El miércoles 1 de febrero de 2023 a las 6 am se realizó en la playa de la Barra del Chuy el segundo psicopompo masivo con almas de esclavos negros que estaban en la zona del Chuy, del lado de Uruguay y de Brasil.
La razón por la cual se realizó este segundo psicopompo en la zona fue una «orden directa» del Espíritu de la Tierra: a principios de noviembre de 2022 había terminado de armar mi agenda de sesiones para la primera parte de 2023 y había llenado casi todos los días, pero en un viaje que realizo a ver al Espíritu de la Tierra en esos días para consultarle otra cuestión me hizo cambiar completamente el panorama: ella, cuando llegué a sus territorios, se paró delante de mí y me dijo: «abrí tu agenda del 28 de enero al 5 de febrero y anda a hacer un psicopompo al Chuy, y debe participar una mujer». Yo me quedé helado en ese momento porque no tenía ningún plan de volver al Uruguay para fin de enero; realmente no esperaba ese mensaje. Pero el Espíritu de la Tierra fue intensa en sus palabras. No lo dude un segundo, salí del viaje, abrí mi agenda y liberé esas fechas. Luego de eso me puse a pensar quiénes serían las personas que participarían en forma presencial. En poco tiempo se fue acomodando la cuestión y pude concretar la participación de Javier y Lucía, dos alumnos uruguayos muy amorosos y comprometidos. Al mismo tiempo se organizó que otros 15 alumnos participaran a distancia del psicopompo. Esta forma de realizarlos, con algunos en forma presencial y otros a distancia a demostrado una mayor efectividad en el trabajo de subir las almas y limpiar las zonas afectadas.
Por varios mensajes que llegaron en forma previa a este psicopompo había mucho interés de Jemanjá, la diosa del mar, en ayudar. Tanto era así que en la playa de la Barra del Chuy hay una estatua de esa diosa y el 2 de febrero es su día, un día antes de que nosotros hiciéramos el trabajo.
El 1 de febrero a las 2 am salí de la casa que paraba en Punta del Este, a unos 200 kilómetros del Chuy, y lo busqué a Javier por allí cerca. Lucía nos esperaba en el Chuy. Llegamos con Javier a la zona a eso de las 5 am; aún no salía el sol. La orden del Espíritu de la Tierra fue que el psicopompo debía realizarse a la salida del sol. Fuimos a la playa los tres y buscamos un lugar adecuado para hacer el trabajo. No había nadie en la playa; estaba bastante nublado y estaba templada la temperatura. Colocamos nuestras cosas en el suelo y yo decidí ir hasta el mar para consultar a los espíritus si había algún otro detalle. Para mi sorpresa, Jemanjá se me acercó muy rápidamente y me dijo con claridad a través de una imagen: «Hagan un círculo en la arena, la vela en el centro y ustedes alrededor de la misma». Además, me transmitió con claridad que ella nos protegería; eso me calmó porque yo estaba un poco nervioso por el trabajo que había que hacer. Según informaciones previas, había muchas almas para elevar.


A las 6 am en punto comenzamos a realizar el trabajo de psicopompo, el segundo que se realizaba en la zona. Empezaron a sonar nuestros tambores al unísono y comenzamos a pedir que la luz de la vela se conectara con la luz del Mundo de los Muertos de Arriba; al mismo tiempo llamamos a los Maestros para que nos ayuden: invocamos al Espíritu de la Tierra, al Espíritu del Mar, a Anubis, a Jemanjá y a todos nuestros animales de poder. En ese mismo instante las personas que hacían el trabajo a distancia iniciaban su viaje chamánico hasta donde estábamos nosotros en la playa; la idea era que entre todos y al mismo tiempo realizáramos la limpieza del lugar de las almas que estaban atrapadas en el fondo del mar cerca de la playa y en el pueblo del Chuy, tanto del lado de Uruguay como de Brasil (solo un pequeño río separa ambos pueblos). La conexión de la luz de la vela y del Mundo de los Muertos de Arriba costó realizarla, no fue fácil abrir ese canal, pero en unos minutos se pudo hacer, aunque no era muy grande.
