El 1 de septiembre llegué a Madrid desde Buenos Aires. Este viaje fue planeado en marzo, luego de que la Virgen de la Almudena en la Catedral de Madrid me dijo taxativamente: «En septiembre tenés que venir a Madrid a sacar las almas de los muertos de la guerra civil». Mi idea original para septiembre era ir a Miami y México para realizar actividades chamánicas, pero al decirle esto a la Almudena, me respondió: «primero España». Cómo se resolvió que yo estuviera en Madrid el 1 de septiembre de 2023 lo pueden leer en una nota anterior, pero queda claro que el problema de las almas sin elevar de la guerra civil española era una prioridad espiritual a resolver.

Unos dos meses antes de arribar a Madrid llegó a mí una información a través de una alumna de Ushuaia de que el próximo trabajo de psicopompo de Madrid había que hacerlo muy cerca de la zona del cementerio de Paracuellos; la zona que le marcaron a ella fue la de Los Berrocales del Jarama, un pequeño pueblo de allí a pocos kilómetros del centro de Madrid. Al mirar bien toda la zona me di cuenta de que lo que había que limpiar era toda la zona del río Jarama, y luego chequeando información histórica de la guerra civil española, observé que muchas batallas habían sucedido en toda esa región, y en sólo una de ellas habían muerto más de 17.000 personas. Era muy probable que toda la zona del río Jarama estuviera llena de almas que habían quedado atrapadas.

Planeamos realizar el psicopompo el lunes 4 de septiembre por la tarde todos a distancia. Sin embargo, había que ir hasta el lugar para ver bien el sitio donde hacer el trabajo. Yago, uno de los alumnos psicopomperos de Madrid, se ofreció a llevarnos con su coche a las 14 horas del lunes. Un rato antes le dije a Yago y a Pilar que llevaran sus tambores.

También había llegado un día antes desde Londres para participar del psicopompo otro alumno, Maxi. A él también le dije que debía llevar su tambor. Eso fue lo que me dijeron en un viaje chamánico el día anterior.  

Pero en Madrid estaba sucediendo la Dana, un frente de tormenta enorme y con una lluvia torrencial que estaba inundando toda la ciudad y había alerta meteorológica y se le decía a las personas que no salieran de sus casas. La verdad fue que creí que el psicopompo iba a suspenderse porque llovía a cántaros desde hacía tres días.

Sin embargo, a las 13,20 horas del lunes 4 de septiembre dejó de llover y salió el sol. Yo salí a la ventana de la casa de Pilar y no podía creer cómo se había despejado el cielo. Obviamente esto nos permitió ir hasta el pueblo de Los Berrocales.

Yago nos buscó por la casa de Pilar a las 13,30 horas y los cuatro fuimos hacia el lugar donde se haría el psicopompo.

Llegamos hasta el pueblo de Berrocales y lo pasamos unos dos kilómetros. Yo había visto por google maps una zona cercana al río Jarama y que por lo visto estaba sin casas alrededor. Ingresamos en una zona serrana y vimos un lugar cercano al río donde podíamos estacionar. No había nadie en la zona, como todo estuviera dispuesto para que nosotros hiciéramos el trabajo sin que nadie nos molestara. Si bien estaba todo muy embarrado por el agua que había caído, el auto de Yago pasó perfectamente por el camino de tierra embarrada. Estacionamos y nos bajamos para chequear el lugar. Inmediatamente identificamos un sitio muy cerca del río y sentimos la presencia de muchas almas mirándonos, como si supieran a qué íbamos al lugar. Maxi me dijo en un momento que sentía a muchos ahí cerca del río; yo tenía la misma percepción. Si bien la idea original era ir al lugar para tomar fotos y tener la ubicación para realizar el psicopompo a la tarde todos juntos, se hizo más que evidente de que había que empezar en ese momento. Allí y en ese momento entendí porque me había dicho el día anterior que lleváramos nuestros tambores.

Nos ubicamos los cuatro en círculo en un bajo y pusimos la vela en el centro. Sacamos nuestros tambores y comenzamos el psicopompo a las 14 horas de ese 4 de septiembre mientras el sol estaba iluminando fuerte el lugar, en el medio de la tormenta de la Dana en los alrededores.

Cuando comencé a tocar el tambor invoqué a Anubis y a la Virgen de la Almudena; vi que se hizo un tubo de luz desde el Mundo de los Muertos de Arriba conectado a la vela muy rápido y noté que empezaron a llegar muchas almas hacia nosotros; vi principalmente hombres. Cuando presté atención me di cuenta de que eran todos soldados; salían de todos lados. En toda esa zona se produjeron un montón de batallas durante la guerra civil, murieron miles de personas en toda la zona del Jarama y la Ruta Nacional 2, según registros históricos.

En un momento empecé a ver un montón de soldados que se acercaban desde el río hacia el tubo de luz, que en ese momento se había convertido en un fuego enorme que subía hasta los cielos, y empezaron a subir bastante rápido. Luego apareció uno que me dijo ‘¡Por la República Española!’ y subió; me quedé impactado por lo que dijo esta alma, como si aún estuviera creyendo en esas cuestiones de la guerra.

