucho tristeza y desalación. Luego de eso volví a la playa y terminé de sacar a un grupo de mujeres encadenadas muy cerca de la playa. Finalmente Anubis me dijo que ya era suficiente por ese día y regresé a mi cuerpo. Al abrir los ojos me di cuenta de que había perdido la noción del tiempo y del espacio ya que no sabía cuánto tiempo había pasado y tampoco había escuchado el ruido de las olas durante el psicopompo. Me recuperé, miré hacia atrás y vi a mi compañero sentado a unos diez metros. Me levanté y fui hacia él. Su cara era la de un «no entiendo qué hiciste». Le dije que ya había terminado y que podíamos volver al hotel. Quedé muy cansado de ese trabajo realizado pero contento al mismo tiempo.

Al siguiente día descansé. Si bien sentía la presencia de más almas dentro del mar, decidí recuperar mis energías y descansar.

El domingo 31 de diciembre, temprano por la mañana, cruzamos desde el hotel hacia la playa para ir hasta unas sombrillas que alquilaban ahí. Lo extraño de la situación es que no había nadie aún y eran las 9 de la mañana. Aproveché ese momento de tranquilidad para realizar un segundo psicopompo en el lugar. Me puse los auriculares con el sonido del tambor, me acosté en la arena y me puse un pañuelo en los ojos. Le avisé a mi compañero lo que iba a hacer y que por favor cuidara que nadie se acercara y me molestara. Invoqué a Anubis y pedí que se formara el tubo de luz hacia el Mundo de los Muertos de Arriba; luego de eso inicié un viaje chamánico hacia el mar. En ese momento invoqué a Jemanja, que me ayudara a sacar a todas las almas que estuvieran por allí. Ella apareció con forma medio de serpiente y me acompañó hasta un lugar en el mar, a unos mil metros de la costa, donde había otro barco hundido. Al verlo vi que se trataba de un barco antiguo y del tipo esclavista. La madera estaba toda podrida y negra. Ingresé por una ventana y vi inmediatamente a un grupo de mujeres atrapadas. Las saqué de allí junto a Anubis. Al salir de ese barco se me acerca el alma de un negro, que parecía un líder de alguna tribu. Me sorprendió porque me pareció muy parecido a uno que había visto en Porto de Gallinhas en julio del mismo año. Lo vi con una capa de cuero de tigre y con algo en la cabeza que no pude reconocer. Me dijo que todos debían subir. En ese momento no entendí a qué se refería pero al otro día comprendí el mensaje. Cuando se fue volví a mi cuerpo y finalicé el trabajo.

En esa mañana del 31 de diciembre me pareció que había terminado el trabajo. Pero como el mensaje de ese líder me hizo dudar, envié a averiguar a un alumno en Argentina si ya había terminado mi trabajo. Su respuesta fue: no, aún queda un grupo en la playa. Me quedé con la duda porque había visto a ese grupo. Dejé pasar dos días antes de encarar esa tarea. Los festejos de Año Nuevo en Brasil son muy intensos y quería tomarme unas cervezas para festejar.

El 2 de enero, ya de 2024, por la tarde, luego de que la energía se había calmado y que ya no había tanta gente en la playa, realicé el último psicopompo en la playa. Me acosté en la arena, me puse los auriculares, me tape la cara e inicié un viaje por ahí cerca en busca de ese grupo de almas de esclavos en la playa. Anubis, que se acercó rápidamente me llevó hacia la playa frente a la ciudad de Maceió. Ahí vi a ese grupo de esclavos caminando por la playa, como si estuvieran con la mitad de sus piernas en la arena y todos encadenados. Pero también vi a dos esclavistas que estaban con ellos, como cuidando su «botín». Al verme acercarme y con intenciones de liberar a esos esclavos ellos se me tiraron encima. Pero Anubis se puso delante de mí y los subió a la luz. En ese momento pude cortar las cadenas que tenían esos esclavos y hacerlos subir a la luz, que se había hecho un tubo violeta e intenso. Ahí sentí que se había terminado mi tarea.

Esa noche se largó a llover muy fuerte en Maceió. La lluvia y el viento venían desde el sur. Yo miraba ese espectáculo desde la ventana del hotel y claramente la sensación que tenía era que la naturaleza estaba finalizando la limpieza espiritual de esa playa.

Me regresé a Buenos Aires a los dos días con la sensación de haber hecho un buen trabajo. Entre el psicopompo de Porto de Gallinhas en julio y este de diciembre/enero en Maceió se pudo liberar a centenas de almas de esclavos negros que habían traído desde África a la zona de Pernanbuco, la tercera zona de mayor cantidad de arribo de esclavos de Brasil, después de Río de Janeiro y Bahía.

Bendiciones!!

Martín Armando

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