El 10 de marzo de 2023 llegué a Madrid a la mañana para ir a dictar un curso de chamanismo y hacer sesiones; como casi todas las veces que voy a esa ciudad, el mismo día voy con Pilar a visitar a la Virgen de la Almudena a la catedral. Ese 10 de marzo a las 11 de la mañana llegamos a la puerta de la catedral y entramos para saludar a la Virgen, especialmente para pedirle ayuda para el trabajo que se iba a realizar en los siguientes días y para que nos hiciera una bendición en el corazón.
Me senté en unos de los bancos que miran hacia su imponente imagen, cerré los ojos y la invoqué. No pasaron ni 5 segundos que la tenía delante de mí; me quedé muy sorprendido por la inmediatez de su acercamiento. La saludé y ella muy directamente me dijo; «tenes que venir en septiembre a España sacar a las almas de la guerra civil». Me quedé helado ante el mensaje. Inmediatamente de eso me mostró una imagen de las sierras de Madrid al norte de la ciudad. Y le dije: «no puedo, tengo que ir a México y a Miami en septiembre». Y me respondió con intensidad: «primero España». Y se fue. Yo me quedé helado, sin saber qué pensar.
Salimos de la iglesia y le cuento a Pilar lo sucedido. Ella me dijo; «sí, sí», este año vas a venir más veces de las que pensas. Yo la miré con cara de desentendido. Inmediatamente al salir miré la web de Iberia para saber el precio del pasaje, y los valores eran altísimos. En ese momento dije no, a ese precio no vuelvo en septiembre, y lo dejé ahí al tema.
Unos días antes de viajar a Madrid, estuve arreglando mis viajes a México y Miami para principios de septiembre con las personas que me iban a ayudar en esos lugares. Ya estaba todo organizado y estuve a punto de sacar el pasaje pero decidí esperar a regresar de Madrid para sacarlo; pero la verdad no sé por qué no lo saqué en ese momento.
El sábado 11 de marzo a la mañana fuimos con Pilar a dictar un curso de chamanismo a una sala en el barrio de Salamanca de Madrid. Mientras esperábamos que todos llegaran, una mujer que ya había llegado y se había sentado a mi izquierda empezó a hablar, así como de la nada. Yo la miraba de reojo y no escuchaba lo que decía, pero de repente dice: «yo vivo en El Molar, en las sierras al norte de Madrid, y mi casa está lleno de almas de la guerra civil». Me quedé helado. No podía creer lo que estaba escuchando. Era exactamente la misma información que la Almudena había pasado un día antes. Le pregunté a la mujer (Mariam) algunos detalles y me confirmó todo; además me dijo que ella me acompañaba sin problema. Yo no podía creer lo inmediato y concreto de la información. Le dije que en mi próximo viaje a España lo haríamos. Y ese viaje era en el mes de mayo, no septiembre.
Ese día en el curso de chamanismo se apareció la Almudena muchas veces en la sala. Se manifestaba con intensidad, como queriendo decir algo, no lo entendía yo. Pero la sensación era como de presión, por lo menos así lo sentía en mi cuerpo. Al otro día seguía la intensidad de su presencia; mi cuerpo estaba como tenso, y sentí que me tocaban la ropa; era como si yo estuviera en una hoya de presión. Pero mi decisión hasta ese momento era que no iba a pagar un billete tan caro para septiembre, y que iba a ir a México y a Miami como había organizado. Pero la Almudena evidentemente quería otra cosa. Esa noche del domingo no pude dormir casi nada, estaba muy alterado.
El lunes 13 de marzo a la mañana me quedé solo en la casa de Pilar y me relajé un rato en el sillón del living tratando de descansar luego de una noche rara. No sé qué paso pero fue como si una claridad me hubiera venido a la mente, una claridad tranquila. Entonces agarre el celular, me metí en la web de iberia y puse otra fecha de viaje para ver valores, en vez de salir de Buenos Aires en septiembre puse salir el último día de agosto; y ahí la cosa cambió y mucho, el valor era muchísimo más bajo y accesible. Justo en ese momento llegó Pilar, le comenté y ella sin pensar me dijo; «sácalo ya». Yo ni reaccioné a pensar otra cosa, saqué el pasaje para septiembre en ese momento, como si algo me llevara a hacerlo. Después de sacar el pasaje todo se calmó; esa tarde caminé desde la casa de Pilar hasta el consultorio donde atiendo y no sentía esa presión sobre mi cuerpo y estaba como en paz.