A la derecha mía, desde una de las montañitas que había ahí, empezaron a aparecer un montón de hombres y empezaron a subir, eran mayormente soldados y estaban bastante lastimados. Luego apareció uno al lado mío, parecía de la guardia republicana por su uniforme, y tenía con un arma en la mano; no quería soltarla y su cara era de mucho odio. Le dije que ya estaba, que podía irse en paz, me miró como aceptando la situación, dejó el arma y subió hacia la luz.

Anubis estaba todo el tiempo en el lugar, y lo vi como si se hubiera convertido en una entidad enorme con muchos brazos que empezaba agarrar almas; en un momento comenzó a  hacer como un remolino, daba vueltas, giraba hacia la izquierda, agarraba almas y las subía. En un momento, uno de los que estaba ahí me dijo: “nosotros somos 5.000 acá”; en ese momento me sorprendí mucho y entendí que había que hacer otro trabajo en el lugar.  

Pilar, que estaba en el lugar, al final comentó: “Empezamos a hacer el psicopompo, no se tardó mucho en hacer el tubo de luz, realmente veía mucha luz. Anubis estuvo ayudando bastante, mis animales de poder estaban sacando y trayendo almas, y ayudando para que fueran hacia la luz. Dos veces me plantaron cara unos hombres, un lisiado con otro hombre que le ayudaba, y luego otro de unos 35, 40 años; pero mis animales de poder les espantaron. Invoqué a los arcángeles, solamente vi a Miguel y a Azrael, que estaba agarrando las almas y llevándolas al tubo. No vi niños, como otras veces, ni mujeres ni tampoco a religiosos. Hacia el final vi a la Almudena cerca del tubo y luego se desplazaba, estaba ahí como un imán atrayendo. Mis animales de poder también estaban trayendo almas. También vi un oso que no sé si sería de alguno de vosotros, trayendo gente hacia el tubo. Había mucha coordinación. Cuando llegué a casa, me hice un desmembramiento y tenía a tres pegados, los he llevado a su sitio y me he limpiado”.

Maxi, al final dijo: “Ni bien llegamos al lugar, a la izquierda, vi que había un montón de muertos en espera, mirando para donde estábamos nosotros, y algunos más en la parte de atrás, donde hay un bosque. Empezamos a hacer el psicopompo, abrimos el tubo de luz y empezaron a subir corriendo a donde estábamos nosotros, un montón, pero un montón, una cantidad impresionante, y fueron subiendo. En un momento vi a Anubis como de 7 u 8 metros de alto en el fondo, casi donde empezaban los árboles. Así fue durante un rato, un montón de gente subiendo. Cuando estaba mermando y la mayoría había subido, aparecen dos al lado mío y uno me dice ‘vos te venís conmigo’ con enojo, y tironeaban. Traté sacármelos de encima pero no pude, así que pedí ayuda a Anubis que los agarró y los subió. Para esa altura quedaban dos o tres que estaban subiendo. Se notó una tranquilidad, una paz importante. Pero sí seguía sintiendo en el fondo, en la parte de los árboles, que todavía había un montón, muchos se acercaron, pero muchos quedaron”.

Cuando terminamos de hacer ese psicopompo el lugar se sintió con una tranquilidad increíble, como si hubiera pasado una máquina de luz y paz por el lugar. Sin embargo, todos nos dimos cuenta de que había más almas que debían subir y que lo harían esa misma noche en el psicopompo organizado a distancia.

Nos fuimos del lugar sin problemas y a los 10 minutos comenzó a llover nuevamente.

A las 20 horas de España y a las 16 horas de Argentina y Uruguay comenzó el psicopompo a distancia en la misma zona. Pilar, Maxi y yo trabajamos desde la casa de Pilar. Los demás cada uno desde su casa.

Una media hora antes el grupo de reikistas comenzó a enviar energía al lugar.

