Estas líneas van dirigidas a las personas que se dedican a alguna práctica espiritual, muchas de las cuales reciben personas en sus lugares para sanación, adivinación, entre otras cosas, y al mismo tiempo descargan muchas emociones fuertes en las redes sociales sobre los políticos y funcionarios.
Como no tengo la intención de sermonear a nadie (porque no estoy a esa altura), voy a dar un ejemplo personal sobre lo que siento podría ser una actitud armoniosa al respecto.
Al consultorio chamánico de Buenos Aires asisten cientos de personas por año; de diferente género, de diferentes clases sociales, de diferentes cultos religiosos, de diferentes ideologías políticas, de diferentes nacionalidades, de diferentes elecciones sexuales, etcétera, etcétera. La manta chamánica está abierta al que sufre, no importa de qué sufra, no importa de dónde venga, quién sea, qué haya hecho…la manta chamánica no juzga, sólo admite personas que quieren sanarse, que buscan la luz, que buscan mejorar. Y creo que el que dispone la manta chamánica, o el que hace reiki, o el que lee registros o el que hace masajes debe actuar de la misma manera: debe recibir al que lo necesita, sin juzgar de antemano. Esto es algo que se aprende con el tiempo (excepto algunos iluminados que ya traen esa capacidad de no juzgar, que han dominado su mente y corazones).
Una vez, en el año 2013 vino una persona al consultorio chamánico y luego de la sesión me pregunto: ¿imagino que no atenderías a Lilita Carrió? Yo le respondí: “acá se atiende a todo el mundo, la manta chamánica no entiende de ideologías ni de religiones; siempre es mejor darle luz a los políticos para que mejoren su camino.”
A la semana siguiente vino otra persona y luego de la sesión me dijo: Seguramente a Cristina Kirchner no la atenderías…A lo que le respondí: “Acá se atiende desde un obrero hasta la presidente; la manta chamánica no entiende de jerarquías; siempre es mejor darle luz a los políticos para que mejoren su camino, para que tomen mejores decisiones.”
La cara de ambos al escuchar mi respuesta fue la misma…
En otra ocasión, un alumno de chamanismo que estaba empezando a atender en una ciudad de una provincia republicó en face una foto que insultaba a una figura de la televisión (que justamente era muy querida en esa ciudad). Cuando vi la publicación me comunique con mi alumno y le pregunte: ¿Vos estás haciendo todo lo posible para que las personas que quieren a … no se atiendan con vos?; él inmediatamente se dio cuenta a qué me estaba refiriendo y sacó la foto agresiva de su face, porque comprendió que eso era ponerse en un lugar rígido. Yo lo felicité porque me pareció una actitud reflexiva, flexible por parte de él.
Y traigo ésta cuestión a colación porque he observado desde hace unos cuantos años en facebook y en otras redes sociales que muchas personas que realmente tienen una vida espiritual en crecimiento al mismo tiempo insultan a los políticos, funcionarios o figuras públicas de una forma, a veces, oscura. Desde ya les digo que no me opongo a reclamarles a los funcionarios, políticos o quien sea que hagan las cosas como deben, pero quizás habría que producir y comunicar mejores mensajes.
La espiritualidad no es incompatible con la política pero sí lo es con la agresividad, ya sea verbal o física.
Si en un momento del día hago una meditación, un viaje chamánico, atiendo con reiki a alguien pero a las horas publico en Facebook un insulto o un mensaje agresivo contra tal o cual político, me parece que hay algo incongruente, hay algo que repensar ahí.
Vuelvo a insistir, a los políticos y/o funcionarios o quien sea hay que reclamarles que hagan lo que deben hacer, pero si la forma de ese reclamo no es coherente con lo que busco en mi práctica espiritual quizás lo mejor es repensar cómo reclamamos, por el bien de todos, por el bien de uno.
Por ejemplo, se ha visto mucha gente en la manifestaciones en El Bolsón contra el loteo en Mallín; allí se vio a personas con actividad espiritual protestando en forma armoniosa, sin insultar a nadie, sólo poniendo el cuerpo frente a lo que creían un atropello a sus valores e ideales. Pero también se vio gente insultando, agrediendo, entre otras cuestiones. Algunos de ellos luego de gritar e insultar fueron a una clase de yoga o dieron una sesión de reiki…
Yo creo, quizás me equivoque, que los que cambiaron la cosa fueron los que protestaron en forma armoniosa; esos fueron los que cambiaron la energía del momento, los que detuvieron a los ambiciosos por las tierras. Así como Gandhi y su revolución pacífica vencieron al imperio inglés en la India, todos nosotros podemos cambiar lo que nos parece mal con una actitud coherente con nosotros mismo.
Por último, con estas líneas no fomento la apatía política que quiere el neoliberalismo o el exacerbado ruido del populismo, fomento la participación con ideas y mensajes de luz en forma armoniosa con la actividad espiritual. Si vamos todos por ese camino seguramente habrá más luz en quienes nos gobiernan. La política se mejora con más espiritualidad.
Abrazos infinitos!
Martín Armando
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