En Puente Mágico Chamanismo venimos haciendo psicopompos masivos en diferentes lugares desde el año 2016 y me extrañaba mucho que, hasta ese suceso con Almudena, en España no hubieran aparecido almas para elevar. Pero que sean las almas que quedaron de la guerra civil española entre 1936 y 1939 no me lo esperaba realmente; fue una gran sorpresa todo. Evidentemente los hechos que sucedieron en España durante la guerra civil provocaron una grieta espiritual en el pueblo español que aún no se ha cerrado; el odio y las matanzas crueles generadas por la guerra dejaron muchas almas sin poder elevarse a la luz y ahí las encontramos como podrán leer más adelante en este texto. Más allá del Pacto de La Moncloa en 1977, donde los españoles iniciaron un cierre de verdad a mucho años de odio, la grieta entre ambos bandos aún está y parece estar como tapada. Creo que este proceso de elevar a todas esas almas que murieron durante esa terrible guerra y aún estaban dando vueltas terminará ese proceso de paz. Ojalá así sea.
Después de sacar el pasaje todo se calmó. Y al otro día apareció otra información de otro sitio donde había que hacer otro psicopompo. Un paciente al que le conté lo que íbamos a hacer en El Molar me dijo: «tenés que ir al cementerio de Paracuellos del Jarama, al cementerio de los mártires, hay una cruz que se ve desde el aeropuerto de Barajas, ahí hay miles de muertos». Nunca había prestado atención a esa inmensa cruz, que claramente se ve desde el aeropuerto cuando estás ahí.
Luego de que apareciera toda la información decidí no esperar a septiembre para iniciar los psicopompos y empezarlos en mayo cuando iba a estar nuevamente en Madrid, porque claramente el trabajo iba a llevar varios años y había que comenzar. En esa dirección, entre marzo y abril se organizaron las cosas para que el 20 de mayo a la mañana se realice el primer psicopompo masivo en El Molar y al otro día, el 21 de mayo en el cementerio de los mártires en Paracuellos. La dinámica del trabajo combinó hacer psicopompos presenciales y a distancia, y esto fue porque en una averiguación que se realizó nos dijeron a varios que en el cementerio no se podía hacer presencial, que era muy peligroso. Sin embargo el mismo día que se hizo el trabajo en El Molar fuimos en forma presencial al cementerio para identificar bien el lugar y pasar la información a todos los que iban a participar a distancia al día siguiente.
El sábado 20 de mayo a las 10 de la mañana fuimos Pilar, Yago (ambos aprendices de chamán de Madrid) y yo hasta el pueblo de El Molar; allí nos encontramos con Mariam, que nos iba a indicar el lugar donde hacer el trabajo. El día estaba muy soleado y tranquilo. Encontramos rápidamente el lugar donde hacer el trabajo; un sitio en una sierra pegada al pueblo en donde no había absolutamente nadie. Pero muy extraño era todo porque en el lugar había sendas para hacer trekking y el día estaba hermoso pero no había nadie.