Me acosté en mi manta chamánica, me puse el pañuelo y comencé el viaje chamánico hasta la zona donde habíamos estado esa misma tarde. Al llegar invoqué a Anubis y apareció muy rápidamente.  Empezó a formarse el tubo de luz hacia arriba en forma muy fluida. Anubis empezó a sacar almas de la zona del río y me mostró, muy rápidamente, que en el río había muchas almas flotando adentro del agua. Entonces me hizo meter al río y empezar a levantar esas almas. El tubo de luz se hacía grande y chico, se agrandaba y se achicaba, era una cosa con una potencia bastante importante. Después de terminar lo del río, fui hasta las montañas de ahí alrededor y vi mucha pero mucha gente, soldados principalmente, que empezaban a subir a la luz como en oleadas. Luego de eso, me llevó hacia la zona de Paracuellos, al cementerio, había que terminar de limpiar el trabajo que se hizo en mayo, y Anubis sacó un montón almas de esa zona. Volvimos a la zona del río de Jarama y me hizo meter otra vez adentro del río, y me mostró que había una entidad alargada, tipo serpiente, que había que matarlo porque tenía atrapadas un montón de almas. Entonces me dio una espada, empecé a querer cortarle la cabeza y no podía, la quería cortar y no podía, hasta que me dijo: “Métete adentro y explotale el corazón con la espada”; entonces me metí, le clavé esa espada y explotó el corazón de esa entidad. Ahí se alivianó toda la energía que había abajo y empecé a ver un montón de almas abajo de la tierra que empezaron a subir, y subían de a montones, eso me llamó mucho la atención. Se liberaban y se liberaban. Después volví adonde hicimos el psicopompo a la tarde y ya no había nada, y el tubo de luz se hizo más grande todavía y cubrió muchas más zonas de Madrid, de todo alrededor: el aeropuerto, Ciudad Pegaso, toda la zona. La luz que bajaba era como un imán que chupaba almas que estaban dando vueltas, no solamente gente de la guerra civil, sino también almas que estaban dando vueltas por toda la zona. En un momento me puse debajo de Anubis y me dijo: “Esperá que va a pasar algo”; me quedé ahí y no veía nada. De repente, empezó a aparecer una energía rosada que bajó desde el cielo y se convirtió en rosas de color rojo por toda la zona, como si nacieran rosales. Mucha energía de amor y como que se había terminado el odio con este trabajo. Ahí terminé y me fui”.

Manuel, que estaba en Tandil, Argentina, relató: “Llegué al lugar, me llamó la atención que el tubo ya estaba formado y estaba Anubis. El tubo se empezó a ensanchar cada vez más y de repente era muy ancho. Vi muchas almas saliendo de abajo de la tierra y varios grupos que venían de distintas direcciones. Vi mujeres con mucho dolor, vi algunos grupitos de niños que estaban perdidos, como abandonados, muy asustados. En un momento vi una hilera de mucha gente que venían desde el norte y fueron subiendo. En un momento pensé que ya estaba por finalizar y te vi a vos que seguías ahí trabajando tocando el tambor, decidí quedarme y me puse al lado del tubo a tocar el tambor, y empezó a venir otro grupo de gente, pero esta vez desde el sur, un grupo grande. Empezaron a subir y, cuando subió el último, el tubo se cerró. También había sacado algunos de unas fosas que vi. Mi Maestro me dijo que estaba bien hecho el trabajo y que hay que continuar el trabajo de Irlanda y Londres”.

Andrea, un italiano en España y que estaba en Madrid, relató: “Llegué al sitio y empecé a pedir que se forme el túnel de luz y de repente vi el tubo de luz muy fuerte y muy grande. Yo estaba muy cerca de esta luz, me estaba atrayendo y mi animal de poder me ayudó a alejarme y me llevó abajo. Al principio no veía mucho movimiento. Mi animal de poder me llevó hacia un río con algunos árboles, me he metido por ahí a pedir que todas las almas que estaban ahí atrapadas suban hacia la luz. Empecé a ver, de repente, muchas almas que se movían hacia arriba, hacia la luz. Empecé a empujar, a ayudar a subir. También con un palo las he ayudado a subir. Estaban con miedo, con mucho miedo. Las vi yendo hacia arriba, a la colina donde estaba el tubo de luz. Luego me moví hacia arriba y vi a Anubis que iba sacando algo por debajo de la tierra. Me metí debajo de la tierra y había almas atrapadas que Anubis iba sacando de ahí, yo iba soplando y ayudando a subir. Había un montón de almas que iban liberando desde abajo de la tierra. Salí de ahí y vi a la Virgen que iba iluminando una zona, fui hasta ahí y había muchas almas que querían subir. Las vi muy claramente, eran soldados que me iban mostrando cómo les habían disparado y cómo habían muerto. Ha sido impresionante porque veía muy clara la imagen. Estaban en fosas comunes, les habían disparado en este lugar y se habían quedado ahí. Me alejé un poco y vi muchas almas que iban subiendo. Me quedé un poquito más lejos de toda la zona donde estaba el tubo de luz para recuperarme porque estaba muy cansado. Vi siempre a la Virgen de la Almudena que, desde arriba, enviaba mucha luz. De repente el tubo de luz desapareció y la Virgen hizo una bendición a todo el lugar. Veía otras personas que estaban participando del psicopompo, y estábamos todos agradeciendo y bendiciendo. Al mismo tiempo, la Virgen estaba haciendo una bendición a nosotros y todo el lugar. Se hizo una calma súper bonita, había mucha paz, y volví”.

Al final del trabajo, que duró una media hora, se sintió una energía muy limpia en toda la zona, no sólo en la zona del río sino en los alrededores. Ese día la Dana terminó y salió el sol en Madrid. También salió el sol para esas miles de almas que estaban atrapadas en la zona y que encontraron su camino a la luz.

Bendiciones!!!

Martín Armando

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