El 11 de febrero de 2023 a las 12 horas del mediodía se realizó en la zona de la Triple Frontera entre Argentina, Brasil y Paraguay el segundo psicopompo masivo con las almas del pueblo guaraní que aún estaban atrapadas en la zona. El lugar donde nos colocamos para realizar este trabajo fue en la selva de la Comunidad Jasy Porã de Puerto Iguazú. La información que tuvimos para viajar nuevamente a Iguazú y realizar este segundo psicopompo surgió del psicopompo realizado el 1 de octubre de 2022 en el mismo lugar (ver nota anterior). Sin embargo, unos días antes de viajar a Iguazú, una noche en mi habitación veo la presencia de muchos guaraníes que me vinieron a decir que querían subir, que estaban esperando. Realmente quedé muy sorprendido por esa visita pero me quedó claro lo que había que hacer en Iguazú. Se los veía en muy malas condiciones energéticas a todas esas almas que llegaron hasta mi casa de Buenos Aires.

Llegamos a Puerto Iguazú Diego, Agustín, Matías y yo el viernes 10 de febrero; nos hospedamos en un hotel cerca de la comunidad guaraní. Previamente ya había hablado con el Cacique de Jasy Porã para contarle lo que íbamos a hacer el sábado 11. Como me había imaginado, los guaraníes no tenían ninguna intención de participar (tengo la sensación de que esa actitud es una mezcla de desconocimiento, desconfianza y miedo). Sin embargo, el sábado nos acompañó hasta la selva el Cacique Roberto, pero unos minutos antes de que comenzáramos el psicopompo lo vi saliendo del lugar y desaparecer en la selva para reaparecer cuando habíamos finalizado.

Para realizar el psicopompo nos ubicamos en un pequeño bosque de Palo Rosa (árbol sagrado para los Guaraníes) dentro de la selva; el lugar realmente emanaba una tranquilidad hermosa y sólo se escuchaban los sonidos de la selva. Colocamos la vela (dentro de un frasco) en el centro de ese pequeño bosque y los tres nos ubicamos en círculo. Matías había llevado cámaras para filmar todo y él colocó las dos cámaras y los micrófonos cerca nuestro. Un día antes le dije a él: «vos poné las cosas y quedate quieto, no te muevas». Como buen camarógrafo no me hizo caso y durante el psicopompo estuvo en movimiento todo el tiempo (dos días después las consecuencias de eso aparecieron).

En el psicopompo estábamos nosotros tres en forma presencial pero también participaban unas diez personas a distancia. A las 12 horas en punto de ese 11 de febrero de 2023 comenzamos a sonar nuestros tambores en la selva y a formar el tubo de luz que conecta la luz del Mundo de los Muertos de Arriba con la de la vela. Al mismo tiempo comenzamos a pedir ayuda a Anubis, al Espíritu de la Tierra y a los seres del Mundo del Norte. Anubis apareció con un tamaño muy grande, quedé fascinado por su presencia y cómo comenzó a ayudar.

En lo personal no esperaba mucho movimiento de almas en este psicopompo, pero apenas comenzamos a sonar los tambores comenzaron a aparecer muchos guaraníes desde la selva; realmente me sorprendió la cantidad de almas que comenzaron a subir. Venían en grupos, se acercaban a nosotros y subían por el tubo de luz que se armó. Anubis agarraba a los que no se animaban a subir y los metía en el tubo de luz.

En un momento quedé muy impresionado por varios guaraníes que aparecieron sin cabeza, sin piernas, sin brazos, como si los hubieran mutilado. La energía que emanaban era muy densa. Sentí la tristeza que emanaban, y casi se me metió dentro.

Otras almas de guaraníes aparecieron muy enojadas, como si les hubieran quitado todo lo que tenían. No fue fácil convencerlos y hacerlos subir a la luz.

Leandro, uno de los que participaron a distancia, luego del psicopompo envió un audio expresando lo siguiente: “Llegué al lugar y vi que ya estaba el tubo de luz, era bastante grande. En esta ocasión me tocó ir recorriendo los lugares alrededor, incitando o llamando a las almas para que suban. Cerca del tubo lo vi a Anubis bien grande y vi dos espíritus más, grandes también, que hacían ademanes a la gente que estaba ahí para que suban. En un momento me acerqué al río y vi cantidades y cantidades cruzando desde Brasil. Vi al Espíritu del río también alentando a que suban…»