Si bien mi idea original era ese día sólo ver el lugar para realizar el psicopompo otro día, la información el día anterior fue que ese mismo 20 de mayo había que hacer el trabajo. En esa dirección, a eso de las 11 de la mañana iniciamos. Como estábamos sólo nosotros tres para psicopompear (Mariam se quedó alejada filmando todo) les pedí que se protegieran bien; éste era el primer psicopompo presencial de Yago y el segundo de Pilar. Invocamos a todos los Maestros, y especialmente a la Virgen de Almudena y a Anubis para que nos ayudaran a elevar a las almas. Pedimos también que se abriera un tubo de luz desde el Mundo de los Muertos de Arriba y lo conectara con la luz de la vela. Los tres comenzamos a tocar nuestros tambores al unísono para llamar a las almas que estaban cerca y comenzaran a subir por el tubo de luz. Pasados unos minutos nadie se acercaba, como si tuvieran miedo pero estaban ahí cerca, se los sentía en el lugar. El Molar es un pueblo serrano con lindo aire pero la energía en el pueblo es bastante densa. Luego de darle al tambor un buen rato comenzaron a llegar algunas almas que se acercaron. En lo personal comencé a ver unos diez soldados, con sus uniformes medio desgarrados. Le dije que era hora de subir y se acercaron a la luz y subieron. También se me acercó un hombre que tenía el uniforme de la guardia civil, me impactó su estado impecable pero también su energía de odio. Me costó mucho convencerlo y hacerlo subir. Luego de eso aparecieron unas mujeres muy tristes y con sus ropas desgarradas, entendí que habían muerto asesinadas y subieron rápidamente a la luz. Luego de eso me fui hasta el medio del pueblo, a las calles y ahí vi algo espeluznante: zombis caminando, como no sabiendo dónde estaban. En ese momento apareció Anubis y los agarró a todos ellos y los metió al tubo de luz que ya se había hecho muy grande y abarcaba toda la zona. Volví a la zona en la que estábamos sentados los tres y de repente veo desde una iglesia que estaba cerca a unos sacerdotes que iban acercándose a la luz. Los vi con mucha pena encima; todos subieron por el tubo de luz. Finalmente Anubis volvió a presentarse y se mostró inmenso, como abarcando toda la zona y con su lo que llevaba en la mano derecha iba levantando almas que estaban debajo de la tierra; yo soplaba y soplaba para que esas almas subieran.
Yago, al final de su trabajo relato que vio a los religiosos venir desde la iglesia cercana y que una mujer y si hija los encontró muy enfadados y tristes. Vio también a guardias civiles con el uniforme y la capa verde; también vio a muchos jóvenes y varios se le acercaron y querían contarle su historia pero la sensación era de mucho enfado y tristeza.
Pilar, al final del psicopompo contó que vio a muchos hombres arrastrándose, que habían sido fusilados, y que subieron a la luz. Vio a Anubis con su bastón subiendo almas hacia la luz. Pero lo que más le impactó fue ver a un joven adolescente que le habían pegado un tiro y estaba ahí sufriendo. Pilar contó que la Almudena ayudó mucho en ese primer psicopompo.
Al final, luego de unos veinticinco minutos, finalizamos de tocar los tambores porque ya no había nadie más que subir pero nos quedó la sensación muy clara de que había muchos más para subir, y que había que realizar otro psicopompo pronto. Sin embargo, la sensación que los tres tuvimos al final fue de una tranquilidad nueva en el lugar, muy tenue pero real. Nos fuimos del lugar sin ninguna dificultad, en dirección al cementerio de los mártires, a unos 40 kilómetros de El Molar.
Entramos al cementerio de los mártires al mediodía del 20 de mayo. La energía en el lugar era súper densa y sólo nos quedamos unos minutos. Los tres sentimos que nos estaban mirando desde las tumbas. Tomamos las fotos necesarias, enviamos la ubicación y salimos del lugar lo antes que pudimos. Gracias a Yago que nos llevó con su auto, en pocos minutos salimos del lugar.
El domingo 21 de mayo por la tarde de España y mediodía de Argentina realizamos el siguiente psicopompo con las almas que habían quedado de la guerra civil española. En este caso se realizó completamente a distancia, primero nuevamente en El Molar para terminar el trabajo del día anterior, y luego en el cementerio de los mártires de Paracuellos del Jarama. Varios desde Madrid y muchos desde Argentina y Uruguay participaron.