Uno de los que participo a distancia, Manuel, relató esto luego del piscopompo: “Cuando llegué la luz ya estaba formada pero era un túnel bastante pequeño, así que me puse a ir a conectar un poco y empecé a sentir que se iba haciendo más grande. Bastante rápido empecé a ver que se acercaban almas desde el mar, así que me fui para para el fondo a buscar almas atrapadas y vi muchas con las manos atadas, y empecé a ver una energía femenina, la veía como una mujer que iba de un lado para el otro, muy luminosa, me di cuenta que era Jemanjá, hacía como correntadas con el agua, como empujando también a esas almas para que vayan hasta la luz. Fui buscando algunas almas que estaban atadas, como atrapadas, vi algunas debajo de pedazos de madera, como si alguna embarcación se hubiese quedado ahí. Después fui un poco más para el Norte, para el lado de Brasil, y encontré algunos encadenados, era una cadena larga y había varios enganchados a la misma cadena, mi Maestro me ayudó a ir cortándola. Después encontré un grupo no muy grande de algunos esclavos que estaban en el límite entre Brasil y Uruguay con mucho, mucho dolor, mucha angustia, mucho enojo -aunque eso se sentía en general-, como si hubiesen querido rebelarse y los mataron a todos ahí. Estaban desconfiados, los ayudé a ir hasta la luz. Volví a ir hacia el agua y encontré unas jaulas, no muy grandes y con varias almas adentro. Vi tres de esas jaulas, las abrí y las almas salían, estaban queriendo salir de ahí…»
Otro de los que participó a distancia, Diego, relató lo siguiente: «Fui a ver a Kwan Yin, me dio una protección, me dijo que tenía que meterme en el mar y sacar unos esclavos que estaban como hundidos en el barro, había que sacar incluso unos que estaban hundidos o enterrados entre la arena y el mar, me dijo que me tenía que meter en el Chuy del lado uruguayo y del lado brasilero, y traer muchas almas de la costa brasilera. Entonces fui hasta dónde estaban ustedes, vi un tubo de luz, lo vi muy gigante, de un color muy particular, como del amanecer, y como si lo rodeara también una energía del Espíritu del Mar. Primero me hicieron poner al lado de ustedes y tocar el tambor y cantar, me había dicho Kwan Yin que tenía que invocar el Espíritu del Mar y al espíritu de Jemanjá, que iba a ser la que regía parte del psicopompo. Entonces me puse al lado ustedes, empecé a cantar y veo que el Espíritu del Mar rodeaba el tubo de luz y ayudaba a subir. Me hacían meter al mar con una red, sacaba muchas almas muy tristes, muy tristes, me decían que no las toque porque estaban muy tristes, hundidas y encadenadas, como trabadas en el barro, las saqué. Eran hombres. Lo mismo con los de la arena, los tenía que sacar, estaban enterrados. Los llevé con la red hacia la luz. Me hacían ir por la costa para el Norte y ahí veía, en un lado, grupos de hombres y, en otro lado, grupos de mujeres, un poquito mixto igual, como si le dieran ofrendas al Espíritu del Mar pidiéndole “por favor, ayuda”. Los agarré con la red, los traje. Vi otro grupo de mujeres muy flacas, también pidiéndole ayuda el Espíritu del Mar y las fui a ayudar con una soga para agarrarlas y traerlas. Me tenían miedo. Ahí apareció Jemanjá y me decía que había habido mucha prostitución en esa zona, de mujeres esclavas, me dio esa sensación. Con la soga y con la ayuda de Jemanjá las pude llevar. Me hacían meter y buscar más mujeres en el límite entre los dos pueblos. Me hicieron ir a buscar gente perdida por las calles que iba encadenada, re triste. Las agarré con la red, volví y las metí en el tubo de luz. Ahí me hicieron quedar al lado de ustedes un rato y cantar y cantar y cantar, de repente empecé a escuchar como un canto de una mujer, me daba la sensación que era Jemanjá que los llamaba y ahí vi venir del norte un malón grande de gente, de hombres y mujeres, un malón muy grande, el tubo se hacía muy muy gordo y empezaba a chupar muchas almas. Después me hicieron detener y vi una luz que venía del Este y limpiaba una nube negra que había en toda la zona, como espesa…»