Maxi, que también estaba haciendo el trabajo a distancia, comentó: «Ni bien llegué había un montón de guaraníes, en todas direcciones, que se estaban acercando para subir. Eran un montón. Me fui un poquito más para el río para empezar a buscar. Cuando me acerqué al río, miré para abajo y había un montón de guaraníes encadenados, abajo del agua, formando una línea a lo largo del borde. Eran como 20, 25. Las cadenas estaban clavadas ahí abajo, entonces pedí una herramienta que me ayude a romperlas y empecé a romper todas las cadenas. A medida que las iba rompiendo, las almas iban saliendo del agua y se iban directamente hacia donde estaban ustedes para subir. Terminé de sacar todo eso y después pasó algo medio raro: cuando me iba a volver para la parte de la selva, del otro lado del río, enfrente, se acercaron como 5 o 7 personas, no sé si eran guaraníes, tenían otra vestimenta, se quedaron ahí mirando; había alguien que era como el jefe y, de los otros, dos o tres cruzaron por el agua y se fueron, pero no a subir sino a mirar. Me quedé viendo a ver qué pasaba y diciéndoles que vayan pero no tenían ningún interés. Eso fue medio raro. Después me fui más para el Sur, a unos cien metros de donde estaban ustedes vi que había un montón de guaraníes atados a los árboles, con el torso contra el árbol y las manos rodeando el árbol hacia atrás, con sogas. Había 10, 15, más o menos. Estaban lastimados, bastante maltratados. Entonces también pedí algo, fui cortando las sogas y se fueron yendo hacia donde estaban ustedes. Ni bien terminé de sacar a todos los que estaban atados sentí fuertísimo al Espíritu de la Madre Tierra y después sentí fuertísimo también que estaba Anubis. El Espíritu de la Madre Tierra fue como un respiro, tenía esa sensación. Después de eso seguí buscando y en un momento empezó a bajar la cantidad de gente que iba subiendo. Sentía re potente la luz, me acercaba alrededor de donde estaban ustedes y tenía la sensación de que quería chuparme. Lo sentí bastante intenso. Cuando vi que no había mucho más, me volví. Pero sí hubo mucha cantidad de almas que iban directo hacia luz».

Pilar, que participó desde Madrid, comentó al final: ”Al principio estuve al lado de la luz pero era como que me movían, me arrastraban mis animales de poder y mi Maestro para que fuera por dentro del bosque, de la madeja porque había niños escondidos. Al tubo de luz, al principio lo veía mucho más potente arriba, y con más fuerza, más ancho arriba que abajo. Eso no me ha pasado otras veces. Mayormente era gente joven, sí había algún hombre mayor, alguna mujer mayor, niños asustados que subí. En casa apareció un hombre como de unos 40 años y niños que subí. Al final vi una luz azul, azul violeta, me pareció que era un espíritu del bosque o algo así. Hacia mitad del psicopompo, desde el fondo del bosque llegaban pero como elevados, como si ya estuvieran subiendo, o sea que no empezaban desde abajo sino como que ya subían”.

Agustín, que estaba en forma presencial, manifestó al final del psicopompo: «Una vez que se formó el túnel me fui para el río y pedí ayuda al Espíritu del río, que lo vi con forma de dragón o anaconda enorme, le pedí ayuda para que llame almas que necesiten subir y de ese lado empezaron a subir un montón. Me pareció que algunos venían lastimados, a algunos los tuve que ayudar porque les faltaban las piernas. Fui para el lado oeste y encontré unos cuantos que estaban medio dudosos, reticentes a venir, los empecé a empujar hacia la luz. Después de eso me fui para el lado de la Triple Frontera, ahí sentí que venían muchísimos. Lo vi a Anubis que les marcaba el camino desde ese lugar hasta donde estábamos nosotros. Venían de a montones, mucha cantidad. En un momento vi a alguien que me pareció que era un cacique que dio la orden para que vengan muchos más, parecían guerreros, muchos dejaban sus pertenencias antes de subir. Luego vinieron nenes chiquitos y mujeres en un grupo muy grande que parecía comandada por una mujer. Vinieron en mucha cantidad. Tocamos hasta que Anubis dijo ‘hasta acá’».