Cada uno trabajó desde el lugar en el que estaba. Yo estaba en Madrid en la casa de Pilar, y ella también. Realizamos un viaje chamánico hasta la zona de El Molar, y ahí comenzamos a hacer el psicopompo. El trabajo si bien fue más suave que el día anterior pero subieron muchas más almas; evidentemente habían entrado en confianza y se animaron a subir. En lo personal, cuando llegué al lugar llamé a Anubis inmediatamente y a La Almudena para que nos ayudara. Esta vez sí la vi acercarse al lugar. Cuando se hizo el tubo de luz hacia el Mundo de los Muertos de Arriba ella se puso cerca y generaba como una confianza hacia las almas para que se acercaran y subieran. Esta vez comencé a ver decenas de almas de civiles que se acercaban a la luz y subían; vi mucha gente muy lastimada y muy enojados, hasta con odio en su alma. Almudena estaba ahí atrayendo a las almas hacia la luz como nunca la había visto; Anubis recorría toda la zona y sacaba almas que estaban como enterradas. Fue muy intenso lo sucedido. Al final vi que el tubo de luz inundó toda la zona, no sólo el pueblo del El Molar sino las sierras alrededor del pueblo y esa luz absorbía todo lo que había limpiando y limpiando.
Javier desde Uruguay relató al final: «… se veía que llegaban muchos en cantidad, hombres de todas las edades, incluso alguna familia; también muchos como zombies o ciegos, como que seguían sin sentido hacia arriba. Por momentos eran agresivos, como si quisieran llevarse a alguien más…»
Rosa desde La Plata, Argentina, relató: «Me dirigí directamente a El Molar tocando continuamente el tambor y pedí asistencia a Anubis, a la Madre Tierra y a Kwan Yin. Cuando llegué allí, encontré hacia la izquierda una fosa, bastante lejos de donde estaban ayer, con 20 hombres que fueron subiendo sin ningún problema; luego, a la derecha, encontré una familia; después encontré una madre y una hija enterradas también, y salieron y fueron hacia la luz. De repente empecé a ver y, por todos lados, había un gran círculo de mucha luz y mucha gente subiendo todos juntos, unidos. Todo quedó muy claro, con mucha luz».
Leandro, también desde La Plata, Argentina, relató: «Fui a El Molar y cuando llego veo el tubo que no era muy grande al principio, lo veo a Anubis y en la cima de la montañita veo una energía femenina, parecía una Virgen, pero estaba un poco alejada de donde se estaba haciendo el psicopompo. No vi muchas almas al principio, las veía con miedo e incluso muchas almas venían arrastrándose, como si les faltaran algunas extremidades. Me fui un poco más cuesta abajo a ver si veía alguna otra alma para llamar porque venían pero no venían muchas, y veo que había un tumulto ahí y no se animaban, no querían y miraban de reojo. En ese momento miro a la Virgen, le pido que intervenga y hace un movimiento, como que aportó su energía, y ahí empezaron a venir, fue una oleada que vino. En un momento me asusté, me fui para arriba por las dudas. Y ahí empezaron a subir y se incrementó bastante el tubo. Fue esa oleada grande y se redujo de nuevo el caudal, quizás porque ustedes ya habían limpiado o ya habían elevado almas. Después vino un poco más pero con menos cantidad de almas y ahí me quedé cerca del tubo cantando para que suban, hasta que en un momento veo que se empieza a cerrar y mis animales me dicen ´bueno, listo´.”
Manuel, desde Tandil, Argentina, también relató: «Fui primero para El Molar, cuando llegué vi la luz ya formada, la sentía re magnética, como si latiera, y alrededor de esa luz había como un anillo violeta, sentía que era una protección para los que estaban ahí. Pedí mucha ayuda, vi a Anubis, vi a la Virgen de la Almudena también ayudando y protegiendo, ya había almas subiendo cuando llegué y mi Maestro me llevó a recorrer un poco la zona y encontré unas fosas donde había muchas almas. Mi Maestro me dio una red para poder sacarlas de ahí, vi muchos hombres jóvenes, muy cansados los veía, algunos estaban lentos y había que ir empujándolos. Vi algunas familias también pero sobre todo hombres jóvenes. En algún momento me quedé cerca de la luz haciendo fuerza para que suban, vi que subieron muchos que venían desde diferentes lugares, algunos estaban escondidos por las casas que están ahí en la zona».