Rosa, otra participante del trabajo comentó al final: «Lo primero que hice fue abrir el círculo chamánico, pedí ir al Chuy, y cuando llegué le pedí al Espíritu del Mar que me ayudase a buscar, que se abriese la luz. También le pedí ayuda a Anubis. Lo primero que encontré, al costado izquierdo de donde estaban ustedes, un galeón en la profundidades lleno de negros, negras y algunos chicos. Al principio les costó subir hasta que pedí ayuda a Anubis y empezaron a subir lentamente. Después encontré otro barco más en las profundidades que estaba lleno de negros africanos que fueron a la luz… Sentí mucho agradecimiento del Espíritu del Mar por dejar limpio, y mucho agradecimiento de todos los seres que encontraron la luz.”
En mi caso cuando comencé a tocar el tambor junto a Lucía y Javier sentí inmediatamente la presencia de una alma, un negro esclavo que había visto en el psicopompo anterior; él parecía como un chamán de ese pueblo que estaba ahí, tenía una piel de león encima, como si fuera un rey. Se acercó y me miró como con cara de agradecimiento y subió a la luz. Luego comencé a ver a muchos negros, principalmente hombres, que salían del mar y subían a la luz, como si estuvieran esperando el momento de hacerlo. En un momento uno se me acercó mucho y me puso como algo en la cabeza, algo amarronado que parecía una corona de ramas, me lo saqué inmediatamente. Vi también un grupo de mujeres que venían del Oeste, muy asustadas pero subieron a la luz y se fueron. Anubis en un momento aparece y comienza a levantar almas que estaban en la playa pero que estaban como atontadas. Sin embargo, en todo momento sentí la protección de una fuerza femenina, imagino que era Jemanjá, a la que no vi pero por los relatos de los demás debe haber sido ella la que nos ayudó.
Santiago, otro de los participantes a distancia, comentó que para él habían subido unas 900 almas en este psicopompo. Creo que es una cifra verosímil porque yo también vi muchas almas subiendo.
El psicopompo fue rápido, en veinte minutos habíamos terminado de hacer el trabajo. Cuando finalizamos me saqué el pañuelo de la cara y vi que ya estaba el sol apuntando directo a donde estábamos, me emocioné porque sentí claramente que se había hecho bien el trabajo.

Lucía, la uruguaya que estaba en Chuy, me comentó al día siguiente que la zona se sentía menos densa, más tranquila. Yo tuve la misma sensación antes de regresar a Punta del Este luego del psicopompo. Y varios de los que participaron tuvieron la sensación de un agradecimiento muy profundo, quién sabe desde dónde, si desde esas almas, si desde el Espíritu del lugar o si desde el Espíritu de la Tierra, pero que se sintió, se sintió clarito.
Esperemos que todas esas almas que estaban atrapadas hace mucho tiempo se hayan liberado y hayan reencontrado su camino, y que la energía de la Tierra en esa zona vuelva a vibrar mucho mejor, más calma y transparente.
Agradecido a tod@s los que participaron en este trabajo porque entre tod@s, en forma presencial y a distancia, es más efectivo y se logra mucho más.
Al día siguiente del psicopompo, el 2 de febrero, una gran tormenta de lluvia cayó sobre toda la costa del sur de Brasil y Uruguay…
Bendiciones!!!! Martín Armando

Los comentarios están desactivados