Diego, que también estaba en el lugar, dijo al final: “Cuando empezamos a tocar el tambor, vi al Espíritu de la Tierra a un costado, me dijo que nos iba a ayudar, que había que hacer mucha fuerza para enraizar bien el túnel. Entonces estuve un rato haciendo eso, me transmitió que visualizara al túnel con forma de árbol, porque eso iba a ayudar a que reconozcan ese canal. Me hicieron ir hacia atrás mío, hacia el Sur y lo primero que vi fueron muchas mujeres jóvenes con miedo. Me ayudó mi Maestra Kwan Yin, me hacía darles unas sogas y unas redes para llevarlas hacia la luz, estaban con niños y niñas. Las llevé pero se quedaban al lado del túnel de luz, entre esas mujeres apareció una anciana que entró y les empezó a decir que suban, y ahí empezaron a subir. Me hicieron meter de nuevo en la selva y empezar a sacar de abajo de la tierra almas que estaban tiradas en el suelo y no se podían mover, me hacían agarrarlas con una red y llevarlas hacia la luz. Después de hacer esto me llevaron para la izquierda, hacia el Oeste, me hicieron limpiar ese lugar y empecé a ver mujeres y niños todos con miedo, como escondidos, los llevé hacia la luz. Cuando volví me llevaron para el lado de la Triple Frontera y empecé a ver que salían almas desde el río, y de toda la zona empecé a ver que venían malones, hombres y mujeres. Para mí, más allá de guaraníes, había almas perdidas del lugar. Empecé a ver que el túnel de luz se agrandaba, se hacía muy brilloso, y el túnel mismo empezó a chupar almas de toda esta zona, empezaron a subir un montón, muchas almas, no podría decir qué cantidad exacta pero eran muchísimas, y no todas venían por voluntad propia sino que el túnel las chupaba. Particularmente me llamó la atención que me llevaron para Ciudad del Este y me hicieron sacar mujeres y almas de niñas, como encarceladas. Me hicieron sacar de un sótano un grupo de unas ocho nenas, de 7 u 8 años. Era tipo una trata de blancas y las tenían de prostitutas. Me hicieron agarrarlas con una soga y llevarlas a la luz. Cuando volví, en un determinado momento, me dijeron que había que limpiar el lugar energéticamente y empecé a ver como si una luz barriera una bruma negra de la selva. Cuando terminó esto el lugar quedó muy tranquilo y sentí que el Espíritu de la selva o algún espíritu del lugar apareció y empezó a mandar una luz amarilla y a transmitir mucho agradecimiento, como que las cosas iban a fluir más en el lugar, ahora iba a poder circular mejor la energía e iba a haber menos conflicto. Empecé a ver una imagen de la selva brotando más, tirando muchas flores y veía imágenes de bebés naciendo con más alegría. En la limpieza me hicieron sacar mucha sangre de la tierra, mucha energía de muerte.”

En mi caso, en algún momento del psicopompo, Anubis me llevó hasta la zona de la triple frontera, donde confluye el río Paraná y el Iguazú, y ahí se hizo muy grande él y me hizo hacer sonar el tambor en el lugar, como limpiando toda la zona de una energía densa; quedé muy impactado por eso, ya que además de levantar las almas se hizo clara la necesidad de limpieza de toda la zona.

Finalizamos el psicopompo unos 30 minutos luego de haber comenzado. Al dejar de tocar nuestros tambores se hizo evidente un silencio increíble en la selva y una energía muy armoniosa en el lugar, como si una luz muy pura hubiera limpiado todo. Según la manifestación de todos los que participamos subieron a la luz cientos de Guaraníes que estaban del lado de Argentina, otros cientos del lado Brasilero y algunos del lado de Paraguay. Además se pudo limpiar toda la zona. Ojalá que las energías cambien para el pueblo Guaraní del lugar luego de esta limpieza.

Matías filmó y grabó todo lo sucedido. Realizaremos un video muy lindo sobre lo sucedido para que todos puedan ver en imágenes lo sucedido. Pero, dos días después del psicopompo, un dedo de su pie derecho comenzó a infectarse. La bota que tenía puesta mientras hacia la filmación le había generado una ampolla. Al tercer día todo su pie derecho estaba muy rojo y le dolía mucho. Más allá de desinfectarse y curarse el dedo el mismo día, la hinchazón y el dolor no se le iban. Esa situación nos llamó la atención. Quizás algo se le había pegado durante el psicopompo. Decidí hacerle una limpieza a ver si encontraba algo, y para mi gran sorpresa, al empezar a limpiar veo que tenía varios guaraníes encima de las piernas, como si le mordieran el pie. Los saqué a todos y los llevé a la luz. Al otro día se le fue el dolor y la ampolla comenzó a curarse. Al terminar de limpiarlo le dije riéndome mucho; «te dije que no te movieras mientras hacíamos el psicopompo». En ese momento Matías realmente comprendió lo intenso y complejo que es un psicopompo masivo.

A los dos días del psicopompo de Iguazú viajamos hasta Mundo Novo, en Mato Groso do Sul, en la frontera entre Brasil y Paraguay, a 280 kilómetros al norte. Nuestra intención era realizar un segundo psicopompo en el río Paraná para terminar de elevar a los guaraníes de la zona. Pero los guaraníes no estaban allí, sino unos cuantos kilómetros más al norte y era imposible seguir subiendo. Además la lluvia nos sacó del lugar inmediatamente: una gran tormenta cayó en toda la zona.

Seguimos nuestro camino hacia Florianópolis, Brasil, donde realizaríamos uno de los psicopompos más intensos de los que tengo memoria.

Gracias a tod@s los que participaron y ayudaron con este psicopompo!

Bendiciones!!!

Martín Armando

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