Muchos más participaron de este segundo psicopompo en El Molar y la sensación que quedó al final fue de una gran limpieza en toda la zona y que ya estaba hecho el trabajo. Luego de hacer el trabajo ahí todos se dirigieron al cementerio de los mártires, en Paracuellos del Jarama. Ahí la cuestión iba a ser otra.

Luego de terminar el trabajo en El Molar todos nos dirigimos hacia el cementerio de Paracuellos. Ahí la energía iba a ser muy densa; había muchas almas atrapadas y con sufrimiento, pero el problema principal era que había una entidad muy oscura debajo de la tierra reteniendo a las almas en ese lugar.
En mi caso cuando llegué al lugar invoqué muy rápidamente a la Virgen de Almudena y a Anubis y pedí que se formara el tubo de luz hacia el Mundo de los Muertos de Arriba; esto sucedió rápido y la luz comenzó a bajar al lugar como un imán que atraía almas. Yo me paré en el medio del cementerio, sobre las tumbas sin nombre que hay en el lugar, y con mi tambor empecé a llamar a esas almas atrapadas ahí. Pero Anubis se hizo muy grande, gigante y me dijo que me pusiera debajo de él. La luz del Mundo de los Muertos bajaba como si fuera a través de él (una cosa impresionante y que nunca había visto). Comenzaron a subir muchas almas que estaban enterradas; vi civiles y soldados que dejaban las cosas que tenían en las manos y subían como en paz; vi también unas mujeres religiosas que se acercaron desde la iglesia que está en el cementerio. En ese momento apareció la Almudena y me mostró a esas mujeres, dándome a entender que en parte el pedido de limpieza del lugar era por ellas; me emocionó esto, no sé por qué; ellas subieron a la luz muy despacio.
Yo seguía debajo de Anubis tocando mi tambor y soplando. Estuvo un rato largo haciendo esto mientras muchas almas muy enojadas y con odio subían a la luz. Pero de repente Anubis me dijo que había que buscar debajo de la tierra y que él iba a moverse; en ese momento lo vi rodear las sierras que rodean al cementerio y producir como un terremoto, sacudiendo el lugar de una forma inexplicable. Luego de eso vi decenas de almas ir hacia la luz. Finalmente me retiré del lugar pero sabiendo que el trabajo no había terminado, que se necesitaba otro psicopompo en el lugar.
Pilar, que estaba en la misma habitación de su casa conmigo en Madrid, en un momento su cabeza comenzó a sacudirse en un movimiento extraño. Ella me dijo luego que me vio en el medio del cementerio pero que no entendía por qué el cuerpo se le sacudía tanto; yo le dije que fue por el terremoto que generó Anubis para remover a las almas atrapadas.
Diego, que estaba en Buenos Aires, relató: «Me llevaron directamente al Cementerio, que era un horror, llegué y me empezaron a atacar inorgas; vi todo el Cementerio cubierto de una cosa espesa, negra, que estaba llena de inorgas. Yo no veía las almas cada una en una cruz, las veía como amontonadas por debajo de la tierra, y un gran agujero lleno de inorgas, horrible. Me dieron un palo con fuego para quemar esos inorgas. Veía espíritus del Este que ayudaban a abrir esa bruma negra y sacar los inorgas. Me hacían ir a fosas que había abajo de la tierra y había muchas almas amontonadas, encadenadas. Me hacían cortar cadenas, meter unas redes y sacar almas de a montones. El espíritu de esta mujer que para mí era la Almudena entraba conmigo y les mostraba la luz. Me hicieron hacer esto muchas veces, muchas almas veía yo ahí abajo, encadenadas, como chupadas por energía negra y sufrientes. Iban subiendo y me hacían de a ratos limpiar los inorgas. En un momento se despejó y vi una fosa gigante con muchas almas, y abajo de todo esto había un inorga grande, una energía muy densa abajo de todo, y me hicieron tirarle un flechazo gigante desde arriba, me dio la sensación de que otros también le tiraban a esto y que esa energía se corrió, y ahí se armó un tubo de luz violeta que empezó a chupar un montón de almas y a limpiar la energía del lugar».
Yago, que estaba en su casa de Madrid, relató: «En el Cementerio vi muchísima más gente, vi a niños pequeños -cosa que me llamó bastante la atención-, vi hombres, ancianos, muchos niños agarrados de personas mayores, abuelos parecían, y luego vi un grupo de monjas y de curas que venían desde el fondo del Cementerio, desde la iglesia que había. También vi gente de uniforme, pero vi sobre todo personas mayores, niños y mujeres, soldados también y hombres con trajes, uno con traje a rayas. Vi la espiral. Me pareció más caótico. En un momento me moví un poco y decidí irme. La espiral seguía, ahí me pareció ver una figura luminosa, no sé si sería la Virgen.”
Varios más participaron de este primer psicopompo en el cementerio de Paracuellos y sacaron a todas las almas que pudieron, pero la tarea no estaba finalizada y había que terminarla. Quedamos para hacer el trabajo el domingo 4 de junio, a mi regreso a Madrid desde Dublín, Irlanda (capítulo aparte esto).
El domingo 4 de junio de 2023 por la tarde de España se realizó el segundo psicopompo en el cementerio de Paracuellos del Jarama de Madrid. Me sorprendió la cantidad de personas que participaron en el mismo, éramos más de 15 personas sacando almas del lugar, varios desde España, algunos desde Uruguay, Inglaterra y la mayoría desde Argentina. Al mismo tiempo se sintió muy intensa la presencia de la Virgen de la Almudena, Anubis, el Espíritu de la Tierra y otros ayudadores. Me di cuenta desde el inicio del trabajo que ese día era especial.
Cuando llegué al lugar encontré a Anubis parado en el medio del cementerio y conectando la luz del Mundo de los Muertos de arriba con el centro del lugar; una luz muy intensa, muy absorbente. Me ordenó que me quedara al margen de la luz, que no me moviera, que sólo ayudara desde afuera; me lo dijo tres veces y le hice caso. Lo vi a él agarrando almas del suelo, almas con mucho sufrimiento; eran soldados, guardias civiles, mujeres y niños. Había mucho sufrimiento en ellos, mucha tristeza se les veía en las caras antes de subir a la luz. Yo estaba ahí al margen tocando mi tambor y soplando y la luz se hizo muy grande, abarcando toda la zona, no solo el cementerio, y absorbía como un imán súper poderoso a todas las almas que estaban en el lugar. Al final me indicó que fuera a donde estaba la cruz blanca sobre la ladera de una sierra y que mirara todo. Me fui hasta ahí y en ese momento vi a la Almudena ponerse debajo de la luz y atraer a las almas; fue un momento increíble porque claramente su amor hacía que las almas confiaran y subieran. Ella terminó de atraer a todas las almas y la luz se las llevó hacia arriba. Quedó una paz inmensa en el lugar.
Rosa, desde La Plata, Argentina, relató al final: » “Realmente estaba menos denso que la vez pasada pero salieron cualquier cantidad de almas. Me fui hacia el fondo y salían cantidades de almas que iban hacia la luz. Mucho agradecimiento de las dos puntas y del centro, quedó mucho más iluminado. Sentí que me agradecían. Me ayudó Anubis, me ayudó Kwan Yin, hasta la manta invisible me puse. También me hice dos desmembramientos para limpiarme. Realmente sentí que esa densidad se había ido y que la venida de la luz estaba dentro del cementerio.”
Agustín, también desde La Plata, relató: «“Fui para el cementerio, sentí que estaba el túnel formado y estaban subiendo almas. Empecé a tocar el tambor, apareció la Virgen de Almudena y otra vez me dio una herramienta, una espada. Sentía que, si bien estaban subiendo almas, había una energía contenida que no permitía que suban otro tanto de almas. Sentía que alrededor había un montón por subir y que estaban retenidas por esa energía. Ahí me acordé que la experiencia pasada habíamos luchado con unas entidades del lugar tremendas. Me empezaron a llevar para la periferia del cementerio y empiezo a ver la energía de ese inorga inmundo, enorme, negro, oscuro y que tenía una forma medio amorfa, por momentos parecía medio dragonesco, era muy grande. Me metí por debajo de esa entidad, ahí empecé a liberar almas de la misma manera que la vez pasada, estaban encadenadas al lugar. Esperé el momento para atacar a esa entidad, no sabía por dónde atacarla, trataba de hacer fuerza y expulsarla. Empecé a llamar al Espíritu de la Tierra, me dijo que espere y en un momento aparecí por encima de esa entidad y vi que la atacamos entre varios, le empezamos a tirar flechazos y espadazos en el centro de esa entidad y desapareció, el Espíritu de la Tierra intervino junto con la Virgen de la Almudena. Cuando desapareció esa entidad, empezaron a erupcionar almas de ese lugar, veía como una sierrita o una montañita. Fue tremenda la manera en la que erupcionaron. Después me hizo meter otra vez por abajo de la tierra a liberar almas encadenadas. Me metí en una cueva que también había otras entidades pero menos densas, las saqué y se liberaron más almas. Volví otra vez al centro y sentí que había cambiado un montón la energía del lugar, estaba mucho más despejado.”
Maxi, que estaba en Londres, relató: “Cuando llegué me quise mandar por la puerta pero había como una brea en toda la puerta del cementerio, la limpié y me metí. Lo primero que vi fue un montón de almas contra una esquina del cementerio con mucho miedo, paralizada, como que se estaban alejando del tubo de luz. Entonces empecé a tratar de convencerlas y ayudarlas, me costó un montón, estuve un rato largo hasta que empezaron a acercarse a la luz. Me seguía costando, pedí ayuda, apareció Anubis, gigante. Insistí hasta que empezaron a subir. Me trasmitían un montón de angustia, muchísima tristeza. En todo lo que vi había mucha tristeza. Después empecé a ver que del lado de la montaña empezaban a venir y subían. También vi que venían de otra esquina del cementerio y por la puerta principal. Llegó un momento que eran un montón de personas, un montón de almas. Así que me tuve que quedar arriba, medio alejado, tratando de guiarlas. Estuve un rato ahí hasta que todos subieron, vi que todos subieron, y en el momento en el que todo se tranquiliza vi una luz amarilla dorada en todo el lugar, y después una luz verde clarita; ahí sentí paz ahí y agradecimiento del lugar. Y me volví.”
Santiago, desde La Plata, expresó: «“Re denso ese cementerio, subieron varias almas, yo veía muchos hombres. Al principio sentí que pedían justicia, en un momento un alma se me paró enfrente y me dijo que va a haber cambios en España a nivel político. Pero mucho pedido de justicia. Apenas llegué te vi a vos, vi el tubo de luz y vi que ya estaban subiendo, así que invoqué al Espíritu de la Tierra, a Anubis, a mi Maestro. El Espíritu de la Tierra me dijo que me tenía que meter abajo y me dio una lanza para empezar a sacar algunas almas que estaban abajo de la tierra. Entonces me metí abajo, protegido, y empecé a sacar almas. Terminé y salí. Sentí que también llegaban de otros lugares las almas, no solamente de ahí. En un momento sentí que ya estaba terminando, vi al Espíritu de la Tierra parado detrás tuyo haciendo un gesto de agradecimiento, la miré y levantó el brazo mostrando el norte de España, noreste, sentí que era el límite con Francia, y me mostraba unas montañas donde hay que hacer psicopompo. Y después me mostró el sur también. Me dijo que eran dos lugares importantes para hacer psicopompo. El sur lo sentí relacionado con los moros y el norte, no sé, relacionado con alguna guerra o algo así.”
A los minutos que terminamos de hacer el psicopompo se largó a llover muy fuerte sobre Madrid; llovió una media hora muy fuerte, y cuando frenó me asomé a la ventaba de la casa de Pilar, en dirección al cementerio de Paracuellos, que está a muy pocos kilómetros, y vi el arco iris encima del cementerio.

Esa misma noche la Almudena me dijo que estaba muy agradecida por el trabajo que se había hecho, que ahora había paz en el lugar y que esas almas encontraron el camino a la luz.
Bendiciones!!!!
Martín Armando

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